Autor: AGRESTE. 
   Los cohetes antigranizo     
 
 ABC.    25/10/1963.  Páginas: 3. Párrafos: 13. 

PAGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS - GANADERÍA - INDUSTRIAS DERIVADAS

LOS COHETES ANTIGRANIZO

UN TÉCNICO ESPAÑOL AFIRMA QUE SU INEFICACIA ESTA COMPROBADA

CIENTÍFICAMENTE

¿SERÁN NECESARIAS PUNTUALIZACIONES OFICIALES AL RESPECTO?

Por AGRESTE

En la sección "Desde el otero..." de las "Páginas Agrícolas" publicadas el 11 de este mes, nos hicimos eco

de la comunicación de un labrador de Alberique (Valencia), en la que ponía de relieve la supuesta eficacia

de los "cohetes antigranizo". Aducía, sin testimonio científico por supuesto, que en aquella zona no han

sufrido este año perjuicios a causa del pedrisco, a pesar de las muchas tormentas que se registraron desde

que en mayo se efectuó el trasplante del arroz. En igual sentido se expresaba el corresponsal de este

periódico en la capital levantina, en su crónica del 4 del mismo mes. A esos informes pueden añadirse

otros, de agricultores manchegos que desde hace muchos años también emplean aquel sistema, para

"defender" sus cosechas. Pero en ningún caso se ha dado por cierto que tales cohetes fuesen realmente la

causa de qUe los nublados tomados como blanco se resolvieran en lluvias. Por lo general, las deducciones

en dicho sentido han estado precedidas de los condicionales "se supone" o "se atribuye", sin que de un

modo concluyente y mediante una divulgación de carácter popular se haya dicho nada—que nosotros

sepamos—, ni técnica ni científicamente, en el sentí´ do de desautorizar o desmentir tales supuestos. Sin

embargo, hemos recibido una carta que nos parece de alto interés general, carta que nos complacemos en

reproducir dada la autoridad del firmante en la materia, a juzgar por los títulos que prestigian Su

condición de técnico y científico. Dice así:

"La lectura de los párrafos sobre los cohetes antigranifugos en las "Páginas agrícolas" del número de

ABC correspondiente al pasado día 11, me ha inducido a dirigirme a usted rogándole tenga a bien

disponer la publicación en estas mismas "Páginas agrícolas", o donde lo considere oportuno, de ese diario,

de lo siguiente, pues creo es un deber de conciencia hacerlo público, como español y técnico intaresado

desde hace muchos años en la materia:

La completa ineficacia de los cohetes aniigranizo está plenamente comprobada científica y técnicamente.

No sólo existe una abundante y seria bibliografía donde se han recogido todas las estadísticas, estudios

teóricos, experimentales y prácticos sobre el particular, que lo demuestra, sino que en las últimas

reuniones internacionales, como la Asamblea Internacional de Meteorología Experimental, celebrada en

Zurich en 1954, y los Congresos Internacionales qve tuvieron lugar en Asti y en Varona (Italia) en 1860,

a los que acudieron científicos y técnicos de los principales países, pudo ponerse en evidencia esa

ineficacia, después de analizar detenidamente los resultados de múltiples estudios, experiencias y ensayos

prácticos.

En España mismo se han publicado trabajos solventes, por científicos e ingenieros conocidos, haciendo

ver claramente lo absurdo de suponer eficacia, no sólo a los simples cohetes que alcanzan a lo sumo 1.500

metros, donde la temperatura es superior a los cero grados centígrados en las épocas de pedriscos más

frecuentes, sino a cohetes provistos de núcleos de condensación o sublimación del vapor de agua, con

alcance superior a 3.000 metros, disparados sin un previo estudio meteorológico para tratar de conocer las

altas regiones donde se genera el granizo y las zonas que lo transforman en peligroso a través de las

nubes.

Todo lo que sea lanzar los cohetes y torpedos granífugos que se emplean en España, aparte de realmente

peligroso, es perder el tiempo y el dinero de los agricultores. El atribuirlos eficacia es pura imaginación o

sugestión, y el continuar empleándolos es por lo menos absurdo, cuando en los países más adelantados

llevan ya mucho tiempo convencidos de su inutilidad e inconvenientes.

Hay otros métodos y técnicas, actualmente en vías de ensayo, que podrían resultar de interés práctico en

el futuro, pero hoy en dia lo único que puede hacerse conscientemente es asegurar debidamente las

cosechas contra esa plaga, por el momento humanamente irremediable, que es el pedrisco.

Muy agradecido, queda de usted afectísimo y seguro servidor Manuel PALOMARES CASADO

(Doctor en Ciencias Físicas, Jefe Superior de Administración del Servicio Meteorológico Nacional,

Proresor adjunto de Física del Aire de la Universidad de Madrid, Meteorólogo en el Instituto de Geofísica

del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.)

* * *

Uno, simple observador y divulgador de sucesos y demás cosas noticiables en relación con el campo, no

comprende cómo resoluciones de tanta trascendencia como las de la Asamblea Internacional de

Meteorología Experimental, celebrada en Zurich en 1954, y de los Congresos Internacionales de Asti y

Verona, en 1960, no han tenido la necesaria y obligada divulgación por todos los medios para poner

en evidencia, hasta en los más apartados lugares no ya de esos "principales países", sino de todo el

mundo, la ineficacia de los "cohetes antigranifugos" y el inútil despilfarro que representan las inversiones

en tal sistema, cuya organización o montaje parece que se ha extendido últimamente en algunas comarcas

españolas, y especialmente en la levantina.

Según afirma el señor Palomares Casado, insigne "meteorologista"—no "meteorólogo", como él mismo

se denomina—, en ´España se han publicado trabajos solventes en los que se hace ver con claridad "lo

absurdo de suponer eficacia a esos cohetes, e incluso a. otros provistos de núcleos de condensación o

sublimación del vapor de agua".

Bien. ¿Y por qué medios se ha tratado de llevar ese radical convencimiento científico al ánimo de los

agricultores españoles que todos los años despliegan la ruidosa cohetería contra los núcleos nubosos a los

que se supone cargados de granizo o susceptibles de transformar el vapor de agua en meteoro sólido

devastador? ¿Por qué los organismos competentes, que necesariamente tienen que estar informados de las

resoluciones científicas y técnicas en el ámbito que les afecta, vienen presenciando en actitud pasiva

semejante despliegue semi-artillero (peligroso, en opinión del señor Palomares) y "la pérdida de tiempo y

de dinero"? Decimos con toda sinceridad que si se ha hecho algo en ese sentido lo ignoramos por

completo, pese

a que los acuerdos de Zurich datan de 1954, y los de Italia, de 1960.

Además, no sólo se trata de que los agricultores levantinos y catalanes estén sumidos al respecto en la

mayor indigencia informativa; es que incluso deben desconocerlo— y menudo sobresalto sufrirán

ahora—Ios técnicos y los científicos de la República Federal alemana que, en 1962, o sea nueve años

después de lo de Zurich y dos años después de lo de Asti y Verona, realizaron con apoyo oficial

importantes experimentos con "cohetes antigranífugos", de lo que informábamos el 21 de diciembre de

1962 en el comentario "Lucha racional y científica contra el pedrisco", inspirado en una noticia de origen

alemán.

No será menor el susto que va a proporcionar el señor Palomares Casado a los científicos y

meteorologistas rusos, pues éstos, a través del Instituto de Geofísica de la U. R. S. S., elaboraron un plan

"de lucha racional y científica contra el pedrisco, que muchos años destruye millares de hectáreas de

viñedos en el mediodía de ese país". El sistema soviético, divulgado también en 1962, se refiere "a la

localización de nubes peligrosas por medio de radar y al lanzamiento, con helicópteros especialmente

diseñados a tal fin, de cohetes con carga de íoduro de plomo, que al extenderse por la masa de vapor

acuoso transforma el granizo en lluvia". Los rusos llegaron a afirmar que por ese procedimiento se había

conjurado definitivamente el peligro de los pedriscos en extensas zonas. Nuestro escepticismo al respecto

hizo que formulásemos entonces esta pregunta: "¿Será cierto?"

Por lo que se ve, también ha estado o está tocando el violón e) profesor Foster Ráster, norteamericano,

que, sin duda por desconocer le de Zurich, se metió en 1957 en importantísimas investigaciones sobre la

formación del granito y ha aportado en ese sentido conocimientos valiosísimos. Y M. Dessens, que con

toda su celebridad dirige el sistema de cohetes que está sn plano funcionamiento en el mediodía de

Francia. Y el profesor Vittori, de la Universidad de Roma, que ha realizado experímentos que han

servido, a lo qus parece, para perfeccionar la lucha antigranizo en Halla.

De todo lo anterior se desprende que el desconocimiento de lo de Zurich, de Asti y de Verona, alcanza

por Igual a labradores, Gobiernos y científicos de varios "países principales".

Finalmente diremos que, desde nuestro ángulo de meros divulgadores, compartimos el punto de vista del

señor Palomares cuando afirma que "hoy día lo único que puede hacerse conscientemente es asegurar

debidamente las cosechas contra esa plaga, por el momento humanamente irremediable, que es el

pedrisco". Bueno; en lo único que disentimos es en lo de calificar de "plaga" a un meteoro sólido. Por lo

demás, la idea general sobre previsión no es nueva, ni mucho menos, en estas columnas. Y, sin ir más

lejos, en ei comentario antes citado decíamos esto: ´´Hasta ahora, el sistema más eficaz para proteger

económicamente las producciones del campo contra esa calamidad de orden atmosférico es el seguro

obligatorio de las cosechas."

A,

DATOS TÉCNICOS SOBRE LA LUCHA ANTIGRANIZO

En un Manual de instrucciones para los encargados de las bases de disparo de cohetes granífugos

Instaladas por la Mutualidad Arrocera de Seguros de la Federación Sindical de Agricultores Arroceros de

España, el jefe de Siniestros y de Lucha Antigranizo de aquella entidad, don Luis Domingo Huarte, dice

lo siguiente:

En la zona del Ebro, donde se lucha contra el granizo desde 1950, se ha observado que, en tanto

disminuye la superficie siniestrada con daño? superiores a) 10 por 100, aumenta la extensión afectada por

perdidas inferiores al 5 por 100, que son prácticamente nulas. Para mayor claridad aduce los siguientes

datos, referidos a la mancíonada zona:

Período de 1940 a 1949—sin lucha antigranizo—, Valor del arroz asegurado, 688.910.391 pesetas.

Indemnizaciones pagadas, 7.002.511 pesetas. Promedio de daños: 1,01 por 100.

Período de 1950 a 1959—con lucha antigranizo—. Valor del arroz asegurado, 1.725.167.079 pesetas.

Indemnizaciones pagadas, 5.681.502. Promedio de daños. 0,32 pesetas por 100.

De las cifras anteriores, tomando como base el valor del arroz asegurado por los agricultores y las

tasaciones efectuadas por los peritos agrícolas del Estado, los daños disminuyeron un 68 por 100 en el

periodo 1950-1959, en comparación con los de 1940-1949.

Don Leopoldo Gastan Sáenz de Valluerca, licenciado en Ciencias Químicas, diplomado en Defensa

Química, dice también qus en trees años ds lucha antigranízo en la zona arrocera del Ebro —1950 a

1962—la reducción de los siniestros representa un promedio anual del 76,53 por 100 en comparación con

los daños sufridos en el período 1940-1949 en que no hubo organización defensiva.

Pero pasemos ahora a franela. Según datos facilitados por el profesor Dessens, director del sistema de

cohetes que funciona en el sur de dicho pais, en tres años de ensayos controlados para observar el

rendimiento de aquellos se ha observado la inducción de siniestros en un 25 por 100 en 1959. el 17 por

100 en 1960 y el 23 por 100 en 1961.

El propio señor Castan Sáenz considera el sistema español como el más eficaz de cuantos se vienen

ensayando en diversos países.

Señalamos, finalmente, que la Meteorología moderna dispone de conocimientos valiosísimos sobre la

formación de granizo desde que el profesor Foster y Bates, del Departamento de Comercio de los Estados

Unidos de América determinó en 1957 su tamaño en, las nubes, con un 83 por 100 de aproximación.

 

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