Autor: Pablo Barbado, Eliseo de. 
   La próxima cosecha de cereales y leguminosas     
 
 ABC.    20/04/1962.  Página: 39, 41. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

PAGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS - GANADERÍA - INDUSTRIAS DERIVADAS

LA PROXIMA COSECHA DE CEREALES Y LEGUMINOSAS

EL TRIGO PODRÍA LLEGAR A SER SUFICIENTE PARA TODAS LAS NECESIDADES

NACIONALES

También se espera mayor volumen de producción que el año pasado en les otros cultivos

Por ELiSEO DE PABLO

EN nuestras "Páginas agrícolas" del 23 de marzo ¡pasado, decíamos que la supérficie sembrada de trigo

en la campaña 1961-62 quizá oscilase entre 4.150,000 y 4.200.000 hectáreas, frente a 3.700.000 can que

contábamos el año anterior. Esto representa un área de 450.000 a 500.000 hectáreas más para la actual

campaña. Pero un avance estadístico publicado por el Servicio correspondiente del Ministerio de

Agricultura indica, con referencia al 2 de enero de este año, que la superficie triguera era de 4.080.000

hectáreas, frente a 3.380.000, de donde se deduce un aumento de 700.000 hectáreas. Claro es que con

posterioridad a esa fecha se efectuaron en 1961 intensas siembras con variedades de ciclo corto, como

consecuencia de la total paralización, impuesta por los grandes temporales de invierno, de manera que no

existe contradicción de bulto entre esa cifra de 3.380.000 hectáreas—porque se refieren a un período,

anterior en casi tres meses, a la conclusión de la sementera—y la nuestra de 3.700.000.

Del mismo modo, nuestros datos referentes a 4.150.000-420.000 hectáreas en 1962 corresponden al

período final de siembra, en tanto que las oficiales datan de casi tres meses antes. Debe esperarse, por

consiguiente, Que a los 4.080.000 hectáreas que el Ministerio da por sembradas el 2 de enero, habrá que

añadir las que se han sembrado con posterioridad, lo que se consignará, sin duda, en sucesivos avances

estadísticos.

Consideramos, pues, muy próximas a la realidad las cifras de nuestros cálculos, distanciados de las

precisiones oficiales Solamente en función del momento á que unos y otros corresponden. Los nuestros

pueden considerarse, por tanto, definitivos, mientras que los ministeriales de qUe dejamos hecha

mención, son provisionales.

Fues bien; aliénenlos en cuenta la forma en que desde hace tres semanas viene evolucionando el tiempo,

por supuesto en sentido favorable para los cultivos cerealistas, y hallándonos a un mes o a poco más de un

mes del comienzo de la recolección, en las regiones meridionales de ciclos vegetativos más tempranos,

entendemos que, sin propósito alguna de sentar afirmaciones concluyentes acerca de lo que en definitiva

pudiera llegar a ser la cosecha de cereales y leguminosas, sí podémos y debemos formular un pronóstico

al respecto. El período de mayor riesgo para esa clase de cultivos—el de heladas—se cierra normalmente

en la primera decena de mayo, incluso en las reglones de ciclos más tardíos: las de la mitad septentrional.

Y si aún quisiéramos concretar más, en las provincias de la meseta alta.

Es notorio que las leguminosas y los cereales de pienso presentan, en general, mejor aspecto que el año

anterior, Y la superficie es mayor. Los datos oficiales registran un aumento total de 147.000 hectáreas,

que seguramente sera corregido favorablemente, porque los ;que se refieren a cebada corresponden

también al 2 de enero, en cuyo momento no estaba sembrada la de ciclo corto o tremesina. De la misma

fecha son los relativos al centeno, pero en este caso pueden ser definitivos, lo mismo que los de las habas,

algarrobas, lentejas, almortas, yeros, vezas, alverjones, altramuces, guisantes y alholvas, porque se

refieren al 15-25 de marzo, en cuyo instante estaba cerrado su ciclo de siembra. La cosecha de cada una

de esas especies deberá ser, lógicamente, mayor que la pasada, no sólo porque están vegetando mejor,

sino también en razón de ser mayor su superficie, excepto en el caso de las almortas —800 hectáreas

menos—; de los alverjones —200 hectáreas menos—y de los altramuces—400 hectáreas menos—. Pero

el mejor estado dé estas tres últimas leguminosas podría, traducirse en mayor rendimiento por unidad de

superficie—en relación con 1961—y compensar en parte la reducción de área.

He aquí el cuadro de superficies cultivadas, hecho público por el Servicio de Estadística del Ministerio de

Agricultura, y inferido a las fechas anteriormente indicadas:

Hemos de hacer notar que en ese cuadro oficial de superficies no figura la avena, a la que nosotros

atribuimos un área de 450.000 a 460.000 hectáreas.

Por supuesto, y siempre que lleguemos al momento de la recolección sin graves contratiempos, la

producción triguera podría volver al nivel de los rendimientos de 1959 —10,6 quintales maricos por

hectárea—, con lo que la cosecha sería de 45 a 46 millones de quiritales métricos (frente a unos 35 en

1860 y a 33 aproximadamente en 1961), cantidad que dejaría plenamente cubiertas las necesidades

generales del país. Con ello se cerraría el nuevo periodo de Importaciones trigueras abierto en 1960-61,

año en qué España dejó de ser circunstancialmente miembro exportador del Acuerdo Internacional del

Trigo, debido al déficit de producción de aquella campaña—repetido en 1961-62—, como consecuencia

de profundas y graves adversidades de orden meteorológico.

Para llegar a esa conclusión, que anhelamos se vea confirmada, hemos considerado el estado actual del

cultivo triguero reflejado en el gráfico que acompaña a esta panorámica de los cereales y las leguminosas

en 1962, excluidos, por supuesto, el arroz y el maíz, cuyas campañas están en sus comienzos,

Elíseo DE PABLO

 

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