La remolacha, el azúcar y sus precios     
 
 ABC.    01/11/1963.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

PAGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS - GANADERÍA - INDUSTRIAS DERIVADAS

LA REMOLACHA, EL AZÚCAR Y SUS PRECIOS

ES ya una realidad confortadora para los cultivadores, la esperada revalorización de la remolacha

azucarera. Estaban, en el ambiente desde el comienzo de la campaña anterior problemas de tan alta

entidad como la proyectada revisión de precios de otros productos del campo —trigo, cebada, centeno,

maíz, sorgo—; el referente a la bonificación a loa cultivadores de tabaco en virtud de los mayores gastos

que rejpresentaba la lucha contra el "moho azul", que en la campaña anterior corrió a cargo del Estado; la

catástrofe producida por las heladas en la cosecha de cítricos; las inundaciones en Cataluña y en la cuenca

del Guadalquivir; las fuertes incádeneias derivadas de cosechas sucesivas muy deficitarias o desastrosas

en la cuenca del Duero; la terrible y costosa pesadilla—que no ha terminado aún—de la peste porcina

áfricana; el grave conflicto planteado en los medios vínico-alcoholeros por el alcohol metílico, que

desvencijó esos mercados y exigía la adopción de medidas de defensa de ambas riquezas que evitasen su

hundimiento definitivo en el momento de transición de la vieja a la nueva campaña—y ahí está la

reactualización de las actividades de la Comisión de Compra de Excedentes—. "Esos problemas, entre

otros, formaban un enorme cúmulo de obligraciones estatales de orden asistencial, en forma muy diversa,

a los damnificados, obligaciones que exigían nervios de acero en la administración pública y un alto

sentido de solidaridad de todos los estamientos sociales, porque en definitiva son estos los que, de un

modo directo o indirecto—por repercusión en los precios en los productos de consumo, o por

aportaciones del erario público que todos sin excepción contribuimos a formar—, los que soportan la

política, de apoyo y estimuló a los sectores que lo necesiten.

El invierno dibujó un sombrio panorama agricola para, 1962; perú, posteriormente, prodigios de orden

meteorológico cambiaron por completo, en sentido favorable, el cuadro de la campiña nacional. El sector

productor algodonero puso sordina a sus aspiraciones, limitandolas, para esta campaña a que se

mantuviese inalterable el producto que percibieron en la anterior. Hoy tienen 1a satisfacción de estar

recolectando una, cosecha, buena en cantidad y calidad, que para ellos va a representar una suma

oscilante entre 4.700 y 4.800 millones de pesetas. Por el contrario, en el ámbito remolacheio hubo

»».*u-ws que expresaron vivísima impaciencia por conseguir un valor más alto para la raíz verde de la

cosecha que también sigue recolectándose en estos momentos. Entonces nos permitimos sugerir serenidad

y confianza porque todos loa indicios que habíamos captado en el ámbito oíicial resultaban

esperanzadores. pues parecía próxima la hora de revisar los precios de la materia prima, si no para la

campaña 1963-64 (en forma de bonificación), sí para la de 1964-65, como ha sucedido. Temíamos la

reducción de superficie, más que por las consecuencias que pudiera tener para el abastecimiento interior

de azúcar, pues siempre quedaría el recurso de la importación, por las posibles e imprevisibles

repercusiones dr orden negativo en la economía de los que se decidieran a sustituir la remolacha por e1

cultivo de otros productos perecederos y de comercialización libre, como el de la patata. Y aquí está el

desastre patatero que preveíamos, provocado por una producción que, según parece, superará en cerca de

un millón de toneladas a la que se obtuvo el año pasado.

Tenemos ya un .precio base de 1.245 pesetas para la tonelada de remolacha que se obtenga en ,1964-65,

lo que representa un aumento de 270 con respecto a 1963-64, Y, por consiguiente, el precio del azúcar

blanquilla sube: pasa de 13 pesetas a 15,50 el kilo.

Séanos permitido decir que no vemos con claridad el motivo por el cual ese aumento de la cotización del

azúcar se pone por delante de la futura cosecha a la que se aplica la reivalorización de la raíz.

Previsoramente, los organismos responsables del abastecimiento nacional, vista la reducción del área

remolachera en esta campaña resolvieron comprar en el exterior 200.000 toneladas de azúcar, pues si,

como parece fuera de toda duda, el consumo interior ha crecido tan vertiginosamente que necesitamos un

mínimo de 600.000 toneladas por año, y vamos a cosechar unas 400.000, ungía evitar que se produjese

una situación de escasez. Oficialmente se dio por realizada la compra de aquellas 200.000 toneladas a

precios que permitían—así se afirmó garantizar la estabilidad del azúcar en 13 pesetas kilo hasta marzo

del año próximo, pero súbitamente se ha resuelto implantar el de 15,50, aplicado a todas las existencias

actuales en territorio nacional.

Participamos de la perplejidad general por tan sorprendente cambio que incluso se atribuye a los efectos

devastadores de tornados en otras latitudes y a la subida de precios en el mercado internacional.

Naturalmente ambas cosas responden a una realidad manifiesta, pero nos parece que la repercusión de

tales factores seria más lógica si se aplicase a las compras que se hayan hecho, o que fuese necesario

hacer, con posterioridad, a aquellos sucesos, que a las realizadas previamente. En todo caso, y puesto que

el aumento del precio del azúcar afectará al que obtenga en la presente campaña, la remolacha de la

misma debería pagarse con arreglo al precio base fijado para 1944-45.

¿Existe en las esferas competentes un estado de opinión concordante con nuestro punto de vista? Creemos

que se trata de un asunto de tan alta entidad que requiere autorizadas puntualizaciones.

 

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