Autor: AGRESTE. 
   La cosecha de aceite podría alcanzar, y hasta rebasar, las 660000 toneladas     
 
 ABC.    13/12/1963.  Página: 39, 41, 45. Páginas: 3. Párrafos: 10. 

PAGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS - GANADERÍA - INDUSTRIAS DERIVADAS

LA COSECHA DE ACEITE PODRÍA ALCANZAR, Y HASTA REBASAR, LAS 660.000

TONELADAS

SU VALOR, CON ARREGLO AL PRECIO MEDIÓ DE LOS DE APOYO, SUPERARÍA LOS

24.000 MILLONES DE PESETAS

Unos 3.500 millones se invertirán en trabajos de recolección

NECESIDAD DE CONCEDER RÁPIDAMENTE ANTICIPOS, A CUENTA, A LOS OLIVAREROS

Por AGRESTE

En Andalucía y Levante comenzó a primeros de este mes la recogida de aceituna de almazara. Hemos

venido sosteniendo que la producción de aceite de oliva en 1963-64 podría llegar a ser de 630.000

toneladas, con lo que esta campaña se situaría entre la mayor de nuestra historia, que fue la de 1927-28,

con 660.000 toneladas, y la de 1951-52. en la que se obtuvieron 620.000. Pero la evolución climatológica

ha sido tan favorable desde septiembre y tan normal el proceso de maduración del fruto, que el

rendimiento de éste será superior ai de la cosecha precedente, que sufrió los efectos de las heladas de

noviembre. Esto permite esperar, si no se producen trastornos atmosféricos adversos, un aumento de

producción sobre el previsto hace dos meses, hasta situar la zafra a un nivel igual, e incluso algo mayor,

que la de 1927-28; es decir, 660.000 o más toneladas.

Por considerar pasible el logro de tan abundante cosecha, decíannos el 27 de septiembre último que al

comenzar el año próximo tendríamos disponibilidades de aceite de oliva, de orujo, de algodón y de

semillas, superiores a 800.000 toneladas, frente a un volumen de necesidades nacionales calculadas en

450.000 toneladas. Dábamos con ello a entender qus tan extraordinario excedente crearía problemas de

índole muy diversa: financieros y, sobre todo, de almacenamiento en zonas productoras, que podría

originar en un momento dado la paralización de almazaras en detrimento de la candad del aceite. E

incluso de perturbación en los trabajos de recogida de aceituna si aquella posible saturación de las

almazaras, stn una adecuada salida del aceite obtenido, daba tarar a una pérdida de ritmo en la recepción

de fruto por los almazareros. Nos parecen muy oportunas las instrucciones cursadas de manera oficial la

semana pasada en lo que se refiere a la apertura y funcionamiento de dichas instalaciones

transformadoras.

LOS GRANDES GASTOS DE RECOLECCIÓN

Parece evidente que la Orden de la Presidencia del Gobierno sobre regulación de la campaña, lo mismo

que la que se refiere a la liberalizaron de las exportaciones de aceite de oliva, ban sido acogidas con

satisfacción en los medios olivareros, Pero es evidente que está por resolver una cuestión de la más alta

entidad: la que se refiere a la falta de dinero en el campo para afrontar los grandes gastos que ha de

representar la recolección de tan gran cosecha, lo mismo que la subsiguiente molturaeión. No decimos

nada nuevo si subrayamos la situación de agotamiento económico a que había llegado el sector olivicultor

como consecuencia de las anormalidades mercantiles reflejadas y comentadas reiteradamente en estas

columnas. Deberá tenerse en cuenta que para sufragar los gastos de recolección serán necesarios por lo

menos 3.500 milones de pesetas, cuya inversión se realiza casi totalmente durante los meses de

diciembre, enero y febrero. Resulta fácil comprender lo conveniente que sería facilitar la obtención de los

créditos que resulten prudencialmente necesarios, en evitación de que la falta de dinero o el retraso en

conseguirlo, tengan consecuencias de grave alcance en los trabajos de recogida, e incluso de orden

crediticio si la producción se viese obligada a recurrir a pedir ayuda en sectores donde la especulación y

la usura tienen su asiento. Nosotros entendemos que sería factible una fórmula mediante la cual la

Comisaría General de Abastecimientos podría anticipar cantidades a cuenta sobre contratos de oferta de

venta de aceites, con las garantías indispensables: aval bancario, por ejemplo.

LA EXPORTACIÓN A GRANEL Y LA "MARQUISTA"

Hemos dicho que la libertad de exportación de aceite de oliva a granel ha sido en general bien acogida.

Sin embargo, tan generosa interpretación de la política comercial pudiera tener en este caso efectos

desfavorables para las marcas españolas, dada la tendencia de algunos importadores a envasar nuestro

óleo para venderlo con mareas propias, con lo cual montan la competencia a las de nuestro país.

Es evidente—nos dice al respecto un técnico en la materia—que la exportación a

granel es "colonial", pues los países desarrollados tienden a exportar sus productos ya manufacturados.

Tal es la orientación económica que hasta ahora ha resplandecido en ia política del aceite: proteger la

exportación marguista mediante gravámenes especiales sobre la exportación a granel, con objeto de evitar

que el aceite español sea reenvasado con marcas de los países receptores. Un gravamen de dos a tres

pesetas en kilo de aceite exportado a granel podría ponernos a cubierto de tan grave como desagradable

riesgo. Y, por otra parte, el fondo a constituir con el gravamen en cuestión podría destinarse al desarrollo

de nuestra riqueza olivarera mediante la concesión de primas sobre abonado y tratamiento masivo contra

las plagas del olivar. Si no se adoptan medidas lícitamente proteccionistas corremos el riesgo de perder en

poco tiempo, incluso en una sola campaña, todo lo que hemos logrado hasta la fecha en orden al prestigio

y a la proyección exterior de nuestras marcas. Tengamos en cuenta que las exportaciones con marcas

españolas en el último quinquenio han representado una media de veinte millones de kilos, frente a trece

millones del quinquenio anterior, aumento alcanzado merced a una intensa campaña divulgadora que ha

exigido gastos de mucha importancia.

EL ACEITE DE CACAHUETE, EN LA INDUSTRIA CONSERVERA

Otro aspecto que reclama nuestra atención es el que se refiere a la autorización concedida a. la industria,

conservera para utilizar en sus conservas el aceite de cacahuete. Con sinceridad: nos parece paradójico

que eso suceda en España, primer país productor de aceite de oliva. Naturalmente que los industríales

conserveros pueden utilizar o no el de cacahuete, según su libérrimo criterio, y hasta suponemos que, por

razones obvias, seguirán trabajando a base del de oliva. ¿Es que se trata de prestigiar un producto exótico,

sobre todo en momentos en que España está a punto de destilar jago de aceituna por los cuatro costados?

Ahí está Portugal, donde para "jerarquizar" sus conservas se utiliza exclusivamente aceite de oliva. Y

nuestras exportaciones de aceite de oliva a Suecia y Noruega, por ejemplo, son consumidas casi con

exclusividad por sus industrias de conservas de pescado. No en balde toda lata de conserva de pescado

que circula por el mundo con los máximos honores publicitarios corresponde a la elaborada con esa clase

de aceite, y así se expresa ostensiblemente en tos envases, pues entre otras ventajas tiene la de que tarda

mucho más tiempo en enranciarse que el de cacahuete y resiste temperaturas más bajas. Y, limitándonos

al ámbito español, hemos de considerar también que las conservas en aceite di oliva representan un medio

de exportación indirecta del misma.

VALOR DE LA COSECHA

Cerramos este análisis de la situación olivarera poniendo de relieve unas cifras que dan una idea

aproximada de lo que significa la cosecha en fase ya de recogida. Suponiendo que la producción de aceite

llegue a ser de 630.000 toneladas—y ya hemos indicado que pudiera rebasarse dicha cifra—, el valor de

ese producto, asignándole el precio medio resultante de los de apoyo que figuran en la Orden reguladora

de la campaña 1963-64, sería del orden de los 24.352 millones de pesetas.

 

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