Discurso de Arias en Helsinki. 
 Nunca faltará el apoyo de España para que se consolide la obra de esta conferencia en bien de la paz  :   
 Hay que hacer del Mediterráneo un área de paz justa para todos los pueblos de la región. 
 ABC.    01/08/1975.  Página: 5-7. Páginas: 3. Párrafos: 44. 

ABC. VIERNES. 1 DE AGOSTO DE 1975. PAG 6

DISCURSO DE ARIAS EN HELSINKI

«NUNCA FALTARA EL APOYO DE ESPAÑA PARA QUE SE CONSOLIDE LA OBRA DE

ESTA CONFERENCIA EN BIEN DE LA PAZ»

«Hay que hacer del Mediterráneo un área de paz justa para todos los pueblos de la región»

HELSINKI, 31. En la tarde de ayer, el presidente del Gobierno español, don Carlos Arias

Navarro, pronunció, ante la Conferencia para la Seguridad y Cooperación en Europa, el

siguiente discurso:

Señor presidente: Mi intervención tiene como comienzo obligado el expresar mi profundo

agradecimiento al presidente de la República de Finlandia, Urho Kekkonen; al Gobierno y al

pueblo finlandés, sin cuyos incansables esfuerzos no hubiera sido posible esta histórica

convocatoria que nos reúne aquí, hoy, a los representantes de treinta y cinco países.

Mis sentimientos de amistad y agradecimiento se dirigen al país que, desde los primeros

momentos de nuestra ya larga aventura en esta Conferencia, se ha convertido en paladín de la

causa de la paz, de la seguridad y de la cooperación en Europa, y que tiene sobradamente

merecido el que sea su capital, Helsinki, la que albergue esta ocasión impar, en la que hoy

todos participamos. Helsinki es hoy la capital de Europa, y estamos seguros que, en el futuro,

confirmará su vocación y continuará su papel presente.

Cuando el 22 de noviembre de 1972 comenzaban, aquí mismo, las consultas preparatorias de

la Conferencia, nadie, ni siquiera los más pesimistas, hubieran pensado que, para cumplir su

ciclo vital, la Conferencia habría de necesitar casi tres años. En el curso de estos tres años, y,

sobre todo, a lo largo de la prolongada negociación durante la segunda fase en Ginebra, no

han sido escasos los momentos de desánimo, de tirantez y de dificultad.

Muestra de que la tarea emprendida era ingente, de que eran necesarios muy amplios aportes

de voluntad política, de ánimo negociador, de esfuerzo y de imaginación para comenzar a

cumplir el que nos parece ambicioso y principal propósito de la Conferencia: sentar,

firmemente, las nuevas bases de unas relaciones entre los Estados que aseguren a los pueblos

europeos un futuro dinámico de paz, justicia y progreso.

España, señor presidente, ha creído siempre en las potencialidades que encerraba la misma

idea de nuestra Conferencia, y el Gobierno español, en fecha muy temprana, en 1969,

respondió positivamente a la iniciativa que el Gobierno finlandés había lanzado para su

convocatoria.

En aquel momento nos pronunciamos, decididamente, por un foro en el que participaran todos

los países europeos y, además, los Estados Unidos y el Canadá, como pares, sobre las

premisas indiscutibles y fundamentales de respeto mutuo y de la no injerencia en los asuntos

internos de los Estados y que examinara, con visión histórica, los problemas que impiden una

colaboración normal entre los países de Europa, supuesto básico de la seguridad continental.

En estos días, cuando consagramos con la solemnidad debida el final de esta primera

Conferencia, justo es que, con sobriedad, evaluemos los resultados obtenidos...

ESPAÑA, LAZO DE UNION

Mi país, señor presidente, potencia de dimensión media no incluida en ninguno de los bloques

militares en presencia, llevada por la historia y por la geografía a jugar un papel esencial en el

acontecer europeo, es, al mismo tiempo, lazo de unión entre pueblos, mares y continentes que,

de una u otra manera, llevan nuestra impronta. Por ello hemos participado en la Conferencia

con la conciencia de que en ella no se agotaba todo el contenido de la construcción de la

seguridad y del reforzamiento de la cooperación en Europa.

Ambos aspectos deben constituir un proceso continuado en el tiempo, del cual esta primera

Conferencia es un importante momento histórico, y se reafirma nuestra convicción de que la

magnitud de los problemas, con que todavía debe enfrentarse nuestro Continente, exige

nuevos y constantes esfuerzos. Partiendo de estas coordenadas básicas, entendidas con

sentido realista y flexible, el Gobierno español ha tenido siempre especial interés en subrayar la

estricta igualdad con que los participantes actuaban en la negociación.

El principio del consenso, manifestación clave de esta igualdad, instrumento importante y

delicado que sufriría tanto de su falta de uso como de su abuso, constituye un elemento

fundamental de un proceso en el que los países medianos y pequeños, neutrales o no

alineados, pueden participar sobre bases equitativas en el diálogo multilateral para, de esta

manara, hacer valer sus aspiraciones legítimas y tomar una clara y activa conciencia del

creciente papel que pueden desempeñar en los asuntos europeos.

Señor presidente: Mi Gobierno ha acudido a la Conferencia sobre la Seguridad y la

Cooperación en Europa, después de reflexionar atentamente sobre los legítimos intereses y

comprensibles preocupaciones de aquellos países para los que la segunda guerra mundial

constituyó triste fuente de sufrimientos y origen de inestabilidad e incertidumbres. Pero

convencido, al mismo tiempo, de que los problemas europeos no pueden agotarse en una

consideración estática de dicha realidad y que, consecuentemente, la Conferencia no podría

constituir exclusivamente un reflejo de la misma.

Para nosotros se ha tratado, fundamentalmente, de subrayar que, junto a la dimensión Este-

Oeste, existe otra de coordenadas que van de Norte a Sur; la adecuada definición de las

relaciones entre los Estados participantes debe tener en cuenta estos dos ejes.

Todas estas constataciones básicas han llevado a mi Gobierno a la promoción de

determinados aspectos, recogidos ahora en los resultados finales de la Conferencia, que me

voy a permitir subrayar.

CATALOGO DE PRINCIPIOS

Mi Delegación ha participado activamente en el establecimiento de un catálogo de principios

que rijan las relaciones entre los Estados participantes. Principios que, constituyendo

elaboraciones de los que el Derecho internacional general prescribe, ofrecen una consideración

equilibrada de lo que son las posibilidades y las limitaciones de las relaciones internacionales

entre los Estados aquí congregados.

El resultado de la negociación que tales principios ha necesitado, es equilibrado y justo, aunque

como era de esperar, no pueda ofrecer completa satisfacción a todos los contrapuestos

intereses en presencia.

De tales principios querría destacar, por parecemos especialmente significativos y

trascendentales para el proceso de la distensión, el de la igualdad soberana y el respeto de los

derechos inherentes a la soberanía de los Estados; la abstención de recurrir a la amenaza o al

uso de la fuerza, en cualquiera de sus formas; el respeto de la unidad y de la integridad

territorial de los Estados; la abstención de toda intervención, directa o indirecta, en los asuntos

internos de los Estados; la admisión de la posibilidad de modificación pacifica de las fronteras,

inviolables por la fuerza.

"ES INDISPENSABLE QUE CADA ESTADO PUEDA MANTENER SU PROPIA SEGURIDAD

AL NIVEL CONVENIENTE"

«El último y verdadero destinatario de todos nuestros esfuerzos es el hombre, para el que

buscamos un mundo más justo, más seguro y más próspero»

Si la enumeración no es exhaustiva, ello no menoscaba la igual importancia de todos y cada

uno de los 10 principios que, en este momento, ratificamos como bases renovadas para la

conducta de relaciones normales y amistosas entre todos nuestros Estados.

Lo que ahora necesitamos es que ese decálogo de normas de conducta pase a ser letra viva y

actuante, y que su efectiva puesta en práctica pueda fructificar, en un estadio posterior, en

comprensión abierta y colaboración plena entre los Estados.

Pero ese catálogo de principios constituiría un mero marco frío y académico si las relaciones

entre los Estados no tuvieran, como contenido, otros múltiples sectores de la variadísima

actividad humana.

LOS TEMAS MILITARES

Tratándose de una Conferencia sobre la seguridad, quiero referirme, en primer lugar, a los

aspectos militares de la seguridad y a la necesidad ineludible de que se complementen y

armonicen tales aspectos con los políticos, siendo unos y otros, simultáneamente, necesarios

para la credibilidad de la distensión.

Por razón del tratamiento de los temas militares en otros foros, esta Conferencia no ha podido,

lamentablemente, tomar en consideración, en toda su profundidad, estos aspectos militares. Si

ha podido, sin embargo, llegar a un primer y limitado acuerdo sobre medidas que tiendan a

fomentar la confianza entre los Estados.

Celebro que haya quedado recogida en los documentos finales, como una medida más

destinada a fomentar la confianza, la propuesta española de que se promuevan intercambios

entre el personal militar, por invitación y sobre base de reciprocidad y de que se prevean visitas

de Delegaciones militares, con objeto de conseguir una mejor comprensión mutua entre los

estamentos militares de nuestros diferentes países.

Entre otras consideraciones esenciales, en este terreno figura también la interrelación entre la

seguridad de cada Estado participante, que no ha de sufrir, y la seguridad de Europa en su

totalidad. No es suficiente buscar un equilibrio de seguridad entre los dos campos principales,

sino que es indispensable que cada Estado pueda mantener, por los medios adecuados, su

propia seguridad al nivel conveniente.

Es también importante que todos los Estados estén debidamente informados sobre la

evolución, progresos y resultados de aquellas negociaciones que se celebren en otros foros,

para la reducción de fuerzas y la limitación de armas estratégicas, por si ello pudiera afectar a

su propia seguridad.

LA SEGURIDAD EN EL MEDITERRÁNEO

También hemos defendido y logrado que se acepte la relación que existe, en el contexto más

amplio de la seguridad mundial, entre la seguridad en Europa y la seguridad en la región del

Mediterráneo, a cuya zona deberá extenderse el proceso de mejoramiento de la seguridad. En

efecto, ha sido siempre preocupación fundamental de mi país el subrayar las estrechas

relaciones que, en todos los terrenos, existen entre el continente europeo y el área del

Mediterráneo.

Partiendo de esta premisa, la Delegación española, ya desde los primeros momentos de las

consultas preparatorias de Helsinki y en la primera fase de nuestra Conferencia, tuvo muy en

cuenta que no puede proseguirse cabalmente el proceso de construcción de la seguridad y la

extensión de la cooperación en nuestro continente, si se hace de espaldas a la realidad que

supone, en ambos campos, la región del Mediterráneo.

Fruto de nuestra labor, y de la de una serie de Delegaciones amigas, ha sido el documento

especial dedicado al Mediterráneo, única región citada nominalmente en nuestros documentos

finales. Nuestro deseo es que la generosa línea de ampliación que tal documento dibuja sea

interpretada, por unos y por otros, en la orilla Norte y en la orilla Sur, como una declaración de

propósitos dirigida a lograr dos objetivos posibles y deseables: hacer del Mediterráneo un área

de paz justa para todos los pueblos de la región, y promover, entre dichos pueblos, una

cooperación y un entendimiento que sirvan de infraestructura para el mejor mantenimiento de la

seguridad de toda esta zona.

LA COOPERACIÓN

Mi país, señor presidente, nunca ha olvidado que nuestra Conferencia trata también de la

cooperación, en sus diversos aspectos económicos, técnicos, sociales y humanos, lo que

constituye requisito indispensable para acercar a nuestros pueblos, reducir las diferencias

materiales entre nuestros países, facilitar entendimientos, borrar animadversiones. El último y

verdadero destinatario de todos nuestros esfuerzos es el hombre, el hombre concreto para el

que buscamos un mundo más justo, más seguro y más próspero.

"ESTE DIALOGO DEBE CONTINUAR CON EL OÍDO ATENTO A LAS NECESIDADES DE

UNA REALIDAD INTERNACIONAL SIEMPRE CAMBIANTE"

Las propuestas de España sobre emigración y turismo han sido ampliamente recogidas en los

documentos finales de la Conferencia

Especial relevancia ha dado la Delegación española al tema de la emigración y al del turismo, y

hemos visto, con satisfacción, que nuestras propuestas, en ambos campos, han sido muy

ampliamente respaldadas y recogidas en los documentos finales.

Hemos examinado el fenómeno de la emigración no sólo como factor económico o como

problema social, sino también en sus aspectos humanos, buscando dar toda la satisfacción

posible a los deseos de quienes cooperan, con su trabajo al desarrollo de la economía de otros

Estados, sin olvidar las facilidades de reunificación familiar que hagan más tolerables las

dificultades que encuentren en los países extranjeros.

En cuanto al turismo, terreno en el que España ha visto recientemente reconocida su especial

aportación al designarse a Madrid como sede de la nueva Organización Mundial del Turismo

también hemos con tribuido con propuestas concretas e imaginativas, aceptadas por todos los

participantes, enfocando el tema unas veces en sus aspectos económicos, técnicos y de

infraestructura, otras veces como medio de facilitar el conocimiento entre los pueblos y las

culturas, naciones y regionales europeas.

Ponemos grandes esperanzas en que lo dispuesto en nuestra acta final sobre contactos entre las

personas solucione problemas humanitarios, salve barreras y fronteras, unifique a familias distanciadas,

sirva para encuentros entre la juventud.

INFORMACIÓN, EDUCACIÓN Y CULTURA

La extensión de toda clase de facilidades para la información a lo largo y ancho de nuestro continente es

una meta que nos hemos propuesto y que habrá de facilitar un conocimiento real entre nuestros pueblos.

Al mismo objetivo tienden las propuestas recogidas sobre educación y cultura.

Señor presidente, no quiero abusar de las palabras al calificar de histórica la presente ocasión. Aunque no

estemos plenamente satisfechos de los resultados obtenidos, creemos que los logros son importantes y que

la negociación se ha hecho con buen espíritu y ha servido para hacer posible un diálogo, a veces tenso y

difícil, pero nunca interrumpido. Este diálogo debe continuar, ampliarse, profundizarse, con el oído atento

a las necesidades de una realidad internacional siempre cambiante. Hay que seguir trabajando,

activamente, para que la Conferencia no se convierta en un punto muerto de referencia en el pasado.

EL APOYO DE ESPAÑA

Mi país, señor presidente, ha mantenido siempre la necesidad de la continuación de los esfuerzos, ahora

empezados, hacia un concierto europeo. El apoyo de España nunca faltará para que se consolide la obra

de la Conferencia en bien de la paz, de la seguridad y del progreso de nuestros pueblos. Entendemos que

todo cuanto se ha dispuesto en la Conferencia, y en especial lo que afecta a la aplicación de los principios

jurídicos y políticos, ha de verse en cuanto conforme al Derecho internacional. Al propio tiempo, dejamos

en su día bien claro, durante las consultas preparatorias y en la primera fase de la Conferencia, y lo

reafirmamos hoy, que su resultado no podrá afectar ni perjudicar a una cuestión examinada en otra

instancia internacional competente para ello y ante la cual sigue pendiente de solución.

Termino renovando mi sincero agradecimiento a Finlandia, a su presidente, a su Gobierno y a su pueblo.

Y lo hago en una de las grandes lenguas que el Continente europeo ha ofrecido al mundo y que esta

Conferencia ha utilizado como lengua de trabajo. Idioma compartido por numerosos países hermanos al

otro lado del Atlántico, con los que mantenemos lazos indestructibles y a los que siempre tendremos

presentes a la hora de extender los beneficios que la seguridad y la cooperación en Europa puedan aportar

a la paz, la seguridad, la justicia y el progreso en el mundo.

Muchas gracias, señor presidente.»

LARGOS APLAUSOS DE FORD Y BREZNEF

El discurso del presidente del Gobierno recibió una larga salva de aplausos de todos los asistentes,

informa Pyresa.

El presidente Ford, que había sacado un peine de bolsillo para alisarse los cabellos, interrumpió su tarea

para aplaudir al presidente español. El secretario general ruso, Breznef, dedicó una larga y ostensible

ovación al presidente del Gobierno español, como el resto de los delegados allí reunidos.

Quede como excepción que el mariscal Tito, que había ocupado la tribuna de oradores poco tiempo antes

que el presidente Arias, en la sesión de esta misma tarde, abandonó la sala antes de que el presidente del

Gobierno español subiese al podio.

 

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