Autor: Pablo Barbado, Eliseo de. 
   Ante la nueva campaña cerealista     
 
 ABC.    06/12/1963.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

PAGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS - GANADERÍA - INDUSTRIAS DERIVADAS

ANTE LA NUEVA CAMPAÑA CEREALISTA

Como el año pasado, en el actual la mitad septentrional ha realizado tempranamente la sementera, aunque

no han faltada intermitencias en esos trabajos debido a los períodos de intensas borrascas que impidieron

terminarla oportunamente en todas pactes. Pero, por lo genera!, la segunda, quincena de noviembre

facilitó mucho las labores, excepto en las zonas afectadas por desbordamientos del Duero —vega de

Toro—y de algunos de sus afluentes.

Esa misma segunda quincena ha sido decisiva para la mitad meridional, sin que hasta ahora haya que

lamentar en ella los efectos de grandes encharcamientos que se produjeron, durante el mes de noviembre

de 1962, que se significó por una larga fase de auténtico invierno con intensas nevadas, hielos e

inundaciones entre tas que recordamos la de mayor gravedad: la producida en la contarca barcelonesa del

Valles.

El fuerte temporal que empezó a batir todo el territorio peninsular el domingo pasado, abre una

interrogante que nos parece prematuro tratar de resolver, parque sus consecuencias dependen de la

duración de tan profundas perturbaciones, que se caracterizan por lluvias intensas y densas nevadas. Por

fortuna, impera una temperatura benigna que favorece el desarrollo de las plantas y la nascencia de las

siembras tardías. No obstante, ese ambiente suave, combinado con las precipitaciones líquidas, aceleran la

licuación de la nieve, cuya aportación al ya importante caudal de los ríos puede provocar

desbordamientos. Si éstos no se produjeran y sobreviniese una calma atmosférica, podríamos considerar

como bueno este primer ciclo de la campaña cerealista.

Tenemos la impresión de que ia superficie triguera continúa replegándose hacia el área correspondiente a

los suelos de características apropiadas para ese cultivo; es decir, que se mantiene la tendencia a eliminar

las tierras marginales cuyos rendimientos en campañas normales no sean capaces de superar los 8-9

quintales métricos que, felizmente, se nos han hecho ya intolerables en España. Los nuevos tiempos, con

las nuevas técnicas de cultivo, reclaman una media de 12, que desde hace varios años ha pasado a ser la

mínima, de producción por hectárea. De cualquier modo, no creemos que se haya sembrado, o que se deje

de sembrar—pues hay todavía trigo de ciclo corto por enterrar—, menos de cuatro millones de hectáreas,

suficientes para mantener el índice de producción a la altura de los de tos dos años últimos: entre 4,8 y 5

millones de toneladas, a reserva, por supuesto, de que se produzcan importantes calamidades de orden

atmosférico.

E. de PABLO

 

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