Autor: Pablo Barbado, Eliseo de. 
   Sigue aumentando la producción nacional de lúpulo     
 
 ABC.    20/12/1963.  Páginas: 2. Párrafos: 5. 

AGRÍCOLAS

SIGUE AUMENTANDO LA PRODUCCIÓN NACIONAL DE LÚPULO

DE 50.000 KILOS EN SECO, EN 1950, SE HA PASADO ESTE AÑO A 1.168.000

Por ELÍSEO DE PABLO

Con razón se ufana el corresponsal de ABC en León de la espléndida realidad del cultivo lupulero en

aquella provincia—privilegiada en recursos naturales—, que se ha alzado este año con 811 Toneladas

"secas" del total de 1.168 en que se ha cifrado la producción nacional en 1963. La diferencia de 317

toneladas corresponde a la zona primera—Galicia—y a la tercera—región cantábrica—. Como se sabe, la

segunda es la de León.

Sigue con tal brío la expansión del lúpulo, que se avanza aceleradamente hacia la ambicionada meta que

está representada por la autosuficiencia nacional en el abastecimiento de una materia prima tan

fundamental para la fabricación de cerveza. El lúpulo es, como el tabaco y el algodón—y, por supuesto, la

remolacha azucarera, aunque por lo que a ésta se refiere tengamos que lamentar el profundo bache de la

actual campaña—, un motivo de satisfacción nacional, porque demuestra cómo mediante una armónica

asociación de la técnica, del capital y del trabajo, se han creado o reactivado riquezas que dan un impulso

poderoso a la renta agrícola del país.

En efecto; el cultivador, bien asistido por la técnica, ha desterrado en breve tiempo los que podríamos

llamar sistemas empíricos de trabajo y producción—limitarse a cultivar con arreglo a la costumbre y al

consejo "del labrador más antiguo de la localidad"—, para aceptar con entusiasmo su formación cultural

agrícola, desde las labores, los riegos, la aplicación racional de los fertilizantes y la lucha ordenada y

metódica contra las plagas, hasta la operación de secado o deshidratación del lúpulo en secaderos de tipo

familiar que les permite descargar los conos florales a un grado de humedad conveniente. La aplicación

de esta técnica, que, como todas las reformas, tropieza siempre con resistencias iniciales por parte de

quienes quieren ver realizaciones en marcha que sirvan de ejemplo, está generalizándose en las zonas

lupuleras una vez comprobadas las ventajas aue representa; entre éstas, economía y ahorro de trabajo en

las entregas y transporte del fruto, y posibilidad de efectuar la recolección al llegar aquél al estado critico

de madurez.

Por otra parte, la mecanización ha empezado a hacerse posible en los trabajos de recogida, y ya en la

campaña que acaba de concluir han funcionado cuatro maquinas cosechadoras, precisamente de

fabricación nacional, en cierto modo impuestas por la escasez de mano de obra. El ensayo ha dado

resultados óptimos, por lo cual se espera un rápido aumento de esos Ingenios en los próximos años.

Paralelamente, las llamadas factorías de recepción y transformación amplían su capacidad y mejoran y

modernizan sus equipos y utillaje, y sus laboratorios. Y he aquí una evidencia más de cómo el campo

sirve a la industria y ésta puede continuar su proceso de desarrollo, ayudando, a su vez, al progreso de la

agricultura.

Concretamente: el lúpulo español podría llegar a ser otro signo de proyección de nuestro comercio hacia

el exterior, siquiera esto requiera una política de extremada prudencia. Por el momento es ya un logro

espectacular el que en trece años de cultivo racionalizado se haya puesto prácticamente el portón de "no

va más" a las importaciones de lupulina, qus, sin aquel cultivo, supondría una constante sangría de divisas

para hacer posible el desenvolvimiento de nuestra poderosa industria cervecera. Esta cuenta con

instalaciones consideradas como las más modernas de Europa y sigue un ciclo de dssarrollo en armonía

con la tendencia de crecimiento del consumo como consecuencia ds la elevación del nivel de vida y del

enorme aumento del turismo que, en 1963, según datos autorizados, va a estar, representado por un

número de personas equivalente casi al 33 por 100 de la población de España.

E. de P.

 

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