Autor: ;E. F.. 
   El olivar  :   
 Causas de la crísis económico-social. 
 ABC.    07/02/1964.  Páginas: 2. Párrafos: 13. 

AGRÍCOLAS

CAUSAS DE LA CRISIS ECONÓMICO-SOCIAL

Por EDUARDO LUCA DE TENA ALVEAR

DEBIDO a las condiciones ecológicas de España (clima, composición de las tierras) una de las plantas

más Útiles para el aprovechamiento de las grandes extensiones del secano (baja fertilidad, períodos de

sequía) es él olivo, razón por la que su cultivo constituye el medio de vida, de un altísimo porcentaje de la

población.

Tan fundamental y resistente cultivo (más rústico que la viña y la cebada) está en crisis desde que se

inició, en el país, el período intervencionista-inflacionista.

La inflación ha producido un ritmo de aumento en la evolución de los precios de costo de la aceituna

(cuya recolección no está mecanizada), muy superior al experimentado en su precio de venta, frenado por

la política oleícola con los siguientes medios: tasas bajas para el aceite, importaciones choques,

gravámenes a la exportación y precios inadecuadamente llamados de "protección".

Por no haber podido evolucionar el precio de venta de dicho fruto a igual ritmo que el de costo, la

rentabilidad del cultivo se ha hecho, en general, inferior a la de las cuentas corrientes y, por supuesto, a la

de los títulos de la Deuda, quedando, pues, los olivareros sin capacidad económica para poder labrar,

abonar y tratar las plagas, como es debido, ni poder extender el cultivo en la proporción que el aumento

de población ha ido, anualmente, exigiendo.

Ello, a partir de la creación del Ministerio de Comercio, ha constituido una excepción, ya que la ´mayoría

de las actividades económicas del país quedaron libres, dando como resultado una mayor producción y,

por consiguiente, un mejor abastecimiento, reflejado en el aumento del índice de bienestar desde que

existe dicho Organismo.

El resultado de la intervención respecto al sector olivarero ha sido, pues, un gran descenso: en la

rentabilidad, en el empleo, y en la productividad por hectárea. Han quedado tan mermados los

presupuestos de ingresos que los olivicultores, forzosamente, han tenido que reducir los correspondientes

presupuestos de gastos de labores, tratamientos, etc.

La reducción, en cuanto a las posibilidades de invertir en labores, etc., han producido un descenso en la

productividad, de mil kilos, por hectárea, a setecientos cincuenta kilos, lo que ha supuesto una pérdida

anual de unos mil millones de pesetas, en jornales, y de unos sesenta millones de kilos de aceite, causas

de la excesiva emigración y del gran consumo de divisas en la adquisición de otras grasas comestibles.

E1 bajo precio de la aceituna de molino también ha perjudicado a la de mesa. Igualmente el hecho de que

el cultivo tenga tan poca rentabilidad ha traído, como consecuencia, el que se estén destinando tierras,

eminentemente olivareras, a los cultivos de viñas y naranjos (mucho más rentables), lo que puede

suponer, a medio o largo plazo, la producción de excedentes de vinos y naranjas, tal vez difíciles de

colocar en los mercados.

MEDIDAS PARA SOLUCIONAR, DICHA CRISIS

Para hacer desaparecer esta crisis, y sus graves perjuicios, son fundamentales dos medidas:

La de introducir los necesarios cambios en la política oleícola con el fin de conseguir que el precio de

venta de este fruto, respecto al precio de costo, alcance la diferencia necesaria para que se normalice el

debido porcentaje de rentabilidad. Dicho precio debe ser, mientras el costo se mantenga estable, el de

unas "siete pesetas kilogramo" para fruto de rendimiento y calidad normales (veinte por ciento de

rendimiento y dos grados de acidez). Habrá quienes consideren, alto el precio indicado, más serán los que

ignoren que el precio de dicho fruto era el año 1941 de una peseta, que el índice de Precios del Estado ha

experimentado, igualmente, un aumento superior a dieciséis veces, respecto a dicho año.

La segunda medida debe de consistir en facilitar la exportación, incluso primándola, en los años de

grandes producciones de oliva. En beneficio de la Balanza se deben de hacer exportaciones-

importaciones, dada la diferencia favorable al olivar en la cotización internacional. Hay que evitar, por los

medios propios de la política económica (tomados de la ciencia económica) que se produzcan forzosas

inmovilizaciones, en los capitales de movimiento, debidas a excesivos retrasos en las ventas, ya que de las

mismas se pueden derivar ruinas, y no hay nada tan antisocial (en las actividades económicas básicas)

como las suspensiones o quiebras originadas, entre otros motivos, por errores en los aforos de cosechas o

en los cálculos de las necesidades de importaciones, importaciones que deben de quedar sometidas al

arancel que garantice la prosperidad del olivar y de las industrias derivadas.

El OLIVAR Y LOS OBJETIVOS DEL PLAN DE DESARROLLO

Tengamos en consideración que si el olivar hubiese podido aumentar su superficie al ritmo debido, hoy

produciría unos mil y pico de millones más, en jornales (objetivo parcial del Plan: pleno empleo); unos

cien ´millones más de kilos de aceite, en las medias quinquenales (objetivo parcial del Plan: máximo

crecimiento en la producción anual), y, por supuesto, una gran cantidad de divisas tan necesarias para

adquirir y modernizar equipos agrícolas e industríales (objeto parcial del Plan: actualización de las

técnicas de producción). Dichos objetivos parciales tienen como finalidad común el contribuir a la

obtención del objetivo central de dicho Plan: "La elevación del nivel de vida".

Son dignos de elogio, cuando menos desde el punto de vista nacional, tanto la defensa hecho por Italia de

este cultivo ante el Mercado Común, cuando se trató de la Política Agrícola a seguir por la Asociación,

como los estudios hechos por técnicos europeos y americanos para las mejoras del cultivo, según reflejan

las publicaciones de la P. A. O.

Esperemos, pues, que el campo, en lo económico, al igual que en lo agrícola, sea función dependiente de

un solo Organismo (ya que la intervención de varios es perjudicial y crea desorientación a los labradores)

e igualmente que se revisen las políticas olivarera y oleícola, con la finalidad de que el olivar, e industrias

derivadas, sea en lo económico-social, y como fuente de divisas, lo que pueden ser, sí cuentan con el

marco jurídico adecuado.

E. L. de T. A.

 

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