El momento ganadero español     
 
 ABC.    31/01/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL MOMENTO GANADERO ESPAÑOL

Analizaremos hoy, siquiera sea someramente, el panorama ganadero español, que sigue sin verse libre de

nubes o nubarrones, según circunscripciones geográficas. A nuestro parecer, por entre ese dosel más o

menos denso, están filtrándose claridades que podrían llegar a ampliarse y a despejar los horizontes.

Empecemos por poner de relieve que el invierno evoluciona con bastante normalidad. Hasta

ahora, las estabulaciones forzosas se han reducido a las que impusieron los grandes temporales de las

primeras semanas de diciembre. Después, el pastoreo, con muchos o pocos pastos, según regiones, no se

ha visto dificultado. Naturalmente, el tiempo helador ha reducido las disponibilidades herbáceas en

ambas mesetas, pero nada tienen que temer en ese sentido las provincias nórdicas, y no parece

desfavorable la situación en Éxtremadura, Andalucía y litoral mediterráneo, siempre que tengamos en

cuenta la poca en que nos encontramos.

Si pasamos al área mercantil, influenciada por reflejos y aun claras manifestaciones de crisis, debemos

anotar que desde mediados de este mes vienen produciéndose ciertas reacciones que podrían ser el pórtico

de una situación más favorable. Esas reacciones, referidas a los precios del ganado, no tienen todavía

expresión general, pero sí regional o comarcal, como sucede en las ferias santanderinas. En éstas, la

absoluta paralización de la demanda en recría de la raza vacuna de producción se ve reemplazada por la

actividad compradora, que se extiende a los terneros y a las reses de abasto, con mejoría en las

cotizaciones. La misma tendencia se registra en Santiago de Com-postela, en Salamanca, en la región

palentina de Cervera de Pisuerga, mientras en Extremadura aparecen firmes los precios. Las excepciones

más señaladas y de mayor amplitud se refieren al sanado porcino y a la rama avícola. En el primer caso,

la depreciación está contenida o superada en gran parte del país, pero quedan zonas—la de Orihuela, en

Alicante, por ejemplo—, donde no ha surtido aún efecto reactivador el precio de apoyo para las compras

que efectúan los mataderos e industrias colaboradoras de la Comisaría General de Abastecimientos. Es de

esperar que la nueva Orden sobre compra de cerdos blancos con sobreprecio de 28 pesetas la arroba en

vivo, en relación con el señalado para los de raza ibérica, contribuyan a generalizar el beneficioso influjo

de esa política de apoyo.

Esa ampliación de la Orden de diciembre recoge las aspiraciones del sector ganadero, expresadas a través

de su representación sindical. "No parece equitativo —decíamos en un comentario publicado el día 27 del

mes pasado—que el precio de apoyo se circunscriba al porcino ibérico, por cuanto el ganado blanco

también está depreciado."

Con la anterior resolución coincide la que se refiere a la compra de 1.500.000 docenas de huevos por

dicho organismo oficial para conservarlos en cámaras. Se trata, sin duda, de un intento para contener la

caída de los precios de ese producto, circunstancia que hemos venido señalando como peligrosa para el

sostenimiento de la rama avícola en el grado de desarrollo que ha alcanzado. No deja de ser curiosa la

coincidencia de esa resolución con un acuerdo de la Comisión del Mercado Europeo en defensa de la

avicultura de los países miembro. El acuerdo se refiere a, la implantación de una tasa complementaria,

equivalente a 0,30 marcos alemanes por cada kilo de huevos importados de terceros países "para evitar un

desequilibrio de la producción" en aquellas naciones. Quiere esto decir que por ahora parece cerrada toda

posibilidad de descongestionar nuestro mercado mediante exportaciones, ni siquiera de carácter temporal,

como se ha llegado a pensar en algún momento. La conservación en frío y la utilización de excedentes por

la industria, transformadora son, a simple vista, los recursos con que podemos contar para reactivar el

desenvolvimiento de las explotacioncs avícolas, cuyos efectivos se están, reduciendo ostensiblemente

desde hace varias semanas. Es éste un peligro que hemos señalado con reiteración y que conviene atajar y

eliminar.

Tenemos la esperanza de que esa compra de huevos represente el punto de partida de una cuidadosa

ordenación de las producciones avícolas, con objeto de retro-traerlas a una situación de normal desarrollo,

formándose así un eslabón más de la cadena de resoluciones plausibles que empezó a formarse con la que

se refiere a la regulación de las importaciones de queso que venían haciéndose en condiciones tan

anormales como perniciosas.

 

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