Autor: Velázquez Díaz, José. 
   Cultivo de tomates regados por las brisas marinas     
 
 ABC.    06/03/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CULTIVO DE TOMATES «REGADOS» POR LAS BRISAS MARINAS

Cierto día de finales de mayo recibía yo en el limite de la -provincia de Málaga a un relevante científico

de Oxford llegado a España para visitar nuestra sana de cultivos subtropicales. Mi misión consistía en

enseñarle la parte correspondiente a la de Granada.

Tomamos la pintoresca carretera que bordea la Costa del Sol, y emprendimos viaje hacia Almería. Pronto

me di cuenta de que, más que los almendrales, que se perdían en el horizonte; los chirimoyos de

Almuñécar y la caña de azúcar, le interesaba el mar. Un mar a la sazón de azul celeste claro, algo picado y

con blancos encajes de espuma en la crestería del oleaje.

la carretera se desvió hacia el interior, desapareció momentáneamente de nuestra vista el mar, y el bueno

de "mi" científico inglés comenzó a fijarse en el relieve de la tierra firme. Pronto llamó su atención una

plantación de tomates en escarpada ladera, que es un verdadero secarral. Las plantas aparecían lozanas,

frondosas, frescas, como si fuesen objeto de oportunos y esmerados riegos. ¿Se trataba de un "milagro"?

La explicación de lo que al de Oxford le parecía un prodigio, es muy sencilla.

A media ladera, frente al mar, vienen cultivándose ciertas variedades de tomates, adaptadas de antiguo a

ese ambiente. Esas variedades suelen ser la. "cuarentena" y la "gandiano", ambas de fruto más bien

pequeño, pero de excelente calidad, y más temprana la primera, que la segunda. A estas plantas se las da,

con poca diferencia, las Zabores, abonados, etc.. propias de tal cultivo, salvo el riego; de esto último se

ocupa el mar.

—¡Inconcebible!—-observó, absorto, el de Oxford.

—¡Aquí están los tomates, en plena ladera, a pleno sol y sobre tierra reseca...

Pronto comprendió el inglés el portento.

Durante el día, en exceso caluroso, la atmósfera se satura de humedad, que por razones de orden

higrométrico se condensa durante la noche y es absorbida ávidamente por la tierra, de origen pizarroso,

sumamente higroscópica y esponjosa en razón del laboreo.

El fruto, de calibre pequeño, como ya hemos dicho, duro y de especiales propiedades para la

conservación, se recolecta entre abril y julio. Gran parte de la cosecha se destina a la exportación, y el

resto al consumo interior.

Este, como otros también pintorescos cultivos, tales como la judía y los pimientos criados en arena, se

prestan poco a la, mecanización y requieren mucha mano de obra. Se trata de un cultivo típicamente

"familiar" que, si en muchísimos casos no constituye el único medio de sustento de una familia,

representa una buena aportación a las necesidades del hogar y es, además, una fuente de trabajo en los

períodos anuales de escasez de actividades laborales.

Las localidades de la zona subtropical en la que tiene mayor importancia el cultivo del tomate regado por

las brisas marinas, son Motril, Almuñécar, Salobreña, Albuñol y, en menor escala, las de Jete, Molvizar y

Gualchos.

El de Oxford no acababa de salir de su asombro...

José VELAZQUEZ DÍAZ

Ingeniero Astrónomo

 

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