Autor: AGRESTE. 
   Alivio en la situación agropecuaria     
 
 ABC.    05/06/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

PAGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS - GANADERÍA - INDUSTRIAS DERIVADAS

ALIVIO EN LA SITUACIÓN AGROPECUARIA

Lloremos por lo que se ha perdido, pero alegrémonos por lo que estaba a punto de malograrse y se ha,

salvado en parte, y por lo que necesitando solamente un estimulo ambiental sigue adelante con promesa

de buena cosecha.

La fotografía que ilustra estas impresiones sobre la situación del campo, obtenida hace quince días en

paraje de típico secano de altura, en el campo de Madrid, proclamaba imperiosamente la necesidad de

lluvia que tenia ese trigo alcanzado de lleno por las temperaturas tórridas, con viento agostador, de

desierto, cuando apenas acaba de brotar la espiga. No se trata Ae suelo fértil, por supuesto; sin embargo,

el desarrollo que había alcanzado la planta "permitía esperar, con temperaturas características de mayo,

rendimientos normales en grano y paja. Pero el clima sahariana de la segunda decena de ese mes paralizó

su crecimiento y se quedaban enjutas las espigas. Y asi a todo lo largo y lo ancho del territorio peninsular,

sobre todo en suelos flojos, y más acusadamente en los de las cuencas del Tajo, del Guadiana y del

Guadalquivir por ser de ciclos vegetativos más adelantados que en la mitad septentrional. Por delante del

trigo habian ido "arrebatándose" los cereintes y las leguminosas de pienso.

Se puede asegurar que no hay antecedente de que una ola de calor que duró algo menos de tres semanas,

haya producido jamás, en mayo, tan súbito cambio del panorama agropecuario, transformándolo de

prometedor o bueno—con excepciones comarcales—, en la más dura estampa de adversidad.

Únicamente si tenemos en cuenta que era el período crítico de granazón o de brote del fruto, según

regiones, podemos comprender tan rápida mutación de las perspectivas. Y por lo que se refiere a la

vegetación espontánea, también estaba en pleno desarrollo después de un largo invierno al que apenas

quedó tiempo para abrir paso al extraño ambiente canicular. Los pastos se agostaron.

Inquietud sobre inquietud.

Los vientos nórdicos, frescos aunque secos, que empezaron a imperar en la última decena de mayo,

estabilizaron un tanto la situación e hicieron más lento el retroceso vegetativo general. Aisladamente

fueron sucediéndose las tormentas hasta desembocar en el hermoso día lluvioso con que se extinguió

mayo. Con esas lluvias continúa asociada una temperatura Ae agradable frescor, que es otro gran bien

para las plantas, pues contribuye a hacer ostensible el beneficioso efecto del agua, incluso en las zonas

donde las mediciones por metro cuadrado lian sido poco importantes.

Este favorable cambio alcanza también a los pastos, y por lo pronto tenemos ya en las provincias

cantábricas enlazando con el buen estado de sus prados anterior al período de calor que amenazaba con

repetir allí la calamitosa situación del verano y parte del otoño de 1962.

Es pronto todavía para medir el alcance de este cambio meteorológico, del cual, entre los cereales, será el

trigo el más beneficiado. Quisa dentro de ocho días podamos ser más explícitos al respecto.

AGRESTE

 

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