Apoyo a la producción cerealista     
 
 ABC.    26/06/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

APOYO A LA PRODUCCIÓN CEREALISTA

Con Independencia de la elevación, genérica del precio del trigo y de haberse destinado 2.200 millones de

pesetas a conceder subsidios a explotaciones de determinadas zonas de bajos rendimientos, nos parece de

máximo interés la declaración del ministro de Agricultura, en el sentido de que el Servicio Nacional del

Trigo continuará otorgando facilidades a los empresarios cerealistas mediante el canje de semillas selectas

y el anticipo a préstamo de fertilizantes.

No es preciso poner de relieve la necesidad de apoyo importante y resuelto que siempre tiene el sector

agrícola, y sobre todo en estos momentos en que se cierra una campaña de características en extremo

desfavorables.

En lo que se refiere a los fertilizantes, hasta el año pasado el agricultor no reintegraba el préstamo per ese

concepto en tanto no hubiere recogido la cosecha, y además se beneficiaba de ¡primas por transporte, pero

en 1963 se quebró esa norma. A partir de entonces, el crédito no era por la totalidad del importe de los

atoónos, sino por una. cantidad fija, debiendo entregar el labrador, en mano, el resto en el momento de

retirar la mercancía. Por otra parte, se le privó de la bonificación por transporte. Se trataba, pues, de un

cambio sustancial en la política de estímulo a la producción triguera, restándose eficacia al aumento de

0,60 pesetas en el precio del kilo de trigo, decretado en junio de dicho año.

No tuyo favorable acogida en el campo aquella innovación en el sistema crediticio referido a los abonos.

Es de esperar que a la hora de ordenar la campaña cerealista de 1964-65 se cumpla plenamente lo que dijo

hace pocos días el ministro de Agricultura, quien anunció que los préstamos en fertilizantes que conceda

el Servicio Nacional del Trigo no serán reintegrados hasta que se efectúe la recolección, y, además, sin

desembolsos iniciales. Nos parece plausible ese propósito, que debería complementarse con la puesta en

vigencia de la bonificación por transporte que infortunadamente fue anulada el año pasado.

Está fuera de toda duda que el empleo de fertilizantes en dosis racionales es un factor decisivo en el

aumento de la productividad. A los abonos se atribuyó el año pasado el "milagro" de una cosecha triguera

grande en condiciones climatológicas poco favorables, como en el actual, según hemos oído decir a los

propios agricultores, a los fertilizantes se debe también que la producción de trigo no resulte francamente

mala con carácter general. Por consiguiente, y dadas las desfavorables características de la actual

campaña cerealista, parece del más alto interés nacional procurar que los labradores encuentren las

máximas facilidades y medios de apoyo que les permitan afrontar, sin mayores agobios, los trabajos de la

próxima campaña.

Los abonos sobrantes.—Particularmente en las grandes explotaciones suelen quedar sobrantes de abonos

de unas campañas para otras. También suele ocurrir que, por perderse las etiquetas de los envases o por

tener los fertilizantes a granel en varios montones, se presente la duda de qué clase es cada uno de ellos.

Esto podría inducir a error en cuanto a su aplicación.

En ese caso de duda, el agricultor debe saber que el cloruro potásico, el nitrato de Chile, el sulfato y el

cloruro amónico pueden, en determinados tipos cristaliza-bles, ser confundidos, dando lugar a utilizar

nitrógeno en lugar de potasio, o viceversa.

El nitrato de cal, el de Chile y la urea se pueden presentar en el mercado en forma de esferitas blancas, de

similar tamaño y aspecto. No obstante, existen diferencias tan marcadas como la de que la urea es tres

veces más rica en nitrógeno que los otros dos abonos también nitrogenados. Por consiguiente, la dosis de

aplicación para una misma cantidad de nitrógeno deberá ser tres veces menor si se utiliza urea que si se

aplica nitrato de Chile o de cal. Además, suelen no coincidir las épocas de empleo de uno y otros.

En conclusión: si los sacos no están marcados y carecen de etiqueta, conviene enviar con tiempo

suficiente una muestra del abono objeto de duda a un laboratorio agrícola oficial, para que lo identifique.

 

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