Autor: AGRESTE. 
   Favorable transición campestre     
 
 ABC.    21/12/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

FAVORABLE TRANSICIÓN CAMPESTRE

Se podría decir que desde los últimos días de diciembre la evolución climatológica en el territorio

peninsular español ha sido la más conveniente para las actividades agrícolas y para los cultivos, aunque

quizá por lo que se refiere a estos últimos, la sequía y las heladas se hayan pasado un poco de rosca. Y

hasta con exceso, por supuesto, si tenemos en cuenta las necesidades de la ganadería que, desde las tierras

de la alta Castilla hasta la línea divisoria de la cuenca del Guadalquivir, tenían ya limpios y lirondos los

herbazales. También las fiemos pasado muy apuradas en lo que concierne a la cosecha de agrios en

Levante, porque allí ha sido frecuente la amenaza de heladas. Esta amenaza parece definitivamente

disipada, y la gran producción de cítricos a salvo de tan temible riesgo.

La gran calma atmosférica que ha durado mes y medio ha permitido realizar cosas tan fundamentales

como la revisión y normalización del área de cultivos cerealistas; la conclusión, salvo en contadas zonas,

de la recogida de remolacha azucarera, así como la de la aceituna, excepto en algunas comarcas andaluzas

y tarraconenses donde la producción olivarera desborda, como se sabe, los cálculos más optimistas.

Llegados a este punto culminante dichas recolecciones, ya se podía ´´dar paso" a la lluvia. Y como si la

meteorología hubiese estado gobernada por la mano del hombre, mediada la semana anterior se produjo la

transición anhelada: lluvias generales, nevadas en la alta meseta y aumento de la temperatura mínima, que

estaba agotando el tempero. ¡Bien ha trabajado, profundizando en la tierra, el sistema radicular de las

plantas! Ahora está en turno de desarrollo la parte aérea, pues ha terminado el letargo invernal. La

vegetación vuelve a la vida activa, porque la primavera avanza con apresuramiento hacia las tierras más

meridionales. En la altiplanicie aún ve cerrado el paso por el invierno astronómico, pero incluso en el

cuadro campestre de esas tierras frías empieza a revelarse la orgía de verdes de los cereales y de los

morados en las leguminosas, que hacen florecer la esperanza en el ánimo de los hombres del agro que

recelaban un mal comienzo de campaña, que es tanto como decir certeza de campaña mala.

Los nitrogenados de cobertura, distribuidos a su tiempo, pero inmovilizados en destino, a la expectativa

de los acontecimientos climatológicos, pasan apresuradamente a poder de los agricultores que ahora ven

una alta suma de posibilidades de provechosa utilización en la tierra húmeda y jugosa.

Acaban de abrirse horizontes más prometedores para la futura cosecha. Nos hallamos en un momento de

feliz transición campestre. Caminamos por una senda que puede llevarnos al logro de un buen año

cerealista, más homogéneo que el anterior, porque en el panorama agrícola nacional no se aprecian los

fallos que hace un año estaban duramente marcados en extensos: parajes de varias comarcas.

AGRESTE

 

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