Autor: AGRESTE. 
   La cosecha de cereales     
 
 ABC.    19/06/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

PAGINAS AGRICOLAS

CULTIVOS - GANADERÍA -INDUSTRIAS DERIVADAS

LA COSECHA DE CEREALES

Una comprobación directa nos ha permitido comprobar, en campos de Madrid, el beneficioso efecto

producido en el trigo por las lluvias de semanas patadas. El trigal que vemos en esta foto de Sanz

Bermejo, trigal que habíamos tomado como "testigo" a finales de mayo, es una muestra de ta

recuperación a que nos hemos referido.

Cuando el 15 de mayo, después de dos semanas de sequía y de temperaturas caniculares, analizábamos la

situación del campo español sin que se vislumbrara un inmediato cambio atmosférico, decíamos: "En

1963, mayo aumentó en un 15 por 100, aproximadamente, la producción triguera prevista al terminar el

mes de abril. Ahora podría ocurrir lo contrario, porque la falta de lluvias está restando posibilidades,

sobre todo en las tierras flojas de diversas regiones."

Evidentemente, los daños, apreciables ya en el cultivo triguero, eran de mayor magnitud en los cereales y

leguminosas de pienso, tanto mayores cuanto más centrásemos nuestras observaciones en las provincias

más cálidas de la Península.

El recorte de las producciones iba en aumento a medida que se prolongaba la sequía, que, como se

recordará, no hizo crisis hasta el último dia de mayo. Con toda certeza la evolución de la cosecha estaba

invirtiendo los términos de la anterior en este mismo período.

El cambio climatológico favorable que se produjo el 31 del pasado mes llegó demasiado tarde para,

corregir el lamentable estado de situación en gran, parte de la mitad meridional.

Otra cosa ha sido por lo que se refiere a la mitad septentrional, que por ser de ciclos vegetativos más

tardíos, ha asimilado mejor los riegos de las nubes. Estas precipitaciones han cambiado allí el signo del

año cerealista.

Concretándonos al trigo, los datos oficiosos y preliminares correspondientes al 10 de junio de 1963 se

referían a una previsión de 41 millones de quíntales métricos para ese año; volumen que ea sucesivas

estimaciones fue aumentando, debido a la buena granazón, hasta cerrarse con una declaración de cosecha

oscilante entre 4,9 y cinco millones de toneladas. En la misma fecha de este año, la primera estimación

que conocemos se refiere a 38,5 millones de quintales como producción probable, vista la situación del

campo en aquel momento.

Múltiples referencias indican que en esas regiones centro-nórdicas, y en particular el trigo tardío, incluso

en la mitad meridional, está granando en forma bastante satisfactoria. Será muy importante que el

ambiente no vuelva ai ser canicular durante el período de sazón de las mieses. En este caso habría que

esperar una sustancial mejoría de aquella previsión de 38,5 millones de quintales.

En todo caso debemos contar con que se ha llegado al 31 de mayo—final de la campaña cerealista 1963-

64—con existencias de unos doce millones de quintales métricos de trigo. Queremos decir con esto que, a

nuestro parecer, sumada esa cantidad a la producción de este año (aun en el supuesto de que no se pudiese

mejorar la cosecha considerada como probable hace diez días), no habrá problema alguno de

abastecimiento- de trigo nacional durante la campaña 1964-65. Las necesidades nacionales en ese orden

estarán, sin dada, ampliamente cubiertas.

AGRESTE

 

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