Lección de ganadería     
 
 ABC.    22/05/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

AGRÍCOLAS

LECCIÓN DE GANADERÍA

La vida campesina crea el clima más propicio para el arcaísmo. El campesinado vive aferrado a viejas

fórmulas que no tratan de superarse: El hijo hace Jo mismo que vio hacer a su padre y a su abuelo, E1

hombre de la gleba ve con recelo las innovaciones o se muestra escéptico respecto de sus resultados.

La actitud espiritual del campesino explica su indiferencia hacia las modernas técnicas agrícolas y

ganaderas. A esta indiferencia contribuye el deficiente nivel cultural de los medios rurales. (Faltan aún

muchas escuelas en el campo y el atraso cultural es el terreno más abonado para que perduren errores y

supersticiones.) Pero, sobre todo, el obstáculo más fuerte a la introducción de nuevas técnicas—abonos,

semillas, maquinaria y modernos sistemas de cultivo—, hay que buscarlo en la carestía de estos

elementos coadyuvantes de ¡a explotación agraria. La carestía de máquinas, insecticidas o fertilizantes,

contrasta con la renta exigua y a veces mezquina de la tierra. Es obvio que, para, realizar inversiones en

uno empresa, ya sea industrial o ganadera, es preciso que esas inversiones sean rentables.

Resulta, por tanto, comprensible que los progresos en el orden agrícola y ganadero se desenvuelvan con

lentitud. Sin embargo, va ganándose terreno a ritmo lento. Los Servicios de Extensión Agraria, al

adentrarse en la gleba para realizar su labor divulgadora, están realizando una obra de sentido práctico. En

fecha reciente he sido testigo de uno de ettox curtillos de divulgación en ios que se atendía a Ja enseñanza

práctica antes que a la teórica. En esos cursillos se han estudiado problemas de fisiología animal, o se ha

mostrado el valor nutritivo de diferentes clases de forraje o se ha enseñado a los labradores el modo más

económico para construir un silo o un establo. A la lección teórica ha seguido la visita a ¡os mataderos, a

las fábricas de piensos o a los centros de inseminación artificial. El campesino necesita ver para creer.

Nada hay más elocuente que la verdad que entra por los ojos, avalada por los datos de la experiencia.

La, "foto" nos muestra una lección teórica. Un empleado de Extensión Agraria explica a los ganaderos los

daños que causan los "barros". (Los "barros" son unos parásitos del ganado vacuno que perforan las pieles

del ganado dejándolas inservibles para su ulterior aprovechamiento. De este modo los "barros" causan

pérdidas de cientos de millones en el valor de las pieles. En la lección que ilustra la "foto" se explica a los

ganaderos el proceso de reproducción de los "barros" y el modo de combatirlos. Después, sobre una piel

ya curtida, se les muestran las huellas de su labor destructora.)

Hoy más que nunca se reconoce la importancia de la técnica como auxiliar de la agricultura y la

ganadería. (La F. A. O. —el órgano para la alimentación de la; Naciones Unidas—, tiene como fin

principal procurar el incremento de la producción de alimentos con el apoyo de las técnicas más

modernas.) Para, que la empresa agrícola y ganadera resulten rentables han de producir más y mejores

productos. Desde otro punto de vista, el aumento de la producción de alimentos es un requisito "sine qua

non" en la batalla, planteada contra el problema mundial del hambre. El problema del hambre en el

mundo se agrava por el aumento de las cifras de población, y ese problema sólo puede enfrentarse con un

parejo incremento de la producción de artículos alimenticios.

Son estos avances técnicos lo que los Servicios de Extensión Agraria trata de llevar al medio rural. Para

uno, lo más interesante de la actuación de los servicios de Extensión Agraria estriba en su buen ejemplo

de abandonar la lacra del burocratismo y adentrarse en el campo. Una oficina urbana, en la que sus

empleados se sientan tras una mesa para cubrir unos partes o fingir un papel, no sirve de nada, como no

sea para gravar al presupuesto estatal. El técnico agrícola, si ha de ser digno de tal nombre, ha de

adentrarse entre los surcos, con sus zapatones y polainas condecorados por el barro y el estiércol. Los

surcos repelen la figura del señorito burócrata. La calidad de una semilla o de un abono, el modo de

realizar un injerto o el sistema más práctico para estabular vi ganado, es algo que hay que explicarlo sobre

el terreno. Y solamente estas lecciones prácticas, ilustradas por los hechos, son las que hacen mella en el

alma campesina...

 

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