Autor: Pablo Barbado, Eliseo de. 
   La patata, ayer y hoy     
 
 ABC.    08/05/1964.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

LA PATATA, AYER Y HOY

Por ELÍSEO De PABLO

Sigue su curso la campaña de exportación de patata temprana que en los primeros días de febrero abren

anualmente Canarias y Málaga, y ahora enlaza con la producción de nuestro espacio mediterráneo,

incluso el balear.

Simultáneamente, esa patata fresca y jugosa está empujando en el mercado interior a la vieja, cuya

comercialización se hace lógicamente más difícil. Esta última llega al final de. su aprovechamiento bajo

el peso de su excepcional abundancia, sin que se haya producido en sus precios un avance saludable para

la posesión.

Por diversos medios se ha tratado, ya tardíamente, de hacer más fluida su presencia en Jos centros de

consumo. Entre esos medios, la venta directa de productor a consumidor ha sido un ensayo que nos

parece digno de ser tenido en cuenta para, el futuro, sí es que, Infortunadamente, se volviese a incidir en

el error cometido el año pasado en cuanto a alterar la proporcionalidad racional de los cultivos. En este

caso, de la remolacha azucarera, por el de la patata; de una producción con precio garantizado, por otra de

libre comercialización, aunque quizá también hubiese que buscar otra de las causas en las altas

cotizaciones de dicho tubérculo durante la campaña 1962-63. Se recordará que sus precios llegaron a ser

prohibitivos durante el invierno y buena parte de la primavera debido a las pésimas condiciones

climatológicas que originaron la pérdida de parte de la cosecha de otoño, ya almacenada o conservada

bajo tierra en el campo, y malograron en gran parte la de las variedades tempranas, sobre todo en el

espacio peninsular,

OCURRIÓ EN TODA EUROPA

El fenómeno de escasez y carestía fue general en Europa, pues a todo el continente alcanzaron las

repetidas y prolongadas olas de frío. Consecuencia: en todos los países europeos se sopero en 1S63 la

superficie normal de siembra. Esto, junto con el tiempo óptimo para el desarrollo de la vegetación, dio

por resultado el gran excedente que derrumbó los precios. En Españ;i se "estabilizaron" en torno a 1,50

pesetas el kilo en orlgren durante el mes de acostó, reduciéndose nías aún, paulatinamente, a medida que

avanzaba la recolección de la cosecha tardía.

Hay que subrayar que no se trataba de una incidencia exclusivamente española, pues tuvo proyección

continental. Y queremos ponerlo de relieve porque abundan los que de buena fe creen que los problemas

que a veces sufrimos nosotros no se dan en ninguna otra parte, lo que entraña la absurda convicción de

que todo el mundo está mejor organizado que nosotros. El espectáculo que nos han ofrecido y signen

ofreciendo, entre otros, los países Integrantes del Mercado Común, no sólo en el caso de la

superproducción de patatas, sino también a propósito de sus excedentes de huevos, carne de pollo,

productos lácteos, margarina, etc., debiera ser, e1 respecto, motivo de más seria reflexión.

NUESTRA PRODUCCIÓN EN 1963

Cierto que, por lo que a nosotros se refiere, hubo una contingencia que debió preverse y evitarse: la

reducción de superficie remolachera sin antes haber estudiado un plan de compensación de esa perdida

con el cultivo de otras especies de más fácil y segura vía mercantil que la de la patata, la cual (como en

todos los casos de mercancías sujetas a la ley de la oferta y la demanda) es o puede ser rentable en cnanto

no desborde una producción de cuatro millones de toneladas.

Todos sabemos que el año pasado se han recolectado unes cinco millones de toneladas. De ellas,

3.500.000 son normalmente absorbidas por el consumo humano, pudiendo añadirse otro millón que se

forma con tres factores: merma natural del producto, aumentación del ganado e industria tecolera. Esta

última, cuya capacidad de aprovechamiento es de unas 60.000 toneladas, quizá haya podido llegar en la

actual campaña hasta 100.000. En el mejor de los casos, el excedente no ha sido Inferior a 500.000

toneladas que han venido gravitando desde el otoño sobre el mercado.

LA PATATA NUEVA EN EL MERCADO

En tal situación llegamos al momento en que la patata nueva entra en el canal comercial, mientras la vieja

continúa acumulándose en los puestos de venta a la vez que se signe ofreciéndola en plena vía publica de

innumerables núcleos de población. A nueve pesetas el envase de malla con cinco kilos, en la periferia y

en el centro de Madrid por camioneros de Avila, Guadalajara, Burgos. Y leemos en la Prensa de

Santander, del 1 de mayo: "Ayer se vendieron las patatas viejas, en oferta ambulante, a 1,50 pesetas el

kilo, y hasta se cedieron a una peseta, mientras que las nuevas valen a seis, con pérdida de dos pesetas con

relación a la semana anterior."

Como se ve, la patata temprana aparece en el mercado nacional como si nada hubiese ocurrido, como si

nada estuviese ocurriendo con la cosecha de otoño. No sigue las vicisitudes de esta última. Aparece con

valor que podríamos considerar normal, tratándose de primicias, Incluso en los puntos de producción:

entre 2,75 y 3 pesetas se pagaban hace días en Levante, con resistencia de los cultivadores a ceder

mercancía, pues pretenden cotización más alta. Y a 3,50 se habrá cerrado la campaña de exportación de

Canarias, campaña que se abrió con la cotización de 5 a 5,50. Ni canarios, ni malagueños, ni

mallorquines, ni levantinos, ni catalanes cultivadores de patata temprana se han dejado impresionar por la

"debacle" de la producción de otoño. Kan sembrado racionalmente lo que entendían que debían sembrar.

Y hasta el 12 de abril, nuestras exportaciones de dicha variedad, iniciadas en febrero por Canarias,

ascendían a 41.898 toneladas, frente a 30.910 en la misma fecha del año pasado. Diferencia en más,

10.988 toneladas. Veremos cómo se llega a junio, en que se da por concluida la exportación.

¿A qué conclusión llegamos? A la de que los cultivadores de patata tardía no deben dejarse impresionar

por el grave contratiempo que han sufrido por las causas que hemos enumerado. La patata será siempre

un producto fácilmente comerciable por sus características de aumento universal básico, pero es

Imperativo no desbordar ostensiblemente los límites racionales, en sentido de excese o de contracción.

Restablecer el equilibrio en la siembra de una superficie que gire en torno a 350.000 hectáreas, que con

rendimiento normal pueden producir cuatro millones de toneladas, es factible y hasta aconsejable. Esa

producción no puede plantear problemas graves de excedentes, y constituiría, como ha constituido

siempre, una sólida base complementaria de las explotaciones agrarias que en 1964-65 reforzaría la de la

remolacha azucarera que está cubriendo un área bastante mayor que la que se sembró en 1963-64,

No conocemos al respecto el punto de vista de las representaciones directas del agro en un asunto de tanta

trascendencia para la colectividad labradora. Nos gustaría conocerlo aunque fuese para disentir del

nuestro, que se inspira en el deseo de eliminar recelos y temores que sólo pueden dañar a su economía, a

la que queremos ver sólidamente constituida.

E. de P.

 

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