Autor: Pablo Barbado, Eliseo de. 
   Panorama cerealista  :   
 Sustancial mejora de las perspectivas. 
 ABC.    10/01/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

PANORAMA CEREALISTA

SUSTANCIAL MEJORÍA DE LAS PERSPECTIVAS

NORMALIZACIÓN DE LOS TRABAJOS

Durante las últimas cuatro semanas el tiempo ha enmendado muchos de sos yerros del período

noviembre—primera quincena de diciembre—, en que nos saturó de agua y de nieve con

acompañamiento de intensas heladas y de sutiles y penetrantes cierzos. Si excluimos la alta meseta, donde

los descensos térmicos han continuado a la crden del día, aunque con ambiente seco, a veces soleado o

neblinoso, viene predominando un» climatología que más se asemeja a las características del declive

otoñal, que a las que son típicas del invierno.

Nos hacia mucha falta esta etapa de firme estabilidad atmosférica, después de haber quedado frenados

súbitamente los trabajos finales de la sementera lo mismo que les de recolección de las cosechas que

seguían en pie: remolacha azucarera, algodón de las zonas de regadío de Andalucía y Extremadura,

patatas, maíz, etc. Si urgía remontar rápidamente todos los escollos con que tropezaban esas actividades,

constituía una preocupación esencial y grave concluir la siembra de cereales de otoño.

A mediados de diciembre, la superficie triguera que quedaba por sembrar quizá no fuese inferior al 10 por

100 de la prevista para la campaña 1963-64, que debe oscilar en torno a 4.100.000 hectáreas.

Luego se entraba en el invierno con más de 400.000 hectáreas sin haber recibido la semilla, área a la que

había que añadir la correspondiente a las zonas extremeñas y andaluzas afectadas por inundaciones y

encharcamientos, en las que se perdieron total o parcialmente los cultivos, y qu» requerían la consiguiente

resiembra.

El panorama no era, como se ve, tranquilizador. Pero las perspectivas se han transformado muy

ostensiblemente; tanto, que en esta primera decena de enero asistimos a una casi total normalización del

mapa cerealista. Primero, porque la mayor superficie por sembrar radicaba en las tierras del Suroeste, en

las que, debido a que gozan de un clima más benigno, se ha podido realizar mucha labor tan pronto como

la rápida evaporación de la humedad excesiva ha permitido el trabajo de tractores y yuntas. Y, por otra

parte, el adelanto de los ciclos vegetativos en esos campos, en comparación con el ritmo de los de la

altiplanicie, hacen posible que en ellos la siembra, en el momento de transición del año, no signifique el

excesivo retraso que si se tratara de las cuencas del Duero y del Ebro. Pero es que, aun en estas últimas, y

especialmente en el ámbito castellano-leonés, ha sido tan favorable el ambiente, que a estas horas la

sementera se halla perfectamente puesta al día.

Junto con la normalización de la totalidad de los trabajos agrícolas a que antes nos referíamos, vemos que

la meteorología está mimando la recogida de la aceituna, generalizada ya en gran parte de la mitad

meridional, y a punto de comenzar en el Centro, Aragón y Cataluña, mientras el froto se purifica de la

humedad que había acumulado y mejora la calidad de su rendimiento en óleo.

Ya sabemos que el invierno sigue pendiente sobre nuestros campos y que na pueden ni deben descartarse

profundas anormalidades atmosféricas, pero ello na impide que ei optimismo impere en estos momentos

sobre ei pesimismo que empelaba a apoderarse de nuestro ánimo hace poco más de un mes, en lo

referente a lat nueva campaña cerealista. Y con problemas de menor o mayor importancia, cuya

resolución incumbe a los hombres, y no a la Naturaleza, lo trascendental y lo principal nos parece, en

estos instantes, que las cosechas presenten un punto de arranque prometedor. Sobre todo cuando, como

ocurre con casi la totalidad de aquéllas, tienen el firme y tranquilizador respaldo de una cotización

asegurada que puede seguir vigente, o modificarse, con arreglo a las exigencias y a las conveniencias

nacionales de cada época.

Elíseo DE PABILO

 

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