Las aguas para riego     
 
 ABC.    25/05/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LAS AGUAS PARA RIEGO

El anhelo del labrador e» disponer de agua para regar sus cultivos, porque la» tierras resadas producen

mayores beneficíos que las de secano, Pero a veces la realidad resulta decepcionante porque no se ha

tenido en cuenta que las aguas en relación con sus características puro riego se clasifican en cuatro

grupos: buenas, tolerables, mediocres—que exigen ciertas propiedades del suelo para poder ser

utilizadas—, y malas, Inaplicables en todo momento paro aquel fin, sea cual fuere el tipo de la tierra,

Ocurre a veces que por restar con aguas ligeramente salinas terrenos de poca permeabilidad, va

acumulándose poco a poco la sal sin que se dé cuenta de ello el agricultor. Las cosechas, en principio

exuberantes, disminuyen poco a poco hasta que llega un momento en que, debido a la acumulación salina

del suelo, este se convierta de secano mediano antes de la transformación, en un mal regadío.

Puede ocurrir también que aun estando exenta de sal el agua, la tierra tenga una acumulación salina,

incluso a profundidad mayor de la que alcanzan las raices. En este caso con los riegos frecuentes la

salinidad sube por capilaridad y puede perjudicar notablemente al suelo.

El agricultor puede librarse de éstas perjudiciales contingencias si manda analizar en un laboratorio las

aguas que se propone utilizar para riego, e Incluso el terreno hasta una profundidad de por lo menos un

metro, Las Jefaturas Agronómicas Provinciales realizan esa clase de analisis, y a la vista de los resultados

aconsejan sobre la conveniencia o no de transformar el secano en regadío. De esta manera pueden evitarse

los gastos de nivelación y demás, y las dolorosas sorpresas a que pudiera dar lugar el regadío a base de

aguas mediocres o malas.

 

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