Autor: Crespo García, Pedro. 
   Segunda etapa Arias     
 
 ABC.    16/08/1975.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MERIDIANO NACIONAL

Segunda etapa Arias

WASHINGTON. — El lunes próximo se inicia en Madrid la décima ronda de conversaciones hispano

norteamericanas. Por una simple cuestión de calendario deben de ser las últimas, antes de la prevista

prórroga de los Acuerdos y antes también de su obligada revisión. La firmeza de la posición española —

queremos ser aliados, no simplemente caseros— y el afán norteamericano de minimizar nuestra posición,

tanto en el terreno ideológico como en el estratégico, han forzado, si no un cambio en el tablero donde

jugamos —cambio que no es posible hoy—, sí una jugada de ataque.

El presidente Arias tiene proyectado, según parece, un viaje oficial a los Estados Unidos para antes de que

finalice el año. Cabe adivinar cuál es el motivo fundamental de su desplazamiento. Aunque no sea el

único. Porque los acontecimientos en el otro país ibérico pueden precipitarse. Y habría que tener

clarificadas absolutamente todas las previsiones.

VATICANO.—Otro viaje que, al parecer, figura en la agenda del presidente —agenda cuyas anotaciones

pueden interpretarse como respuesta a las especulaciones sobre un hipotético relevo, y también como

afirmación, más personal que de su línea política— tiene como objetivo Roma; más concretamente, el

Vaticano.

Entre las filtraciones —no muy abundantes— sobre la actividad, de puertas para adentro, del presidente

en Helsinki, se indica que su entrevista con monseñor Casaroii —el diplomático del brindis con

champaña— alcanzó niveles de acentuada tirantez.

No cabe olvidar que el primer tropiezo grave del Gabinete Arias —tropiezo achacable, según se insinuó

en su día, a una gestión personal del presidente, sin el concurso de sus ministros— lo constituyó el

«incidente Añoveros». El caso de los «curas de Carabanchel», la renovada insistencia del rumor acerca de

la proximidad del indulto y las sedes aún vacantes en varias diócesis, son asuntos que confluyen, en

definitiva, en el gran tema de las relaciones Iglesia-Estado, en el tema del Concordato. Si don Carlos

Arias ha decidido viajar al Vaticano es porque hay posibilidades ciertas de solución, de acuerdo

satisfactorio para ambas partes, una vez alcanzada la actual etapa de relativa distensión, con excepciones

como las no tan lejanas de las Asambleas de VaIlecas y Las Palmas.

BONN.—Nuestro mejor aliado europeo —un aliado antiguo, con independencia de la etapa

nacionalsocialista de aquel país— es, sin duda, Alemania. Bonn será, según previsiones, el destino del

tercer periplo del presidente Arias antes de que 1975 desprenda su última hoja. La República Federal

Alemana, patrono de unos cientos de miles de españoles, con una enorme capacidad inversora en el

exterior y un papel de arbitro indiscutible en la Comunidad Europea, puede ser no sólo nuestro principal

socio capitalista para los próximos años, sino el punto de apoyo que necesitamos para tener ese

imprescindible puente político a la Europa de los «nueve», tanto para antes como para después y durante

la transición.

ETAPA.—Pese al ambiente —progresivamente enrarecido desde la muerte trágica de Herrero Tejedor—

que ha rodeado a la figura del presidente y a su política —a la cual las circunstancias seguramente, han

imprimido un ritmo de «yenka», con pasos en todas las direcciones—, o quizá precisamente por ello todo

indica que el señor Arias Navarro está preparando la segunda etapa de su mandato como jefe del

Gobierno. Una etapa marcada por el signo de la especial atención a la política exterior, a nuestra

proyección; etapa que no estará exenta de riesgos, precisamente, dadas la complejidad y urgencia de

algunos de los temas en ella implicados.

Pedro CRESPO.

 

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