La tierra al servicio de España, conferencia de Don Rafael Díaz Llanos en el Patronato Juan de la Cierva. 
 La finca que no produce lo que puede, debe distribuirse entre otros     
 
   24/02/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

"LA TIERRA, AL SERVICIO DE ESPAÑA", CONFERENCIA DE DON RAFAEL DÍAZ LLANOS EN

EL PATRONATO JUAN DE LA CIERVA

«LA FINCA QUE NO PRODUCE LO QUE PUEDE, DEBE DISTRIBUIRSE ENTRE OTROS»

* «No es conveniente demorar por más tiempo la formulación del Plan General Agrario Español»

? «Hay que limitar el derecho de disposición «mortis causa» para no caer en el minifundio»

?

PUBLICADA ya una breve información de la conferencia que pronunció don Rafael Díaz Llanos en el

Patronato Juan de la Cierva sobre "La tierra al servicio de España", dado su gran interés, ofrecemos hoy a

nuestros lectores un resumen extenso de los principales puntos de la misma.

Comenzó el señor Díaz-Llanos su conferencia haciendo una breve semblanza de Jovellanos y Costa,

tratadistas clásicos de los problemas del campo español, que, sin embargo, no plantearon estos problemas

con el enfoque preciso: la tierra al servicio de España, de la nación.

UN PLAN PARA EL SECTOR AGRARIO

Centrado el toma así, y teniendo en cuenta las consignas del Caudillo, las orientaciones de la "Mater et

magistra" y la reciente petición de España para ingresar en el Mercado Común, el señor Díaz-Llanos

señaló la necesidad de examinar los problemas agrarios a la luz de las verdades económicas, liberándose

de simples opiniones personales, de obligaciones profesionales y de prejuicios. "Pretendo que no me

tachen de capitalista si defiendo la propiedad ni que se me impute que hago demagogia si estimo que la

tierra, que no produce lo que debe producir, debe distribuirse entre otros."

Afirmó luego que al político corresponde señalar los fines y al economista determinar cuales sean los

medios idóneos para lograr aquellos, y teniendo en cuenta que la actividad política, del Estado no se

circunscribe al orden social solamente, sino que abarca otros de naturaleza económica y técnica, advirtió

que "no existen fines de la política social exclusivamente sociales", para concluir que es necesario para la

viabilidad de todo plan o programa contar con los recursos precisos para llevarlo a cabo. "No es

conveniente—dijo— formular planes parciales sin contar con un plan general de desarrollo del país.

Aprobados ya un plan general de carreteras y otro de la vivienda, no debe demorar se el correspondiente

al sector agrario Máxime cuando de cara a la integración de España en el Mercado Común, "la agricultura

tiene que iniciar la marcha con ritmo rápido para alcanzar las metas superadas por el comercio y la

industria durante medio siglo. Nuestras fuerzas económicas, nacidas y desarrolladas en un régimen

semiautár-quico deben prepararse para la profunda transformación en grandes empresas".

INVERSION EN EL CAMPO Y PROPIEDAD DE LA TIERRA

Refiriéndose a las medidas de carácter institucional aplicables al campo, dijo que para la inversión de

capitales que necesita este sector "es absolutamente indispensable contar con la tranquilidad necesaria de

que no se van a alterar las situaciones de hecho o de derecho existentes. De otra suerte, ni el propietario

que ignora si va o no a perder la totalidad o parte de sus derechos dominicales no hace una explotación,

adecuada, ni lleva a efecto mejoras importantes, ni arrienda ni los colonos que desconocen con certeza la

fecha en que vencen sus contratos, pueden realizar por su cuenta inversiones estimables"´.

La propiedad de la tierra — siguió diciendo el señor Díaz-Llanos—no puedo presentar ningún problema

de futuro "porque es asunto resuelto por nuestras leyes fundamentales" al declararse en ellas que se

reconoce la propiedad privada, en todas sus formas, como derecho condicionado a su función social. Y la

encíclica "Mater et magistra" reafirma también el derecho de propiedad privada de los bienes,

proclamando que tiene valor permanente porque es derecho natural basado en la prioridad ontológica y de

finalidad de los seres humanos particulares respecto de la sociedad.

DEBE SUBSISTIR EL ARRENDAMIENTO

Admitido el principio de la propiedad privada de la tierra, hay que reconocer todas las formas de

explotación que las instituciones jurídicas admiten: cultivo directo, arrendamiento censo enfiteútico y

aparcería. No debe pensarse en la anulación de los arrendamientos porque ello pugnaría con el punto 6º de

la Declaración V del Fuero del Trabajo. "Toda legislación protectora de los arrendamientos rústicos debe

tener en cuenta que en la medida en que interfiera las facultades dominicales tenderá a su desaparición,

sustituyéndolos por el cultivo directo. Por otra parte, no debe olvidarse que mediante el arrendamiento,

gran número de obreros se pueden transformar en empresarios agrícolas independientes. Sin embargo, el

arrendamiento ofrece algunos inconvenientes en los cambios estructurales, consecuencia de la alteración

de las técnicas a emplear. Y son estos inconvenientes los que deben corregirse, pero respetando la

institución arrendataria.

ACCESO A LA PROPIEDAD

A su vez, el acceso a la propiedad de las tierras presenta dificultades. Si, por un lado, el Fuero del Trabajo

declara que es aspiración del Estado arbitrar los medios conducentes para que la tierra pase a ser de

quienes directamente la explotan, por otro lado, en el mismo Fuero y en el de los Españoles se subordina

la propiedad al interés supremo de la Nación y al bien común.

A este respecto, señalo el señor Díaz-Llanos, que la colonización sólo permitirá asentar menos del 10 por

100 de los trabajadores agrícolas, aunque se doblase la superficie actualmente regada; que el asentamiento

de colonos, en secano y regadío, exigiría destinar la totalidad del patrimonio nacional a este fin,

suponiendo que el costo de cada asentamiento exceda de seiscientas mil pesetas; que para alcanzar el

programa a todos los trabajadores agrícolas tendrían que transcurrir varios centenares de años, etc.

Supeditada, pues, la distribución de las tierras al interés nacional y al bien común, sólo deben expropiarse,

pagando la indemnización justa, las fincas no explotadas racionalmente. Pero, incluso, debería darse

oportunidad al propietario para hacerlo.

"Si, por otra parte, se considera que no son válidas las observaciones contrarias a la colonización, existen

fórmulas jurídico-económicas, con el fin de que las expropiaciones que se lleven a cabo en el futuro no

perturben la economía nacional El problema estaría resuelto admitiendo el asentamiento de colonos, pero

obligándoles inexcusablemente a integrarse en cooperativas o en explotaciones superiores, de forma que

puedan utilizar todos los adelantos de la técnica."

DIMENSIÓN DE LAS FINCAS Y ESTRUCTURA DE LAS EMPRESAS

Sobre la dimensión de las fincas, el señor Díaz-Llanos se pronunció por la discriminación de las mismas

por su rendimiento, no por su tamaño. Y apuntó, de paso, la conveniencia de limitar el derecho de

disposición "mortis causa", para evitar la fragmentación excesiva de las propiedades, contraria a la

necesaria concentración agraria.

Dada la diversidad regional y comarcal de España, no es posible adoptar normas de ámbito nacional. Es

preciso tener en cuenta las peculiaridades de cada zona.

Finalmente, el señor Díaz-Llanos se refirió a la estructuración de las empresas agrícolas en el futuro que

debe encauzarse por los módulos de las sociedades anónimas y con base en el cooperativismo—al paro

estacional, estructural y encubierto—que debe resolverse definitivamente—trasladando el mayor número

de trabajadores a la industria y los servicios a la necesidad de producir a precios internacionales; a la

política fiscal—que debe estimular la inversión en el campo y debe revisar todos los impuestos que lo

gravan a la implantación de nuevas técnicas y las medidas relativas a la inversión, el crédito y la

financiación.

 

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