La reforma en el campo     
 
 Pueblo.    01/02/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

La reforma en el campo

AL hablar Franco en su mensaje de fin de año de que en la reforma de las estructuras políticas y

económicas hay que llegar, "sin prisas contraproducentes, pero sin pausas injustificadas", hasta las

últimas consecuencias, señaló como caso especial el de "nuestras anárquicas estructuras agrarias, que

están frenando el total desarrollo económico del país e impidiendo que lo conseguido en otros órdenes de

la economía nacional repercuta equitativamente y con la intensidad que es de desear en el nivel de vida de

los sectores sociales más necesitados".

Este planteamiento del problema del campo español es el más correcto desde el punto de vista de la

economía.

Los problemas cambian y se agudizan con el tiempo. Nuestra agricultura no padece sólo sus males

históricos de injustos latifundios, minifundios antieconómicos, descapitalización, falta de crédito, escasa

mecanización, etc., sino que en estas condiciones se ve abocada a enfrentarse, en plazo más o menos

largo, con el Mercado Común y las consiguientes rebajas arancelarias. "Esto afecta gravemente —ha

dicho Franco— a nuestras débiles estructuras agrarias, especialmente de nuestra producción de secano en

nuestras altas mesetas. Lo que ayer venía impuesto por una necesidad histórica de elevación de nivel de

vida de nuestras clases campesinas, de redención de suelos inhóspitos y de transformación de la España

seca, hoy se acusa como una necesidad histórica acuciante, si queremos conservar nuestras producciones

cerealistas y producirlas a precios internacionales".

Hay que devolver al pastizal y al bosque las tierras que no sirvan para otra cosa; hay que extender los

regadíos; elevar la vida de nuestras clases campesinas; llevar a las zonas subdesarrolladas del campo una

capacidad mayor de ahorro y de consumo, y hay que acometer estar tarea "en el menor tiempo posible

como indispensable para nuestra seguridad económica".

Frente a esta situación, ha prometido Franco en su mensaje que "tampoco ahora nos temblará el pulso en

tan importantes y decisivas batallas, en las que estamos seguros surgirán dificultades, obstáculos y

negligencias, pero también contaremos con la colaboración de la inmensa mayoría de los españoles. Y

quien no tiene fe en el pueblo español es porque no lo conoce". Nosotros, que conocemos al pueblo, que

tenemos fe en el pueblo y que nos enorgullecemos de llevar su nombre como titulo de nuestro periódico,

aseguramos que contará con el caluroso apoyo popular en esa gran tarea.

 

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