Autor: AGRESTE. 
   Expansión universal del consumo de aceite de oliva y de la superficie olivarera  :   
 España tendrá que estar muy atenta a esa evolución. 
 ABC.    01/06/1962.  Página: 39, 41. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

EXPANSIÓN UNIVERSAL DEL CONSUMO DE ACEITE DE OLIVA Y DE LA SUPERFICIE OLIVARERA

ESPAÑA TENDRÁ QUE ESTAR MUY ATENTA A ESA EVOLUCIÓN

Por AGRESTE

COMO en el caso de las frutas cítricas, en el del aceite de oliva se manifiesta una orientación

internacional a aumentar la producción, no sólo por incremento de la superficie olivarera en los países

tradicionalmente oleícolas, sino también por la implantación de este cultivo en zonas donde hasta ahora

era desconocido o estaba reducido a prácticas empíricas de carácter localista, y no era, tomado en

consideración a efectos estadísticos de la cosecha mundial. Exceptuando Argentina, en el hemisferio

occidental, cuya producción anual oscila alrededor de 12.000 toneladas, y "otros países" de ambos

hemisferios que aportan conjuntamente unas 25.000, como índice medio, la cuenca mediterránea

propiamente dicha, incluido Portugal, figura con 1.100.000-1.150.000 en la producción mundial. Como es

sabido, España se encuentra a la cabeza de los países olivareros con aproximadamente el 25 por 100 del

total general de 1.200.000 toneladas en que se estima la cosecha media en el mundo, siguiéndole Italia y

Grecia, y, por el orden que se citan, Portugal, Turquía, Túnez, Argelia, Marruecos, Siria e Israel.

Naturalmente, los puestos con que estas naciones figuran en la relación anterior, están sujetos a las

alternativas de cosecha características del olivar.

Es evidente que el consumo del aceite de oliva aumenta sin cesar, no sólo en los países productores, sino

incluso en aquellos que hasta hace todavía muy pocos años utilizaban exclusivamente grasas vegetales y

animales. Por lo que a España se refiere, se aprecia una fuerte penetración de aquel óleo en las provincias

cantabro-galaicas, afición que nace, a nuestro juicio, primero, durante la Cruzada de Liberación por la

presencia de millares de combatientes de esas regiones en las filan del Ejército liberador, cuyos avances o

permanencias en frentes estabilizados tuvieron por escenario, como es notorio, las provincias de

mayor rango olivarero, en las que el aceite de oliva constituía el ingrediente fundamental para las

cocinas de campaña, lo mismo que para las de retaguardia. Restablecida la paz, aquellos

combatientes habían acostumbrado ya su paladar a los alimentos condimentados con el zumo de la

aceituna, y muchos de ellos llegaron a considerar como cosa nueva y extraña la pitanza de la que

estuviere ausente esa clase de óleo. Mas tarde, la escasez de avituallamiento que sufrió el país, por la

concentración de malas cosechas con el inhumano cerco a que fuimos sometidos por la dichosa O. N. U.,

dio lugar a la instauración del racionamiento de los productos alimenticios. Y el aceite de oliva fue uno

de los artículos que hubo que distribuir con la equidad posible por todo el país. Esa fue la segunda

etapa de expansión del óleo por amplísimas zonas del Norte y del Noroeste donde hasta entonces habla

estado poco menos que ignorado. Por otra parte, el posterior y creciente aumento del nivel de vida ha

hecho que lo que antes se consideraba un lujo para densas comunidades humanas, resulte hoy articulo

popular, casi indispensable en determinación usos culinarios. En esa orientación ha influido, además,

el perfeccionamiento de los sistemas comercial y de comunicaciones, fenómeno que se registra también

en otros muchos aspectos de la alimentación: carne, pescado, vinos y, muy especialmente, frutas y en

este último capitulo, las naranjas. Por esta razón, llena de amables sugerencias, no puede ser más

acertada toda política dirigida a fomentar esa tendencia que lleva implícita una necesidad ineludible: la de

incrementar las producciones que empiezan a quedársenos cortas en cuanto nos propongamos - y es cosa

de la que, no podemos abdicar - mantener a la ración en el rango exportador que ha llegado a alcanzar.

Vemos, pues, con especial simpatía, la obra del Ministerio de Agricultura a través de sus diversos

departamentos, que tiende a rejuvenecer la masa olivarera mediante la poda racional del arbolado; a

intensificar tos cuidados culturales del mismo y a defenderlo contra la acción de las plagas como

postulados esenciales para lograr una mayor producción, al mismo tiempo que se realizan nuevas

plantaciones. El valor de aquélla viene aumentando en forma que constituye un estímulo muy sustancial

para los cultivadores aunque, como ocurre en estos momentos, el salto hacia arriba se haya desorbitado un

poco, lo que, de no corregirse, pudiera llegar a frenar, e incluso a hacer retroceder el consumo, y hasta

influir desfavorablemente en nuestro poder competitivo en los mercados internacionales.

En otros trabajos hemos subrayado la gran cosecha que ha recolectado Grecia en la campaña 1961-62. Por

lo visto es la mayor de este siglo, pues quila rebase las 220.000 toneladas. Probablemente los

rendimientos de los viejos olivares hayan sido incrementados con los de plantaciones jóvenes, pero es

evidente que los griegos se han beneficiado con una campaña de fortuna de las que el olivar intercala

entre campañas míseras. Mas no olvidemos que hay indicaciones de que se han plantado en Grecia,

durante los últimos años, más de tres millones de olivos, parte de los cuales quizá, hayan empezado ya a

producir, como acabamos de indicar. Suponiendo muy aproximada a la realidad aquella cifra de 220.000

toneladas, y aceptando la de 110.000 como volumen del consumo interior, el excedente es de unas

50.000-60.000.

Ya tenemos ahí un claro indicio de expansión de la superficie olivarera en la cuenca, mediterránea, al que

podrían añadirse los que provienen de los demás patos de esa reglón, y los que se refieras

a naciones sudamericanas, mientras que en Austria se trata de formar un estado de opinión en el sentido

de que el Gobierno proteja a la industria del aceite de oliva que - dice uno de los portavoces de esa

campaña -, "está amenazada por las importaciones de España "a bajo precio". Añade que en los cuatro

últimos años varios fabricantes han tenido que cerrar sus instalaciones, y un cierto número de terrenos

olivareros han tenido que ser dedicados a otros cultivos. Ha de hacerse notar que la producción de aceite

de oliva en Australia apenas cubre el 5 por 100 del consumo interior, pero se aspira a que en 1970 se huya

incrementado de tal forma que sea suficiente para cubrir la demanda interior e incluso disponer de un

excedente exportable.

Frente a, éste y a otros planes de dilatación de la superficie olivarera aparece la evidente expansión

general del consumo. La enorme masa de turistas que el viejo y el nuevo Continente intercambian cada

año; las grandes emigraciones desde países olivareros a otros que no lo son, crean nuevas y mis poderosas

corrientes de consumo. De los primeros - turistas que visitan España, Portugal, Francia, Italia, Grecia,

etc.-, se forma un buen porcentaje de simpatizantes con el aceite de oliva y se convierten en consumidores

en potencia del mismo. El turismo - menos poderoso - orientado desde la cuenca mediterránea hacia el

exterior, manifiesta sus preferencias por la cocina que utiliza el óleo de su patria de origen. Y es

notorio que las grandes colonias de trabajadores del mediodía de Europa y del norte da África,

aposentadas modernamente en latitudes centro-nórdicas europeas, reclaman alimentación lo más afín

posible a la de sus nacionalidades respectivas, petición que los Gobiernos correspondientes procuran

atender de buen grado. Unamos a todos estos factores la intensificación de la propaganda del aceite de

oliva - en cuyo sentidos está significándose, por su eficacia, la de España - y llegaremos a la conclusión

de que cada día con mayores las perspectivas que se abren a la riqueza olivarera.

España, no puede quedar de espaldas a esta poderosa corriente universal.

AGRESTE

 

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