Declaraciones de Arias Navarro a United Press. 
 Los españoles de ideas socializantes o democristianas pueden constituir asociaciones políticas     
 
 ABC.    20/02/1975.  Página: 15,17. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

ABC

MADRID, JUEVES 20 DE FEBRERO DE 1975

DECLARACIONES DE ARIAS NAVARRO A UNITED PRESS

LOS ESPAÑOLES DE IDEAS SOCIALIZANTES O DEMOCRISTIANAS PUEDEN CONSTITUIR

ASOCIACIONES POLÍTICAS

Reconocemos el pluralismo real de nuestra sociedad, para cuya proyección buscamos nuevas fórmulas

La fortaleza del Poder ejecutivo no implica inmunidad frente a cualquier control, ni un poder totalitario

NO SERIA HONRADO SI NO LLEVARA HASTA SU TERMINO MI MANDATO PRESIDENCIAL,

QUE LAS LEYES FIJAN EN CINCO AÑOS

NUEVA YORK 19. «Puedo asegurarle que nuestro mayor afán es sacar a España incólume y

perfeccionada en un mundo agitado por una problemática común, afirmando las bases de convivencia del

pueblo español, para que éste, con su participación activa, forje su propio destino con la salvaguardia

asegurada de su orden, su paz y su progreso», ha declarado el presidente del Gobierno, don Carlos Arias

Navarro, en unas declaraciones a la agencia United Press International.

Las respuestas más importantes hechas por el presidente del Gobierno al formulario de la U. P. I. son las

siguientes:

• BALANCE.—Después de opinar que, más que balances, un presidente debe poner la máxima atención

en lo que aún no se ha logrado, el presidente dice: «Le confieso, sin embargo, que me satisface haber

podido cumplir cuantas tareas anuncié como inmediato programa de Gobierno en mi discurso ante las

Cortes Españolas, apenas comenzado mi mandato.»

• METAS.—«El Gobierno que presido intenta, con su mayor esfuerzo y su mejor voluntad, sentar las

bases necesarias para que la andadura del pueblo español lleve al país, en orden y progreso, hacia una

convivencia participante en la construcción de una paz y de una justicia sociales lo más acordes posible

con su idiosincrasia, sus tradiciones y sus deseos políticos, dentro de un bienestar creciente y una

salvaguardia de sus valores espirituales, culturales y económicos.»

REFORMAS POLÍTICAS.—La más exacta (...) bal lealtad al pasado y al presente historio consiste en

saber actualizar la vigencia de unos principios fundamentales permanentes, buscando su traducción exacta

a las demandas de una sociedad cambiante... Los españoles tienen que acostumbrarse a que no (...) es

lícito —como hemos venido haciendo hasta ahora— continuar transfiriendo sobre (...) nobles hombros

del Jefe del Estado la responsabilidad de la innovación política... Entre los muchos, los más, que

deseamos emprender la gran andadura —que hemos emprendido ya— puede haber diferencias de criterio,

pero lo que nos une compensa con mucho lo que nos separa, dentro del reconocimiento del pluralismo

real de nuestra sociedad, para cuya proyección política buscamos (...) ordenación de nuevas fórmulas.»

• ASOCIACIONES POLÍTICAS.—«En el Estatuto para la Asociación Política no existe una sola línea

que excluya nominalmente a ninguna ideología. Si a ello se añade el amplio contenido social de nuestro

Movimiento, no veo por qué españoles de ideas socializantes o cristianodemócratas no pueden llegar a

decidirse a constituir una asociación política, aceptando, por supuesto, limpiamente el terreno y las reglas

del juego establecidas, que no son otras sino el acatamiento y respeto a nuestras leyes constitucionales.»

• LIBERTAD.—«Creo firmemente en la madurez del pueblo español y en el sentido de la

responsabilidad de nuestra juventud para poder juzgar esa alegación (el que los españoles, según algunos,

si disfrutan de demasiada libertad, tienden a crear el caos político) como un tópico semejante al de

cualquier españolada de las que indignan a cualquier español. Esto no excluye mi creencia en la necesidad

de un poder ejecutivo fuerte, creencia que ha sido puesta en práctica mediante las necesarias reformas en

los países más civilizados. Una fortaleza del Ejecutivo —necesaria ante la magnitud y novedad de los

problemas con que se enfrenta hoy cualquier Gobierno— no implica una inmunidad frente a cualquier

control ni un poder totalitario, incompatibles con la libertad y la dignidad humanas.»

• DEMOCRACIA PARLAMENTARIA.—«Hay ciertamente un sistema político, dentro de los

llamados democráticos, donde la auténtica representatividad popular queda tan perdida en el Parlamento,

por una proliferación incesante de grupos, facciones, camarillas cónclaves, alas y sectores, que la marcha

democrática normal del país queda obstaculizada y marginada por el constante tejemaneje de cada uno de

aquéllos para formar y desformar alianzas, compromisos, coaliciones con que lograr infiltrarse o

mantenerse en un poder debilitado, cansado y confuso, incapaz de otra cosa que de defraudar al país y

encaminarle a su autodestrucción, a plazo más o menos largo, por los caminos de la ineficacia y la

arbitrariedad. Esa experiencia ya la hicimos los españoles en los años treinta y todos hemos aprendido, a

duro precio, la lección.

• RELACIONES CON ESTADOS UNIDOS.— «Creo que siempre hay lugar para mejorar ciertos

aspectos de ciertas cosas. La amistad y la cooperación entre España y los Estados Unidos son algo que

siempre habré de cuidar con cariño y mantener con dignidad. En cuanto a las bases conjuntas, España

abandonó su tradicional neutralidad mantenida durante siglos para ofrecer su ayuda comprometida a la

defensa de la civilización occidental de un mundo libre que rechaza cualquier forma de opresión

totalitaria. De las garantías de seguridad que ofrezca esa defensa depende la necesidad de una estrecha

cooperación en ella.»

• MERCADO COMÚN.—«Puedo asegurarle que ningún paso en la evolución y el desarrollo político

españoles se da para con placer presiones de ningún grupo de dentro o fuera de la C. E. E. España desea

estar a la altura de los demás países europeos, en esa Europa en la que, geográfica, biológica, histórica y

culturalmente pertenece. Pero no cae en mimetismos ni se deja empujar por caminos que no son los de su

propio destino, forjado por los mismos españoles.»

• EL JEFE DEL ESTADO.—«El Jefe del Estado sigue siendo el Caudillo de España, reconocido y

aclamado como tal por la inmensa mayoría de los españoles. Nadie discute el trascendental papel

histórico que viene desempeñando desde hace casi cuarenta años y su juicio y su opinión siguen siendo

guía de la política española, avalados por su innegable talento de hombre de Estado, su inigualable

experiencia, su absoluta dedicación al servicio de la Patria. Dada su avanzada edad, su salud es

excelente.»

• PRINCIPE DE ESPAÑA.—«El papel futuro de S. A. R. el Príncipe de España lo veo como lo marcan

las Leyes Constitucionales del Reino. El Rey es el representante supremo de la nación, personifica la

soberanía nacional y tiene atribuidas funciones políticas, legislativas, constituyentes y de defensa

constitucional que, al necesitar para su ejecución el consenso de voluntad de otro órgano del Estado,

hacen de la Monarquía una institución de moderación y de equilibrio.»

• MANDATO PRESIDENCIAL.—«Son las leyes españolas las que fijan en cinco años mi mandato

como presidente del Gobierno. No sería honrado si no aceptara cuantas responsabilidades exige el llevarlo

a cabo hasta su término con plena dedicación de servicio al cargo y al país. Tampoco soy yo quien ha de

descubrir las cualidades y la filosofía de mi sucesor eventual. Sólo le pediría, y sé que lo tendrá, tanto

amor a España como el que yo siento y tanto deseo de servirla bien como el que tengo.»

—Efe.

 

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