Autor: Miguel, Emilio de. 
 Modos electorales. 
 Los Partidos     
 
 Arriba.    22/05/1977.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MODOS ELECTORALES

(II) Los Partidos

UNA de las curiosas notas de la campaña electoral que se ha iniciado o so va a iniciar en nuestro país la

constituye el que la transición que va del partido minoritario, propio de ¡8 democracia liberal, al partido

papular, propio de la democracia de las masas, se producirá en unos pocos meses, los que siguen al mes

de junio de este año. Ese proceso, que en e! resto de los países propiamente democráticos fue laborioso y

accidentado —haciendo abstracción de Norteamérica, en la que ya para mediados del pasado siglo se

había producido el cambio con un adelantó sobre el resto líe más de un tercio de siglo—, aquí se va a

producir en un plazo de tiempo brevísimo y necesariamente. arece que nadie duda ya que esa institución

denominada partido político, cualquiera que sea su programa, supone una minoría selecta, solicita y

preparada cuyo común denominador es hacerse con el Poder y ejercerlo. para cuyo logro unen sus

esfuerzos. Al.antiguo club de burgueses liberales formado por «contribuyentes", respetuosos con los

intereses que les eran propios, es decir, la riqueza y la sangre de la democracia parlamentaria

individualista del siglo XIX. le sustituye a gran organización que prepara los procesos electorales. Este

tipo dé organizaciones, que en la mayoría de las democracias no se han incorporado a los ordenamientos

constitucionales da manera explícitamente legal hasta después de la última guerra mundial, venían

funcionando desde el comienzo de los años veinte de este siglo de forma extraconstitu-cional, más

efectiva. Pero, ¿qué es un partido de masas? Deberá tener, sin duda, una directiva fuerte y forzosamente

de carácter oligárquico: los jefes del partido. Esta élite o camarilla marca las lineas 8 seguir, impone la

disciplina por medio de! «caucus» o máquinas del partido de carácter permanente, domina a los /´e/es

parlamentarlos, moviliza y alie--ga las fuentes de financiación, contra la al funcionariado, y finalmente y

de máxima importancia es el carácter .de continuidad de los ¡efes del partido en el puesto de mando.

Otras funciones que Intentarán cumplir los grandes partidos serán reclu-tar una amplia base de afiliados,

seleccionar a los candidatos que han df comparecer ante el electoratío, escoger de entre ellos a ios líderes

parlamentarios y designar a las personas que pueden ejercer puestos de gobierno, en caso de triunfo.

De todas, formas no pretendemos afirmar que la tipología se reduzca en exclusiva a esta clase de partidos.

El partido de masas ooexiste con los partidos minoritarios de notables y con unos grupos, que no son

propiamente partidos, tales las «agrupaciones politicas de investigación» o los clubs políticos

independientes que están adquiriendo un peso e´specíficamente políticas cada vez mayor: su fuerza radica

en la independencia y en que influyen ejerciendo de centros neurálgicos de aensamiento y

especialización. Lo que intentamos es indicar que los partidos políticos de nuestra época son por

excelencia esas poderosas organizaciones. Si tales instituciones se liberan sin titubeos de dogmatismo y

máxima-lismos pueden llegar a constituir un lazo, de unión que interpondría su Influencia entre el

omnipotente Estado y el ciudadano indefenso. Pasarían a desempeñar una función administrativa

intermedia de nuevo cuño entre la Administración propia de! Estado moderno ~y la sociedad. Esta

posibilidad seria la mejor justificación del régimen de partidos.

Emilio DE MIGUEL

 

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