Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Un 12 de febrero todavía esperanzador     
 
 ABC.    13/02/1974.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

UN 12 DE FEBRERO TODAVIA ESPERANZADOR

Ayer —como es bien sabido— se cumplió un uño del discurso, claramente histórico, de don Carlos Arias

Navarro en las Cortes, como presidente del nuevo Gobierno, que se había formado al desaparecer

trágicamente el almirante Carrero Blanco. Evidentemente la factura y composición del campo ministerial,

creado por quien debía su buena fama política a la acertada gestión en la Alcaldía de Madrid, variaba

sensiblemente —con gran asombro público y esperanza de la gran opinión del país— del precedente, sin

duda, porque, ya desde el primer momento de su constitución, se advirtió el deseo del presidente, y de la

mayor parte de sus ministros, de ir a una prudente pero decidida evolución del régimen, y a asentar sobre

bases firmes, constitucionales y democráticas el futuro de España encuadrado en la Monarquía. Pocas

veces, en los últimos años, floreció con tanta fuerza la esperanza de un Gobierno que se proponía, en

serio, esculpir la imagen de la España «una, grande y libre», civilizada, justa y abierta al mundo, que por

mandato de los muertos y de los vivos necesitábamos y necesitamos. El broche de oro de ese anhelo lo

ofreció con su discurso en las Cortes el 12 de febrero de 1974 el presidente del Gobierno. Fue una

magnifica pieza oratoria con un programa definido. Desde entonces don Carlos Arias Navarro ha

merecido y obtenido la confianza total de una gran parte de la opinión pública, no sólo por cuanto ha

hecho y cumplido, sino por las batallas que ha tenido que librar contra resistencias obtusas y suicidas y

extremismos políticos desbandados. No vamos a hablar de lo conseguido —aún con limitaciones, como el

asociacionismo— o de lo por conseguir. Lo cierto es que Arias Navarro goza de una confianza y

representa una esperanza viva. Y ayer la masa silenciosa le renovó, en el día 12 de febrero, la fe en su

persona y en sus promesas, porque cualquier ausencia hoy del actual presidente del Gobierno, sería para

España un grave síntoma de desahucio y de total desilusión en el mañana.—ARGOS.

Ayer, donde se decía Munich, debía escribirse Manila como sede de la Conferencia Internacional de

Turismo y Transporte.—A.

 

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