Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
   La opinión pública está por la apertura     
 
 Informaciones.    14/06/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

LA OPINIÓN PUBLICA ESTA POR LA APERTURA

Por Enrique SOPENA

BARCELONA, 14.—«El presidente del Gobierno si que puede auscultar, con su experiencia y sagacidad

bien acreditadas, los latidos de un cuerpo social que vive con más tensión la esperanza y la incertidumbre

del futuro que el temor o el consuelo del presente.»

Este párrafo pertenece al editorial de «La Vanguardia» de esta mañana, dedicado a la visita del presidente

del Gobierno, don Carlos Arias Navarro, a Barcelona, cuya llegada está prevista para esta tarde.

La estancia del señor Arias Navarro ha despertado aquí notable expectación, fundamentada

preferentemente en el discurso que pronunciará mañana y sobre el cual se vienen haciendo numerosas

especulaciones.

Sin embargo, una cosa parece clara leyendo los periódicos barceloneses: la postura de apoyo por parte de

la opinión pública catalana respecto a lo que puede entrañar el «espíritu del 12 de febrero».

Siguiendo con el editorial de «La Vanguardia», añadamos la transcripción del último párrafo: «La

confianza de nuestra ciudad en este momento —y acaso de toda España— es esta: escoger. Barcelona

significa optar por el progreso, por el sentido innovador y la continuidad, por la sensatez y la confianza en

que merece la pena seguir adelante. Barcelona, ciudad mediterránea, es un lugar para la sosegada y

tranquila apertura, para una amplia y generosa visión de concordia.»

El «Diario de Barcelona», por su parte, ofrece un diccionario político del señor Arias, basado en su

discurso del 12 de febrero, un editorial y un artículo del catedrático don Manuel Jiménez de Parga.

El comentario editorial del veterano periódico barcelonés incide abiertamente en la necesidad de

proseguir por la senda trazada, y apunta: «Mesas redondas como las recientes del Ritz en Barcelona, o la

de Aravaca en Madrid, son indicios claros de que algo importante está ocurriendo en el país, algo nuevo

que contribuye a mejorar la fisonomía política y estilo democrático de nuestra sociedad. Todo el mundo

está de acuerdo en reconocer que estas sesiones políticas de hombres españoles de distintas tendencias

ideológicas, contrarias entre sí y muchas veces abiertamente opuestas a las tesis de la Administración del

Estado, es un dato positivo que hay que apuntar en el haber del Gobierno Arias.» Para nosotros —finaliza

el editorialista de «Diario de Barcelona»—, y estamos seguros que también para muchos millones de

españoles, el «espíritu del 12 de febrero» representa la gran oportunidad de terminar de una vez para

siempre con nuestra guerra entre hermanos.

«Y significa también el comienzo de una etapa donde todos podamos sentirnos más dueños y

responsables de nuestro futuro, porque el futuro se nos ofrece ahora como una tarea de todos.»

 

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