Autor: Gallego-Díaz, Soledad. 
 Balance de la campaña electoral. La campaña centrista se orientó hacia los ataques al PSOE. 
 Objetivo básico: decidir a los indecisos     
 
 El País.    28/02/1979.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

La campaña centrista se orientó hacia los ataques al PSOE

Objetivo básico: decidir a los indecisos

SOLEDAD GALLEGO DÍAZ

La campaña electoral de Unión de Centro Democrático ha tenido un objetivo básico: atacar al Partido

Socialista Obrero Español (PSOE), postura explicable desde el punto de vista de los análisis electorales:

La franja mayor de indecisos se sitúa entre UCD y PSOE, y es precisamente esa franja de votos la que

concede la victoria o, al menos, la que ayuda a un partido a distanciarse o a acercarse al otro.

Mientras que el 15-J de 1977 el partido centrista se presentó como «la vía segura a la democracia», en

esta ocasión la campaña de UCD tuvo un eje central —cumplir—, encaminada a justificar los dos últimos

años de gobierno. Un planteamiento en cierta forma defensivo que se alteró ya en los primeros días:

El comité electoral de UCD, presidido por Suárez, lanzó tres ideas sobre las que debían girar las

declaraciones y mítines públicos de los candidatos del partido, en todos los rincones de España; tres ideas

claramente de ataque: resaltar las diferencias existentes entre el programa del XXVII Congreso del PSOE

y el programa electoral socialista; resaltar la presunta incoherencia de los dirigentes socialistas en temas

relacionados con el orden público y terrorismo (con alusiones a unas hipotéticas negociaciones con ETA)

e insistir en la ideología marxista del partido contrincante.

La dureza de los ataques fue en aumento según pasaron los días de la campaña electoral, pero

especialmente a raíz del retQ lanzado por Felipe González para que el presidente del Gobierno y de UCD,

Adolfo Suárez, aceptara un debate televisado. Adolfo Suárez lo rechazó y la maquinaria electoral de su

partido se lanzó a hacer llegar a todos y cada uno de los posibles votantes las razones de este rechazo.

Por su parte, el propio Adolfo Suárez ha evitado escrupulosamente los ataques personales contra el líder

socialista e, incluso, ha matizado sus andanadas contra el PSOE. Muy confiado en el efecto multiplicador

de sus intervenciones ante TVE, el presidente ha mantenido un tono moderado en casi todas sus

intervenciones, aunque indirectamente participara también de la línea general de la campaña.

Nerviosismo en la recta final

Pese al gran esfuerzo publicitario realizado —algunos días la prensa madrileña llegó a publicar ocho

páginas de UCD—, el desarrollo de la campaña centrista ha dejado mucho que desear, a juicio de sus

propios dirigentes. Ha existido una gran desconexión entre los responsables de la campaña personal del

presidente y los responsables de la campaña a nivel nacional. Estas deficiencias aconsejaron que los tres

espacios gratuitos de TVE fueran ocupados íntegramente por Adolfo Suárez y no, como se programó

inicialmente, sólo dos de ellos, así como la inclusión en todos los periódicos nacionales de páginas de

publicidad protagonizadas en exclusiva por el presidente.

El nerviosismo se acentuó en los dos últimos días: en la madrugada del pasado martes, una imprenta

madrileña imprimió miles de hojas volanderas firmadas por Unión de Centro Democrático («El partido

que dice lo que piensa, el partido que hace lo que dice, un partido sin contradicciones, gente de fiar»), en

las que, bajo el título «¿Qué quieren los socialistas? Ni ellos mismos lo saben», se pretende recoger las

incoherencias del PSOE en relación con la revolución, la dictadura del proletariado, el consumo de

marihuana, el derecho a la libre utilización del propio cuerpo o el aborto. Una técnica semejante han

empleado los centristas de Cataluña, que insertaron el martes en la prensa barcelonesa un anuncio con una

doble fotografía de Felipe González y dos textos: «Decían»-«Dicen».

El tema del aborto ha sido también una de las puntas de lanza de la campaña centrista. Primero se planteó

casi como tema obligado, ante los intentos de grupos a la derecha de UCD de confundir al electorado y

presentar a Unión de Centró como un partido abortista. Pero después fue UCD la que lo empleó contra el

PSOE.

El segundo eslogan de UCD —«Vota con realismo»— parecía dirigido fundamentalmente hacia el

votante de partidos a su derecha. Los ataques contra Coalición Democrática!, escasos por otra parte, ;se

han centrado fundamentalmente en la inutilidad de este voto y han corrido a cargo, en la mayoría de las

ocasiones, de personalidades de segunda fila de Unión de Centro Democrático.

La virulencia de la confrontación UCD-PSOE, al menos a nivel de campaña electoral, ha preocupado a un

sector del partido centrista poco convencido de las posibilidades de UCD de obtener mayoría absoluta en

el Congreso. Teme alguna de estas personalidades que los resultados electorales aconsejen la formación

de una coalición gubernamental o, al menos, a la firma de un acuerdo parlamentario, debido a que la

mayoría de UCD sea tan corta que haga difícil el gobierno en solitario. La insistencia de los máximos

responsables del partido en la afirmación de que gobernarán solos, sin coalición alguna, es perfectamente

explicable —ningún partido grande acude a las elecciones bajo otro presupuesto—, pero esto no excluye,

afirman estos sectores, una cierta moderación electoral.

 

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