Autor: Valdecantos, Camilo. 
 Balance de la campaña electoral. 
 Areilza, Fraga y Osorio, a la búsqueda de escaños para gobernar con Suárez     
 
 El País.    28/02/1979.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Los tres líderes de CD (Fraga, Areilza y Osorio) a la búsqueda de los votos de centro-derecha

Areilza, Fraga y Osorio, a la búsqueda de escaños para gobernar con Suárez

CAMILO VALDECANTOS

El propósito de mostrarse como un sector del centro-derecha, dispuestos a frenar las que ellos entienden

como veleidades de centro-izquierda del partido gubernamental y el objetivo final de formar Gobierno

con Unión de Centro Democrático (UCD) Han constituido los ejes fundamentales de la campaña de

Coalición Democrática, integrada por los partidos de José María de Areilza (Acción Ciudadana Liberal),

Manuel Fraga (Alianza Popular) y Alfonso Osorio (Partido Demócrata Progresista).

El primer objetivo de la campaña consistió en borrar, en todo lo posible, la imagen de Alianza Popular,

tras el fracaso del grupo en las elecciones del 15 de junio. Incluso las instalaciones de CD se instalaron en

la sede dé Acción Ciudadana Liberal (ACL),

A partir de este hecho, los tres líderes se distribuyeron distintos papeles. José María de Areilza asumió

fundamentalmente— las relaciones con los medios de información desde Madrid, aunque cada uno ha

mantenido rue-das de prensa y entrevistas, y Manuel Fraga ha llevado el peso fundamental de los mítines,

ya qué ha intervenido en casi sesenta actos electorales, seguido, a enorme distancia, por los señores

Areilza y Osorio que apenas han llegado a la tercera parte de esa cifra.

El primer eslogan de la campaña fue «las cosas no están centradas», con lo que se sugería que el centro

gobernante se había desviado de su definición. Más tarde se lanzó un segundo mensaje: «Vota centro

derecha», «La solución de centro-derecha», «Si te sientes centro-derecha», en los que incluso se

difuminaba la denominación electoral de CD para primar la idea del centroderecha.

Por fin y como última novedad se potenció la imagen de Alfonso Osorio presentándolo como una especie

de experto en suarismo —«Yo que fui vicepresidente del Gobierno con Adolfo Suárez puedo decir la

verdad del voto útil»— para concluir que si se quiere impedir que UCD gobierne con el PSOE hay que

votar CD y «para que gobierne con Coalición Democrática es necesario que esta obtenga un número

suficiente de escaños como para que dicha coalición se pueda producir».

Estamos, por tanto, ante una expresa declaración de voluntad: impedir una hipotética coalición UCD

PSOE y forzar un Gobierno UCD-CD.

Voto útil y encuestas

A lo largo de la campaña, dos temas han obsesionado a los candidatos de CD: el llamado.voto útil que

propugnaba UCD en favor de sus candidaturas, y los resultados que arrojaban las distintas encuestas que

se han publicado a lo largo de la campaña.

Puesto que CD arrancó con pretensiones electorales relativamente modestas: los responsables de la

campaña comenzaron hablando de obtener treinta o 35 diputados, se presentaba como vital arañar ai

máximo los votos de UCD y evitar a toda costa la idea de que la única posibilidad para el votante de

derechas, si desea evitar el avance de la izquierda es votar las candidaturas gubernamentales.

Esta obsesión por el voto útil llevó a cometer algún desliz a candidatos de CD. Así, Luis Olarra, candidato

número uno en Vizcaya, llegó a afirmar: «Antes votar PSOE que UCD», y el general Prieto, en Granada,

repitió una idea parecida. Esto provocó una severa advertencia por parte de Javier Santamía, director de la

campaña, y que Alfonso Osorio, durante un coloquio en el Club Siglo XXI, calificase de imbécil —no se

habían mencionado nombres— a quién hubiese dicho tal cosa.

La segunda gran obsesión fueron las encuestas. Tanto las de la revista Cambio 16, como la de ABC, y la

de EL PAÍS, qué se publicaron muy al comienzo de la campaña ofrecían previsiones poco halagüeñas

para CD. Esta previsión negativa se conecta de modo casi automático con la perniciosa teoría del voto

útil. De ahí que los hombres de CD no hayan dudado en arremeter, con todas sus energías, contra los

sondeos electorales. No han dudado en hablar de manipulaciones, de falta de fiabilidad, de «encuestas

propias» —nunca mostradas— que les aseguraban resultados mucho más prometedores.

Ayer mismo, en el último acto electoral en Madrid, Gabriel Camuñas insistía: «Nuestra encuesta es la del

1 de marzo», y se refería a los muchos votos que van a obtener. Anoche mismo un alto responsable de la

coalición afirmaba a EL PAÍS: «Nuestras expectativas son mejores que las de las encuestas, pero peores

de las que habíamos previsto.»

Dudas sobre el partido unido

Hoy, a mediodía, los tres líderes, junto con Félix Pastor Ridruejo, que han actuado, de hecho, como

secretario general de la coalición se reúnen a almorzar. Emplearán la jornada de reflexión para repensar

sobre su propio futuro.

La idea del partido unido se contemplaba ayer mismo como problemática. Hace tiempo se admitió

oficialmente que «todo depende de los resultados» y se añadía que «serán suficientes para crear un

partido de centro-derecha». Ayer, esa posibilidad se contemplaba con mayor escepticismo.

El mecanismo jurídico de la coalición supone que una vez que se celebren los comicios, los partidos que

la integran quedan libres para adoptar las decisiones que juzguen oportunas.

Las previsiones del partido uñido se hicieron sobre la idea de que Félix Pastor, un hombre de tono

conciliador que no ha participado como candidato aunque ha colaborado activamente en la campaña

asumiese la secretaría general. Areilza ostentaría la presidencia, y Carlos Argos, un hombre del equipo de

Fraga, en cabeza del grupo progresista de AP y que ha sido prácticamente apartado de la campaña de CD,

una dé las vicepresidencias del partido.

Anoche mismo, ninguna persona responsable de CD se atrevía a pronosticar con rigor sobre el futuro del

partido unido cuya constitución se puso en marcha al mismo tiempo que se anunciaba la creación de CD.

La última decepción de CD amargó la jornada de ayer a los candidatos: la imposibilidad de aparecer en

TVE el último día de campaña. «Fue una batalla política que perdimos — afirma roná EL PAÍS—y ha

sido uno de los errores/más graves que sé han cometido. Él que los electores vean sólo a Suárez y a Felipe

—añadieron— puede costarnos seiscientos mil votos a nosotros.»

 

< Volver