Autor: ;Unzueta, Patxo. 
 Balance de la campaña electoral. 
 El País Vasco, entre la hegemonía, PNV-PSOE y las dos opciones abertzales     
 
 El País.    28/02/1979.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Balance de la campaña electoral

El País Vasco, entre la hegemonía, PNV-PSOE y las dos opciones abertzales

J. ÁNGULO y P. UNZUETA,

Bilbao

Si lo que se juega Euskadi mañana en la confrontación electoral es fundamentalmente la pugna PNV-

PSOE por demostrar cuál de las dos fuerzas es capaz de hegemonizar el proceso de institucionalización

de la autonomía, no es menos claro que otras dos batallas parciales, pero de gran importancia, van a

librarse en las urnas del País Vasco: la que opondrá a UCD y Unión Foral del País Vasco (Coalición

Democrática) y la que dilucidará cuál de las dos coaliciones de la izquierda abertzale (Herri Batasuna o

Euskadiko Ezkerra) es capaz de capitalizar la herencia política de ETA.

El Partido Nacionalista Vasco, a través de su campaña de «rastrillo» por toda Euskadi, ha recordado a sus

electores que en el año y medio de legislatura se ha consolidado como el partido «responsable», el partido

«que no pacta en Madrid», y como una fuerza de oposición intransigente frente al Gobierno en el tema

autonómico (baste recordar la recomendación que hizo a sus afiliados de abstención a una Constitución

que consideraba insuficiente en materia de autonomías).

El partido de los herederos de Sabino Arana, desde el 15 de junio a esta parte, ha demostrado ser ese

partido atípico difícil de etiquetar. Rasgos atiples del PNV son, por ejemplo, su capacidad de

movilización, insólita en un partido de ideología conservadora; el control que ejerce del sindicato obrero

ELA-STV, con fuerte implantación en Guipúzcoa y Vizcaya, y su hegemonía indiscutible en las zonas

rurales y semirrurales, que le convierten en prácticamente imbatible en las próximas confrontaciones

electorales de ámbito local (municipales y juntas generales). A ello habría que añadir un cierto halo

mítico, muy característico de los partidos de ideología nacionalista, que le permite en ocasiones hablar tan

sincera como imprudentemente en nombre de «todo el pueblo vasco».

El PNV ha trabajado durante los últimos meses de una forma tenaz en la elaboración de un Estatuto de

autonomía que hoy esgrime como su principal logro frente al electorado y como «el . primer paso para la

reconstrucción de Euskadi». La defensa del Estatuto ha sido el leif motivo de su campaña electoral («EL

PNV —declaraba Marcos Vizcaya el lunes pasado en el cierre de campaña de su partido en Bilbao— no

aceptará una autonomía descafeinada. Si se recorta el Estatuto, si en su esencia no es respetado,

estudiaremos la situación, y si hay que rechazarlo, lo rechazaremos»).

El PSOE, por su parte, le ha podido faltar convicción a la hora de definir claramente su campo político en

Euskadi. La búsqueda de una imagen más vasquista, que tuvo sus momentos álgidos en la adopción de las

siglas PSE (Partido Socialista de Euskadi). Para las cuatro provincias vascas y en la elevación de Txiki

Benegás —nacido en el exilio nacionalista— a la secretaría general del partido no tuvo, sin embargo,

continuidad en ciertos terrenos concretos, como la participación socialista en el Aberri Eguna, que fue

escasa, o la defensa de determinadas enmiendas autonomistas a la Constitución, que no se produjo, según

se le reprochó desde el lado nacionalista, por «obediencia a la estrategia estatal del partido».

De cualquier forma, el PSOE ha insistido, no sin razón, en su campaña en recordar a su electorado

potencial su trabajo en el Consejo General Vasco UCD, «El partido que cumple», difícilmente ´puede

mostrar ,un balance suficientemente satisfactorio a un electorado vasco al que prometió pacificar Euskadi

y poner fin al pleito autonómico del último siglo. Ese electorado, moderado y realista, que le otorgó su

confianza el 15 de junio, puede emigrar bien hacia «la alternativa responsable» que le ofrece el PNV, bien

hacia soluciones más en línea con la derecha tradicional, representada por Unión Foral del País Vasco.

Nacida esta coalición para ser la opción por la derecha del partido del Gobierno, sin embargo, no ha

sabido o no ha podido vender una imagen clara, concreta y convincente a pesar de haberse vestido con el

apelativo de foral. De cualquier forma, hay un factor que no escapa a la atención de los observadores.

Unión Foral podría muy bien convertirse a corto plazo en el «puente» de unión entre la derecha

tradicional, el empresariado, que representa Olarra, y el PNV, al que consideran el único partido capaz de

estabilizar la situación política y social en el País Vasco.

El voto "abertzale", dividido

Si el 15 de junio de 1977 el electorado vasco vio reducida la opción electoral de izquierda abertzale a la

coalición Euskadiko Ezkerra, mañana, en las urnas, ese voto se repartirá entre la antigua coalición —hoy

ya partido con calificación de tal— y Herri Batasuna. A partir de aquel junio, el electorado de la izquierda

abertzale quedó roto en dos sectores, que han ido día a día distanciándose y adquiriendo una personalidad

más diferenciada. El punto de ruptura pudo situarse en la aceptación por parte de Euskadiko Ezkerra de la

vía institucional a través del CGV.

Este paso significaba de hecho la asunción de una preautonomía sin Navarra, rechazada de plano por las

fuerzas de KAS-HASI y LAIA, ANV y ESB, que formaron .entonces la mesa de Alsasua, y

posteriormente Herri Batasuna, para ser la oposición a la política que consideraban «moderada» de

Euskadiko Ezkerra.

Otros motivos de claro distanciamiento entre ambas opciones fueron la crítica de EE a la actual estrategia

de ETA militar y el posicionamiento enfrentado de ambas frente al Estatuto de Autonomía de la

Asamblea de Parlamentarios vascos. Mientras Euzkadiko Ezkerra ha trabajado intensamente en su

redacción y ha convertido su defensa, en un objetivo más de la campaña electoral, Herri Batasuna lo

rechaza tajantemente y propugna uno nuevo elaborado a partir de los resultados de las elecciones

municipales.

Los dirigentes del PNV durante uno de sus últimos mítines

 

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