Autor: Arias Navarro, Carlos. 
 Señor Arias Navarro, en la autónoma de Barcelona. 
 "La búsqueda de un nuevo horizonte para la Universidad necesita un clima de serenidad"     
 
 Informaciones.    17/06/1974.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

SEÑOR ARIAS NAVARRO, EN LA AUTÓNOMA DE BARCELONA:

"LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO HORIZONTE PARA LA UNIVERSIDAD NECESITA UN CLIMA

DE SERENIDAD"

BARCELONA, 17. (INFORMACIONES.) - «La búsqueda de un nuevo horizonte para la Universidad

española necesita un clima de serenidad; sin ella no son posibles ni una planificación adecuada ni la

audiencia de las auténticas aspiraciones sentidas por los distintos sectores (...). Todo país y todo sector en

expansión son proclives a la conflictividad. Este es uno de los costos de la expansión.» Así se expresó el

presidente del Gobierno en su discurso pronunciado en la Universidad Autónoma de Barcelona.

He aquí el texto íntegro del discurso del señor Arias Navarro:

«Me complace mucho esta oportunidad de visitar la Universidad Autónoma de Barcelona, que, aunque de

reciente creación, muestra una pujanza extraordinaria en todos los ámbitos de la ciencia y de la enseñanza

que tiene encomendados y en cuyo logro coinciden el esfuerzo del Gobierno y el renovado afán

universitario de Cataluña.

Nos corresponde ahora consolidar esta obra de expansión universitaria. Las creaciones recientes, sobre

todo cuando con ellas hay que dar respuesta a necesidades apremiantes sin perder la noble ambición de

empeño, suele engendrar problemas y tensiones. El Ministerio de Educación y Ciencia, que bien conoce

estos problemas, está poniendo todo su empuje en lograr soluciones realistas y no ahorrará energía para

avanzar con serenidad, pero sin pausa, dentro de las posibilidades existentes.

Para ser eficaz, la tarea universitaria requiere el constante concurso de profesores y alumnos, de

profesores ilusionados con la docencia y la investigación, de profesores preparados y entregados en

cuerpo y alma a la. Universidad, de alumnos que lleguen a la Universidad con afán de saber y le aporten

su ímpetu juvenil y la inquietud propia de sus años. Pero si este concurso, este ayuntamiento de

profesores y alumnos es siempre necesario, aún lo es más, si cabe, en las Universidades de implantación

más reciente.

A todos vosotros, dirigentes, profesores y alumnos, os corresponde ahora proseguir en el esfuerzo de

creación colectiva, que ni es cómodo ni fácil, y bien lo sabemos. Pero podéis tener la seguridad de que no

os faltará el aliento y el apoyo del Gobierno.

El Gobierno es consciente de los problemas que afectan a esta Universidad: dotaciones de cátedras y de

medios de investigación, resolución de los problemas hospitalarios... todas estas cuestiones no son

ciertamente nuevas, de modo que vengan a plantear compromisos también nuevos a la Administración.

Aquí se trata de consolidar esta Universidad en todos los aspectos necesarios para su funcionamiento. En

este orden de cosas puedo deciros que los recursos disponibles irán destinados con preferencia a esta

labor de consolidación universitaria, tanto en lo que se refiere a aspectos de personal como de material e

instalaciones.

Por lo demás, vuestros problemas enlazan con los problemas generales de la Universidad. Sabéis que

estamos trabajando firmemente en la puesta a punto de todos aquellos principios y pautas de acción

informados por el Consejo de rectores celebrado en Toledo en febrero de este año, y que, con

conocimiento del Gobierno, ha hecho suyos el ministro de Educación y Ciencia, y que pueden resumirse

en las ideas de ordenación de la vida universitaria en todos los sectores, racionalización y mejora de los

planes de estudio y fomento de la investigación científica.

La búsqueda de un nuevo horizonte para la Universidad española necesita de un clima de serenidad. Sin

ella no son posibles ni una planificación adecuada ni la audiencia de las auténticas aspiraciones sentidas

por los distintos sectores. Requerimos a todos para alcanzar esa serenidad, por el bien de la Universidad y

para la prosecución de una política universitaria coherente. Todo país y todo sector en expansión son

proclives a la conflictividad. Es este uno de los costos de la expansión. Pero la voluntad de concordia y la

existencia de objetivos comunes pueden y deben fomentar aquella actitud que hacen de los problemas

ocasión de aunar esfuerzos y fuente de solidaridad.

Estoy seguro de que esta Universidad aportará lo mejor de su parte para la consecución de todos estos

objetivos.

Conozco las aportaciones crecientes de esta Universidad a la ciencia y a la cultura. Son testimonios de su

calidad intelectual y de su saber hacer. Esto nos estimula en el propósito de ayuda y de consolidación.

Tenedlo por seguro. En esta línea tengo la satisfacción de anunciaros dos inmediatas mejoras: la

construcción de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma y del Instituto Policlínico de la

misma, sin perjuicio de las nuevas obras que se realizarán en las otras dos Universidades.

Quiero agradecer a la Junta de gobierno, al Patronato y a todos los profesores y alumnos la colaboración

que han venido prestando y urgirles su capacidad de sugerencia y de consejo para una Universidad mejor.

Muchas gracias.»

 

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