Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   El "honor de España"     
 
   05/10/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

EL «HONOR DE ESPAÑA»

Pemán ha escrito con buen humor - y falta nos hace a todos - que la Providencia tendrá que hacer horas

extraordinarias para salvar las difíciles situaciones de España de cara al futuro. Aparte del salero

gaditano del gran don José María, realmente nos hace falta - y con urgencia - ese «trabajo»

sobrenatural, porque se tiene la sensación, a través de las peripecias políticas que suceden, que estamos

dejados de la mano de Dios, como se suele decir en claro castellano. Pero esperemos, por su gracia,

volver a tenerla propicia. Sí así es, también tendremos que hacer horas extraordinarias para ayudar al

Gobierno a realizar su programa, ya que de aquí a finales de año no le faltarán objetares, ni gentes que se

rasguen las vestiduras, tratando de presentar al presidente Arias como un Kerensky cualquiera,

acusándole de que su «apertura» no es otra más que la que conduce al comunismo. A propósito del jefe

del Gobierno, el «Diario de Mallorca» ha publicado un artículo titulado «Carlos Arias o el honor del

país» dice : « Un político, Carlos Arias, ayudado y secundado por su Gobierno, se está mostrando como

auténtico hombre de Estado al proponerse abordar, pese a mezquindades, resistencias y zancadillas,

los difíciles problemas políticos de la nación con realismo, sentido de futuro y profundo patriotismo.

Como aquel Becket que, al estar investido de la púrpura supo, ante todo, y por encima de todos,

ser «el honor de Dios», todos creemos, queremos y esperamos que de Carlos Arias pueda decir la Historia

que, a pesar y por encima de camarillas, intereses personales, grupos instalados, egoísmos,

ambiciones y cerrazones, supo ser el «honor de España». Modestamente suscribo estas palabras en un

momento, y en otros que seguramente seguirán, en que hay quienes obstinadamente siguen torpedeando

al Gobierno y tratando de hacer del Movimiento y de los principios en que fundan su conjura -

porque conjura hay -, la paradójica, monolítica y totalitaria imagen del inmovilismo. - ARGOS.

 

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