Autor: Marín López, Carmen (KARMENTXU). 
 En Coalición Democrática, atención a los resultados de UCD y UN. 
 Areilza no cree que estas elecciones sean su última oportunidad política     
 
 El País.    02/03/1979.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

José María de Areilza fue uno de los primeros en llegara la sede de Coalición Democrática. El conde de

Motrico —cansado, pero no nervioso— no se mostraba ni pesimista ni optimista

En Coalición Democrática, atención a los resultados de UCD y UN

Areilza no cree que estas elecciones sean su última oportunidad política

KARMENTXU MARÍN

«No estoy de acuerdo con que mi presentación a estas elecciones sea mi.última oportunidad política. La

última es siempre la siguiente y ¿por qué vamos a jubilar a la gente tan prematuramente? Volviendo las

cosas al contrario, también hay gente demasiado joven gobernando», dijo José María de Areilza, líder de

Coalición Democrática, a la llegada a la sede de su partido, al filo de las doce de la noche. El señor

Areilza llegó a Lagasca, 73, casi al tiempo que sus compañeros de coalición, los señores Fraga y Osorio.

Desde las nueve de la noche, en Coalición Democrática (CD) el ambiente era de optimismo, quizá como

en todos los partidos. De hecho, una militante comentaba que quizá no sacaran los cuarenta escaños que

pensaban al principio, pero que sí superarían los veinte.

Los militantes, conforme iban recibiendo algunos datos, escasos y muy parciales, en la plantalla que

tenían instalada, mostraban un cierto interés en conocer los resultados de Unión Nacional. Y mientras

pulsaban su pantalla para conocer noticias de Algete, Villaviciosa de Odón o Alpedrete, alguien decía:

«Busca Cercedilla, que allí tiene una casa Blas Pinar».

También hablaban de la Unión de Centro Democrático (UCD). uno de cuyos interventores, al parecer, les

había robado las papeletas. En un primer informe que se recibió en esta sede, enviado por los

responsables de las provincias, se apuntaba que esto había sucedido en Baleares. Parece que en otras

provincias no había habido tanta mala suerte y. así. se especificaba que en Álava los militantes de CD «se

habían portado bien, en líneas generales» y que había «ilusión y ambiente». En Cáceres la impresión era

«bastante favorable», y en Granada. Lugo y Orense las opiniones eran respectivamente «optimismo»,

«vamos bien» y «francamente optimistas». Incluso en dos provincias, Zamora y Melilla, las impresiones

eran que podían quedar los segundos, después de UCD.

El conde de Motrico dijo que no estaba nervioso. «En política —afirmó— no pueden perderse los nervios

ante nada.» Y añadió que no era optimista ni pesimista, sino realista; que las elecciones eran sólo una

forma dé ver si se tiene la confianza del electorado y que la campaña había sido demasiado rápida, «hecha

de prisa por el Gobierno para sorprender a los demás partidos». Con respecto a los escaños, el señor

Areilza dijo que «la misma labor se puede hacer con veinte, veinticinco o veintisiete y me doy por

satisfecho con obtener un número de escaños que suponga una incidencia real. Espero poder ofrecerle a

UCD una coalición que corrija su desvío hacia la izquierda». José María de Areilza acusó a UCD de

manipulación.

¿Qué se han jugado los líderes de CD en esta campaña? «Nos hemos jugado —afirmó el conde de

Motrico— una parte de nuestra salud, nuestro tiempo y nuestro dinero.» ¿Cuánto dinero? «Bastante.» ¿Y

el prestigio político? «Eso —dijo el conde («no me llame conde, tengo un apellido bastante conocido») no

entra en unas elecciones. Se tiene o no se tiene.»

El señor Fraga fue menos explícito. Entró, saludó y se fue. «Tengo la garganta ronca —dijo— y me voy a

la cama, que es donde se está bien. Soy muy partidario de estar mañana a las nueve en el despacho, como

siempre. Hasta las siete de la tarde de mañana no hablaré nada, porque no tengo nada que decir.» El señor

Fraga subió un momento a descansar a la planta alta de la sede, se sentó en una mesa de cristal y la

rompió.

 

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