Autor: Prades, Joaquina. 
 Podemos conseguir hasta treinta escaños. 
 Expectación y alegría entre los comunistas     
 
 El País.    02/03/1979.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

POLÍTICA

EL PAÍS, viernes 2 de marzo de 1979

Santiago Carrillo, que hizo gala de un excelente humor en la noche electoral» dijo estar maquinando ya el

«equipo colorado» para las próximas elecciones. Entre bromas y risas, el futuro ministro de Trabajo sería

Julián Ariza, mientras que Ramón Tamames se inven -taba y autoad judicaba la cartera de «vías

pecuarias»

"Podemos conseguir hasta treinta escaños"

Expectación y alegría entre los comunistas

JOAQUINA PRADES

La espera serena, sin sobresaltos, caracterizó las primeras horas de la noche electoral en la sede central

del Partido Comunista de España (PCE). A medida que avanzaban las horas y se iban acumulando los

datos enviados —con puntualidad rigurosa— por los interventores del partido desde todas las provincias,

la tranquilidad que le hizo expresar al secretario general, Santiago Carrillo, que con sólo dos paquetes de

cigarrillos pasaría la noche, se transformó en una expectación entre nerviosa y eufórica.

Alrededor de la medianoche, Santiago Carrillo se desplazó hasta la sede del Palacio de Congresos.

Momentos antes, al comprobar el incremento de votos comunistas reflejado en los primeros datos

recibidos, Carrillo comentó: «Voy a entrar en el Palacio de Congresos hecho un señor.» El líder del PCE,

que no perdió su buen humor ni un solo momento, aseguró que en su cabeza se estaba maquinando ya un

Gobierno comunista. «De ministro de Trabajo pondremos a Julián Ariza.» Ramón Tamames, cuyo estado

de ánimo compartía también la alegría de sus compañeros, se inventó y se auto concedió la cartera de

«vías pecuarias», y Marcelino Camacho, siguiendo las bromas de los demás, prefirió modestamente no

aspirar al banco azul. «Bastante tengo con ser secretario general de Comisiones Obreras», dijo.

Un rato después, cuando se le preguntó a Santiago Carrillo si ya tenía completa la composición del equipo

colorado, sonrió maliciosamente y dijo: «Lo guardo para las próximas elecciones.»

Las bromas, la alegría y la esperanza de conseguir hasta treinta escaños reinaban anoche en la sede

comunista. En el encerado de una de las salas alguien escribió debajo del censo escrutado hasta ese

momento en Madrid (algo más de las doce) que el 14,75% de votos comunistas sobre el 47% del total

escrutado incluía las mesas de la zona de Retiro y Salamanca, barrios poco sospechosos de inclinaciones

izquierdistas. El primer recuento de Madrid ofrecía como «seguros» los escaños para los cinco primeros:

Santiago Carrillo, Marcelino Camacho, Sánchez Montero, Ramón Tamames y Nicolás Sartorius, el nuevo

en las Cortes. El siguiente en la lista, Enrique Curiel, mostró su satisfacción por los resultados, pese a

estar convencido de que él no saldría elegido. «De todas formas, estos primeros resultados confirman que

el país desmiente a EL PAÍS», comentó, refiriéndose a los sondeos electorales publicados en este

periódico.

Otros candidatos que antes de la una de la madrugada se daban por seguros en la sede del PCE eran: un

escaño por Murcia, dos en Valencia, dos en Córdoba y ,uno en Granada. Carrillo comentó:

«Por algo Felipe González, que nos ha estado ignorando durante toda la campaña, en los últimos mítines

ha tenido que reconocer que existimos». El dirigente de las Juventudes Comunistas, Josep Palau,

razonaba de esta manera su alegría: «Si en las elecciones del 15 de junio de 1977 Martín Villa nos

concedía a estas horas el 2% del total nacional y luego quedamos en un 9%, ahora que nos da el 8%

podemos tener el 15%».

Pese a la euforia de las numerosas personas que se concentraron en la sede comunista para seguir de cerca

los resultados electorales, Ramón Tamames comentó con cautela que hasta las cuatro de la madrugada no

descorcharían el champán, «no sea que se nos indigeste».

 

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