Elecciones generales. Las elecciones en la provincia de Madrid. 
 Participación importante, pero poco madrugadora     
 
 Ya.    02/03/1979.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

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ELECCIONES GENERALES

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Las elecciones en la provincia de Madrid

Participación importante, pero poco madrugadora

Aunque con los lógicos despistes y anécdotas, la jornada electoral en la provincia de Madrid transcurrió,

en líneas generales, con normalidad, ios españoles nos estamos acostumbrando a votar. En cada nueva

consulta al pueblo,, el nivel de organización aumenta de la misma forma que la "disciplina" del

electorado.

Los vecinos de los municipios madrileños que componen el corredor Madrid-Guadalajara y los de la

carretera de Burgos no fueron muy madrugadores, a excepción de las mujeres (en especial amas de casa,

jubilados y estudiantes. Hacia las once de la mañana lag carretería de acceso a Madrid comenzaron a re-

gistrar un notable aumento de vehículos en dirección a la capital; se trataba de coches con uno o dos

ocupantes que saJian de sus puestos de trabajo en las múltiples fábricas, oficinas e industrias de estos

corredores para votar en su respectivo colegio electoral de Madrid. Autocares pudimos ver muy pocos.

Pasado el mediodía había em i t i d o su voto alrededor de un 30 por 100 del electorado.

La anécdota más singular en estos pueblos estuvo protagonizada por la Liga Comunista: su retirada

provocó un gran confusionismo, y los presidentes d« algunas mesas estimaron conveniente retirar las

papeletas de esta candidatura, aunque, según nuestras noticias, ello no llegó a pasar porque se les indicó

después que la notificación oficial no se había .recibido a tiempo.

Psicosis de bomba

En Alcalá de Henares, un hombre se presentó a votar con una pegatina .de Unión Nacional y fue

invitado a que se la quitara. En Torrejón de Ardoz, un presidente de mesa se presentó con una hora de

retraso y estuvo a punto de ser sancionado. Amenazas de bomba también hubo: YA pudo saber que se

avisó de una en el colegio Isabel Rosillo, en Alcobendas, pero resultó ser una falsa alarma. En la zona de

Torrelodones hubo, de igual forma, "psicosis", de bomba, .pues se habló de la instalación de un artefacto

explosivo en un castillete que, en su día, había sido habitado por la familia Franco.

En San Sebastián de los Reyes, la apatía de los vecinos hacía esperar un elevado porcentaje de abstención

a primeras horas de la mañana. "Las elecciones las va a ganar quien las ha convocado", nos decía un

vecino que parecía " p a s a r" de votaciones. Otro caso curioso se produjo en el municipio de Lozoya, ya

que, según nuestras. noticias, se abrieron—al p a r e c e r—algunos votos por correo y fue necesaria la

intervención del juez.

En la zona del Valle dé los Caídos—en el término municipal de San Lorenzo de El Escorial—los

interventores del PCE no llegaron a tiempo e la constitución de la mesa y, parece eer, no les fue permitido

formar parte de la misma.

Las votaciones en el Suroeste

A la hora de redactar estas líneas, con los colegios electorales recién cerrados, ee calcula que el índice de

votantes en los pueblos del suroeste madrileño ha sobrepasado el 70 por 100 del censo electoral. En los

principales municipios de esta eona ee calculan los «siguientes porcentajes de votantes: Getafe, 75 por

100; Leganés, 73; Alcorcón, 70; Móstoles, 60; Pinto, 75; Parla, 70; Fuenlabrada, 65; Aran juez, •68;

Navalcairnero, 65; Villavicio-ea de Odón, 75, y Boadilla, 75.

En la mayoría de los colegios electorales el público gniardó cola desde pocos minutos antes de abrirse las

puertas. - En dos colegí O´S electorales >J« Alcorcón, varios vecinos esperaban deede las ocho de la

mañana al entender equivocadamente las horas de apertura.

La gran avalancha de votantes se produjo por la tarde, entre las cuatro y las siete horas, espacio de tiempo

éste en el que votó aproximadamente el 50 por 100 de los electores. E» estas horas punta de afluencia a

las urnas se produjeron importantes aglomeraciones; en algunos colegios electorales de Getafe, Leganés y

Aloorcón hubo esperas de hasta hora y media para acceder a las urnas, esperas que eembraron el

nerviosismo entre algunos impacientes, que optaron por no votar antes que aguantar la cola.

En las primeras horas de la mañana se produjeron en algunos colegios de Getafe y Pinto confusiones entre

el electorado, al cambiárseles de colegio con respecto al que votaron en el referéndum constitucional.

El cambio de colegio obedecía a peticiones de los propios centros, ya que en anteriores elecciones

tuvieron que soportar un elevado número de electores con arreglo a sus posibilidades de espacio, puesto

que algunos de ellos eon colegí oís ubicados en. pisos. Muchos electores se las vieron y se las desearon

para encontrar el colegio donde les correspondía votar. Una señora de Pinto recorrió dos colegios.

Dio el carné a los que esperaban—no sabía leer—para que miraran si estaba incluida en las listas, pero no

figuraba, en ninguna; volvió a casa y pudo comprobar que había cogido el carné de identidad de una

prima suya, internada en un centro hospitalario de Madrid pero residente en Toledo; cuando la señora en

cuestión volvió con su carné "auténtico" pudo encontrar su nombre en las listas y votar.

SOLO UN TREINTA POB CIENTO, AL MEDIODÍA

A la una de la tarde el porcentaje de vetantes era el siguiente:

Getafe, 80 por 100; Leganés, 80; Alcorcón, 85, y Móstoles, 40. En varios colegios de Leganés y Móstoles

httbo que reponer papeletas por la tarde; en otros colegios de Getafe las listas se expusieron casi una hora

después de abrir sus puertas, situación ésta que sembró el confusionismo, pues se trataba de colegios

electorales que funcionaban por primera vez, y los electores no sabían con certeza si era el que les

correspondía.

A primeras horas de la tarde, las carreteras de Toledo, Andalucía y Extremadura se vieron saturadas de

tráfico, ya que a la mayoría de los trabajadores de los municipios del Suroeste se les había concedido la

tarde libre para ejercer su derecho al voto. También se vieron aíecta-voto. También se vieron afectadas las

carreteras de enlace entre estos municipios .En varios de ellos, algunos comercios cerraron por la tardei

incluso hubo problemas en los servicios de transporte, con reducción del número de vehículos.

La Jornada electoral se caracterizó por un orden total, gran índice de participación y ningún incidente

digno de destacar. En. capítulo de las anécdotas, reinamos algunas, como el caso «e una señora anciana de

Getafe que acudió a las urnas, y cuando en la mesa leyeron el número de orden que la correspondía en el

censo (el 185), depositó en la mesa ciento treinta y cinco pesetas.

También en Getafe, otra señora anciana, que no sabía leer, llevó en una servilleta de papel el nombre del

partido que le habían dicho en su casa que debería votar; atendiendo a los deseos de la señora, un

miembro de la mesa le entregó la papeleta correspondiente al partido de la servilleta; eso si, previo

examen de todos los miembros de la mesa para comprobar que no había "maniobra". En Móstoles, una

señora pidió que la dejaran pasar la primera pues salía pocas horas después con destino a Alemania:

"Voy a votar a quien sea, me da igual¡ porque me voy a vivir a Alemania Dios sabe hasta cuándo."

La anécdota también se dio en Alcorcóni donde un joven dijo que sólo votaría si le dejaban introducir a él

los sobres en la urna; varios minutos tardaron los miembros de la mesa en convencerle de que esto no

podía ser, y al itial aceptó las normas, no con demasiado convencimiento.

En Leganés, una señora preguntó a los "miembros de la mes» qué papeleta debería coger para votar al

alcalde. Cuando se 1« dijo que esta* elecciones no eran las municipales, la señora se enfadó, y dijo:

"Pues ya podían informar mejor a la gente."

 

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