Autor: ABEL. 
   Después del escrutinio     
 
 Córdoba.    03/03/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

DESPUÉS DEL ESCRUTINIO

Los resultados de las elecciones generales constituyeron ayer la noticia de la jornada. Ahí están. Hombres

y nombres, partidos, pro gramas, talantes poli-ticos. PSOE y UCD, ganadores en Córdoba, con muy

escasa diferencia a favor del Partido- Socialista, en cuan to al Congreso. Triunfo socialista en el Senado.

Las fuerzas están repartidas, equi libradas. Fuerte empuje del PSA, aunque no ha conseguido escaño. en

Córdoba. El refifíóna-iismo se impone. Nadie esperaba quizás el número de votos canse guiaos, pero

invocar el nombre de la tierra de uno es algo que tiene tma garra enorme. O/a id no se convierta´ en len

espejismo, porque no podemos olvidar que en estos primeros pasos democráticos los votos emitidos

tienen un sello de confianza más que de otra cosa-Hasta ahora, es lógico, casi nadie ha demostrado nada.

Pero la confianza corre el enorme peligro de naufragar;

A primera vista, y a juzgar par el número de votos, el PSOE parece perder un poco _de terreno. Sus

dirigentes tomarán buena cuenta paira no dormirse en los laureles. Quizás, ten ga que jugarse en el futuro

la carta del "talante socialdemócrata´´ o del "talante marxiste", ambigüedad qué ha preocupado y preocupa

a muchos sectores, incógnita que tendrá que despejarse, más tarde o más temprano. UCD cuenta con un

bloque importante de cordobeses que respaldan a sus diputados y que han vuelto a depositar la confianza

en su programa político. El PCE sigue ganando adeptos. No • podemos olvidar que el PCE es un partido

serio, bien organizado, que conoce perfecta/mente el terreno que pisa.

Ahí están ya tos resultados, prácticamente inamovibles. Y ¿ahora, qué? Es la gran pregunta del

electorado-A escala superior, ahora, a gobernar. A escala nuestra, a escala lo-val, ahora, a colaborar: Al

menos, esa sería nuestra petición a los flamantes parlamen torios. El país tiene pen diente una serie de

problemas gravísimos- Su solución debe ser prioritaria y ponerse por encima de cualquier in teres de

partido. Unos gobernantes y una oposición que antepusieran sus muras políticas a la indispensable cola

horadan en torno a esos problemas, cometerían un auténtico cri mera contra el país y contribuirían

decisivamente a que el pueblo acabase de perder la fe en la democracia.

Los parlamentarios cordobeses tienen unas metas comunes: las pro blemas de Córdoba. No entramos en

técnicas, ni en fórmulas. Ahora, eso si, tenemos pleno derecho a pedirles que se esfuercen por conseguir

esas nietas, por solucionar esos problemas que nos rodean. Para ello, se Impone una colaboración tenaz-

Puede ser el mejor camino de nuestra convivencia y de nuestro futuro.

ABEL

 

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