La oposición y su papel     
 
 ABC.    04/03/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA OPOSICIÓN Y SU PAPEL

Tras las elecciones del 1 de marzo aparece notablemente más despejado el panorama político,

al margen de que los re-eultados nos ofrezcan, para los partidos en cabeza, una ¡masen muy

similar a la de junio de 1977, Sin embargo, la situación es muy distinta. Entonces era objetivo

prioritario la elaboración de un texto constitucional. Lo importante, de cara a tos próximos

cuatro años, es ¿esarrollarla y aplicarla. Una dura e importante labor legislativa que compete al

Gobierno, como ponente, diríamos, y a todos los parlamentarios como actores. Por otra parte,

«obre el Gobierno recae simultáneamente 4a pesada carga de facilitar la convivencia cotidiana

mediante la idónea solución de los problemas sociales, económicos, laborales y dé segundad

ciudadana que hoy tenemos planteados.

Pero no es ésta solamente tarea de competencia gubernamental. En la etapa, confiemos que

políticamente estable, que ee acaba de abrir corresponde a ía oposición un papel importante. A

través de sus más destacados líderes, el Partido Socialista Obrero Español ha manifestado eu

decisión de actuar en los próximos años como «auténtica oposición». Una «oposición pura y

dura contra el régimen conservador, q_u e querrá implantar con mayor fuerza UCD», ha dicho

Alfonso Guerra, Una «oposición constructiva», ha matizado Felipe González.

Es importante el compromiso que se imponen .los-,socialistas. Importante para ellos, como

grupo político, como ideología. Importante para el país como factor e control y corrección de la

actuación del Ejecutivo. Es aceptable la tesis, generalizada en las sociedades democráticas, de

que Jas funciones de gobierno no corresponden1 de modo exclusivo a quienes gobiernan.

Tales funciones, en medida importante., tienen que ser compartidas por la oposición,

entendiendo a ésta, al modo británico, como «leal oposición de Su Majestad», que trata, con su

actuación parlamentaria, de mejorar la propia acción gubernamental, sirviendo así a todos los

ciudadanos, con vistas a ganar el énimo de jos.electores y convertirse en una auténtica

alternativa de Poder.

Sólo así puede interpretarse el papal de la oposición en una democracia moderna, aunque en

este sentido e! ejemplo de! Reino Unido pueda resultar excesivamente paradigmático. Es

natural que se hagan ¡os trasplantes y adecuaciones necesarios para adoptar correctamente eí

funcionamiento de los modelos. Pero (o cierto es que, en el fondo, ésta debería eer la norma de

conducta del PSOE

Ello exige, desda e! primer momento, upa clarificación inequívoca de su posición ideológica.

Hasta ahora, tal precisión no se ha producido, por conveniencias ein duda, electorales. A partir

de ahora \a indefinición tiene que cesar. Se puede «star en la oposición desde una trinchera

marxista o socialdemócrata p liberal, pero es difícilmente comprensible !a oposición sin más.

Como debe aclararse si existe o no independencia de la central sindical de la disciplina del

partido, la identificación aquí, en España, conduciría posiblemente hacia una oposición

destructiva, hacia una «desleal oposición». Quedan cuatro años por delante y muchos y muy

complejos problemas por resolver. UCD desde el Gobierno y PSOE desde ia oposición tendrán

que trabajar arduamente para alcanzar una meta sa-tisfacíoria para todo el pueblo español.

 

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