Autor: Ferrand, Manuel. 
 Elecciones 82. Crónica de Sevilla. 
 El recelo preelectoral, más fuerte que las convicciones     
 
 ABC.    18/10/1982.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

El recelo preelectoral, más fuerte que las convicciones

SEVILLA (Manuel Ferrand, corresponsal). A medida que se acerca el 28 electoral, transcurren

en progresión acelerada los mítines, las ruedas de Prensa, ios apretones de manos en calle

Sierpes y por los mercados, y las discusiones. En verdad, los que discuten, por lo menos de

política, no suelen ser los ciudadanos, sino los candidatos, y algunos dentro de su propio

partido.

Se diría que los necesarios fervores no acaban de prender en el pueblo soberano. Lo sé

porque, sin pretensión alguna de emular a los técnicos investigadores de la opinión pública,

hice algo así como una encuesta por mi cuenta. Un sondeo más bien modesto, a la buena de

Dios y para mi particular uso.

Anduve por la Alameda, por el mercadillo que cada jueves, desde hace siglos, se monta en la

calle de la Feria; por la Plaza Nueva, por la Universidad (con tos bedeles, porque aún no

habían empezado las ciases).

He ido anotando réplicas, he sumado, restado, dividido y clasificado a mi manera, y lo que

resulta, lo siento, ni es de fiar ni es presentable. Este es un pueblo, a lo que se ve, poco

propenso todayía —o poco propenso ya— a los entusiasmos políticos, y si yo les facilitara a

ustedes una selección de las frases más interesantes, por significativas, se darían cuenta de

ello¡ Pero no debo hacerlo, porque les descubriría demasiado a lo vivo que, bajo la frase

chusca, chispeante de ingenio o reciamente agresiva, se proclama una extendida desconfianza

hacia los políticos más señalados, y se les engloba en un denominador común, posiblemente

injusto y nada halagüeño. Y esto, convendrán conmigo, nada tiene de aleccionador ni de

ejemplar en vísperas electorales.

Podría achacarse esta actitud a una manera de ser, a la indiferencia colectiva, al fatalismo

atávico o a cualquier otra consabida zarandaja, pero que nadie se engañe. Yo pienso que la

causa está en la sufrida y pertinaz experiencia. Andalucía necesita de todo: trabajo, enseñanza,

obras públicas, estímulos contantes y sonantes y que se le haga justicia. Todo eso, con la

cautelosa ambigüedad y la monotonía de los discursos, se le promete desde todos los frentes

en estos días.

Y mientras esto dicen los indecisos, que de momento son tos más, la ciudad, repleta de

carteles con sonrisas y «slogans», sigue su ritmo sin que falten otros temas de comentario. Por

ejemplo, lo de la vieja Casa de la Moneda, monumento histórico que se pretende salvar de su

prolongada ruina, y de la nueva que se levantará a toda prisa en Sanlúcar la Mayor para

descongestionar la fábrica madrileña.

 

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