Autor: Anaut, Alberto. 
 Elecciones 82. En el País Vasco se enfrenta con una difícil papeleta. 
 Felipe, en la recta final     
 
 Diario 16.    19/10/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

En el País Vasco se enfrenta con una difícil papeleta

Felipe, en la recta final

Lleva treinta y tres mítines con un éxito espectacular de público. Ha recorrido más de 10.000 kilómetros

en su autobús electoral. Es el seguro ganador de todas las encuestas. Pero, a partir de hoy, se enfrenta con

la recta final de su campaña. La que puede darle la mayoría absoluta o la que le obligará a negociar

algunas coa, liciones para gobernar. Hoy empieza, en el País Vasco, la hora clave de Felipe

Madrid: Alberto ANAUT

A estas alturas de la campaña, Felipe González está «moderadamente» cansado. Andalucía, Castilla,

Galicia, Valencia, La Mancha, Cataluña... Baleares, Canarias. El secretario general del PSOE, el

candidato más serio para ocupar el palacio de la Moncloa, sabe que, sin embargo, a partir de hoy se juega

el ser o no ser.

Ha predicado el cambio con éxito. El mensaje de Felipe ha calado ya en más de un cuarto de millón de

personas que han seguido la nueva religión que este apóstol del rearme moral proclama mitin a mitin. A

lo largo de todos y cada uno de los treinta y tres que hasta hoy ha celebrado.

Los que le acompañan palpan el éxito. «Hoy también hemos vendido todas las entradas», comenta con

ironía Julio Feo, el nombre que cuida a Felipe en cada uno de los actos de la campaña. Sin embargo, todos

saben que hoy empieza, a las nueve y media de la noche, en San Sebastián, la hora de la verdad. En

terreno contrario, donde el PNV tiene mayoría y los abertzales son más fuertes.

Hacia la mayoría

Felipe González confiesa que quiere tener, el próximo 29-0, la mayoría: «De esa forma, no tendríamos

necesidad de comprometer nuestra política entrando a pactar con otros grupos.» Sin embargo, sabe que es

difícil. Se queja de una ley Electoral «que beneficia a la derecha» y obliga al PSOE, si quiere tener 1 76

diputados, a subir por encima del 43 por 100 de los votos. «Muchos más de los que necesita un

partido de derechas.» La ´ clave está en que en España hacen falta muchos menos votos para conseguir un

diputado en una provincia rural, conservadora, tradicional..., que en una zona industrial. Sin embargo, no

decae: «Creo sinceramente que esta vez vamos a ganar hasta en Castilla.» En los mítines ha llevado la

cosa más lejos: «También Galicia votará por el cambio.» Pero sabe que una cosa es la política y otra la

ciencia-ficción.

Para que se obre el milagro, Felipe cuenta con un aliado inesperado. La derecha, partida en tres. AP-

UCD-CDS se van a disputar prácticamente los restos del antiguo voto centrista. Y eso le puede favorecer

a! PSOE, que por la izquierda apenas tiene enemigos. «Nosotros sabemos que vamos a subir», confesaba

un dirigente de Castilla la Vieja, «pero no podemos calcular cuánto subirá Fraga». Esa es la incógnita. Un

ejemplo: en Zamora, tras su mitin del pasado viernes, un felipista esperaba que el PSOE tuviera dos

diputados (el primero y el tercero), el segundo sería para AP y e! cuarto se lo disputarían Landelino y

Suárez. El cambio de panorama es estimable, ya que en las últimas Cortes la provincia tenía tres

diputados centristas y uno solo socialista.

Los aliados

Pero, con todo, Felipe sabe que es muy difícil llegar a los 7 76. «No me asustan los 200», me comentó al

principio de la campaña, arropado por el calor de Andalucía. El PSOE sigue estando muy destacado en las

encuestas, enormemente destacado. Pero Felipe no se fía y pide, en cada mitin, un esfuerzo en el voto. No

quiere que crezca la confianza y se transforme en abstención.

En cualquier caso, Felipe quiere gobernar con 200 del PSOE o en coalición. Para llevar adelante su

política de cambio va a contar con algunos aliados y con enemigos.

A Santiago Carrillo le está haciendo la guerra del desprecio. Nunca habla de él. Frente a los continuos

ataques del secretario general del PCE, Felipe responde con eso de que no hay mejor desprecio que no

hacer aprecio Ni una palabra. Cuando recorre el campo de ¡as fuerzas políticas y llega a la ¡zauierda,

Felipe habla como si el PSOE fuera un movimiento de izquierdas, sin fisuras ni opciones alternativas. Lo

cual no deja de ser sorprendente, sobre todo, si se tiene en cuenta que Felipe presenta una opción de corte

socialdemócrata. En alguna ocasión ha estado tentado de hacer, a los periodistas que le acompañan,

algunas «confidencias» en torno a Carrillo, pero a última hora se ha arrepentido. Solamente una vez ha

hablado con dureza de don Santiago y, al bajarse del autobús, musitó un «no seáis muy duros con el pobre

Carrillo», como arrepentido. En definitiva, sabe que Carrillo le dará sus votos en un par de ocasiones

comprometidas y le llevará al abismo en las restantes. De modo que no quiere nada con los comunistas.

Ni su ayuda para derribar a Pujol.

A la derecha, ya se sabe. Todos ios ataques contra Fraga. Es curioso: el otro día comentaba Felipe que

«los nuevos votos del PSOE saldrán a la izquierda, del PCE, y a la derecha, del centro». Sin embargo, sus

mayores ataques se dirigen hacia Fraga, un personaje que resulta antagónico de Felipe. Da la impresión

de que ahí, los socialistas están echando una mano al centro dividido, como si prefirieran —que

prefieren—, no solamente ganar las elecciones sino asegurar una oposición dialogante.

De modo que Felipe habla bien, en privado, de Landelino LaviIla y de Adolfo Suárez. De la nueva

estrella centrista dice que es una persona muy valiosa, que «en algunas ocasiones está luchando contra su

propio partido. Yo tengo la impresión — confiesa Felipe— de que en la campaña electoral hay gente de

UCD que está poniendo zancadillas».

Frente a Adolfo, el discurso de Felipe alcanza tonos tan elogiosos que solamente resultan comparables

con los piropos que lanza ei duque cuando habla de él. Al candidato, Suárez es un personaje que le cae

fundamentalmente simpático. Habla de él con admiración, tan sólo pone un reproche: e! líder del CDS

tiene más forma que fondo. Pese a todo, no cabe la menor duda de que es el «favorito» de Felipe.

Quedan nueve días para las elecciones. Si el PSOE no alcanza la mayoría, va a tener que verse ias caras

con Adolfo, Lan-delino o..., los nacionalistas. De Poca y Pujol ya lo ha dicho casi todo en Cataluña: no le

gustan nada y, mucho menos, desde que andan tan excluyen-tes. Sobre el PNV empieza a hablar esta

noche.

 

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