Discurso del Presidente del gobierno ante las Cortes Españolas     
 
 Informaciones.    12/02/1974.  Página: 17-20. Páginas: 4. Párrafos: 88. 

TEXTO INTEGRO: DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO ANTE LAS CORTES

ESPAÑOLAS

MADRID, 12. (INFORMACIONES.)

Entre cálidos aplausos de toda la Cámara, el presidente del Gobierno, don Carlos Arias Navarro, terminó

a las doce y media de la mañana de hoy el discurso programático pronunciado ante el Pleno de las Cortes

Españolas. Las ovaciones de los procuradores asistentes al Pleno se prolongaron durante dos minutos. El

discurso, que duró más de una hora y cuarto, fue seguido con gran interés, y en numerosas ocasiones

fueron subrayadas las palabras del presidente con aplausos de la Cámara, que en esta ocasión ofrecía una

audiencia masiva de procuradores. La televisión ofreció al país las primicias de las líneas programáticas

del Gobierno, que con voz clara y firme expuso su presidente, cuyo texto íntegro ofrecemos a

continuación:

«Para el presidente del Gobierno que por primera vez tiene el honor de ocupar esta tribuna, nada

resultaría más tranquilizador que el sentirse asistido por la certidumbre de que sus palabras encontrarán en

sus destinatarios —que son sus señorías, representantes legítimos del pueblo español— el eco de la

coincidencia. Así lo espero, porque en mis palabras quiero significar más de emplazamiento que de

promesa; más de exigencia que de halago; más de responsable servidumbre que de personal y vana

complacencia.

Si creéis advertir acentos de énfasis o solemnidad, atribuidos a la trascendencia de los asuntos que se

abordan y a la gravedad de las obligaciones que sentimos sobre nosotros, no los achaquéis en ningún caso

a un propósito consciente de distanciar de nuestro quehacer, con un lenguaje oscuro. La participación de

las aspiraciones y demandas de las calles y plazas de España. Deseo firmemente acertar con el tono

exacto y aportar las ideas precisas que nos permitan confirmar que las inquietudes, iniciativas, proyectos,

problemas y dificultades del Gobierno son compartidos, asumidos y tenidos como propios por nuestro

pueblo, y, obviamente con mayor conocimiento, por su alta representación, colegiada en estas Cortes

Españolas, que son, con la Jefatura del Estado, cotitulares de la soberanía nacional.

OFRECIMIENTO A LAS CORTES

Entiendo que las tareas y preocupaciones del Gobierno que hoy os presento (verdadero equipo de

hombres solidariamente unidos con su inteligencia y voluntad para el mejor servicio de la patria)

discurren primero por los canales de una información escrupulosa; se basan luego en una resuelta apertura

de los asuntos de Gobierno al debate institucional y a la confrontación de la opinión pública, para,

finalmente, referirse a los intransferibles deberes, e irrenunciables derechos que asisten a los ciudadanos

españoles como miembros y participes de la comunidad nacional.

Este Gobierno, en cuyo nombre os hablo como su presidente y portavoz, acudo ante las Cortes

plenamente consciente de que nos presentamos ante el foro de mayor resonancia política nacional Porque

constituís la Cámara rspresentativa de la nación, estoy seguro de que con vosotros y por vosotros me

escuchan y entienden nuestros compatriotas. Con tan justo reconocimiento os ofrezco la prueba más

patente de mi mayor respeto y profundo homenaje que esta Camera y cuantos en ella participais, me

merecéis.

Voy a hablaros con fe, convicción y sinceridad. Primero, porque no me embaraza ningún temor o

flaqueza ante las tareas que me esperan. Segundo, porque soy consciente de las dificultades y porque no

me siento depositario de la garantía del acierto, que solamente puede lograrse gracias a un amplio

concurso de opiniones. Por último, quiero que sepáis que tengo grandes esperanzas en los frutos que han

de dar el constante diálogo y profundo entendimiento entre el Gobierno y estas Cortes.

HOMENAJE A LA MEMORIA DEL CAPITÁN GENERAL CARRERO BLANCO

No puede menos de estar presente en mi ánimo, como en el de los señores procura dores, el recuerdo

emocionado del capitán general Carrero Blanco. Desde su constitutiva hombría de bien, Luís Carrero se

dirigía, hace apenas siete meses, a estas Cortes, y con sus proverbiales franqueza y sencillez exponía ante

nosotros las razones íntimas que le habían movido a aceptar su designación como presidente del

Gobierno. Nos dijo que había dado su conformidad porque creía que no era de su competencia el juzgar

de sus condiciones para el desempeño del cargo; porque había estimado que no se le conferia un

privilegio, sino que se le demandaba un servicio; porque confiaba contar con la asistencia del Gobierno y

de las Cortes, el alentador y siempre acertado consejo del Caudillo y la ayuda de Dios. Nos dijo también

—y con palabras que posteriores y trágicos acontecimientos cargaron de proféticas resonancias— que por

graves que fuesen las responsabilidades que entrañase este puesto de servicio, su aceptación no suponía

para él mérito alguno, puesto que tenía siempre presentes el ejemplo de nuestro Caudillo, con su total

entrega a la patria, y el recuerdo de los miles de españoles que en la más esperanzadora juventud dieron

su vida para que España se salvara.

TODO LO DIO POR LA PATRIA

Estoy seguro, señores procuradores, de que si el almirante Carrero, al contemplar las responsabilidades de

su cargo, hubiera considerado la posibilidad de que el mejor servicio de España podría reclamar su vida,

ni habrían sido menos serenas y claras sus palabras ni menos firme su actitud. Porque sabemos que su

inmenso amor a España no le permitirla ni la más leve vacilación en acep tar con ánimo sereno el tráfico

y hermoso destino de morir a manos de los enemigos de la patria, a la que había consagrado su existencia.

Y Dios quiso que inscribiera su nombre en aquella legión de españoles que entregaron por España lo más

valioso que poseían: sus vidas.

En el dolor de su ausencia nos conforta —muy especialmente a quienes por haber participado del regalo

inapreciable de su ejemplo próximo, tenemos ahora el honroso deber de su homenaje— un doble motivo

de conformidad: la reflexión de que sus hondas y vividas convicciones religiosas le hicieron acreedor al

premio del eterno descanso, y la seguridad de que Luis Carrero, hombre de honor, encamación de

lealtades, vivió, como aquí mismo nos confesara, en paz con su conciencia, sin que pudiera atormentarle

un remordimiento, porque hizo de su conducta espejo de sus creencias, "sin sombra de íntimo

condicionamiento ni mácula de reserva mental alguna"

CONTINUIDAD Y RENOVACIÓN DEL MOVIMIENTO

Bajo la inigualable rectoría de Franco, el nuevo Gobierno intentará servir los requerimientos de la

sociedad española de hoy, definitivamente distinta de aquella otra, desgarrada por la discordia civil,

postrada en el subdesarrollo y cercada por la miseria y el aislamiento internacional que hubo de

contemplar el régimen en su hora naciente. Si otra, y venturosamente distinta, es la sociedad a la que

servimos, otros han de ser el talante y los modos con los que el poder ha de encarar sus exigencias. La

más exacta y cabal manifestación de lealtad consiste en saber actualizar la vigencia de unos Principios

Fundamentales permanentes, buscando su traducción exacta a las demandas de una sociedad cambiante.

CONTINUIDAD Y FECUNDIDAD DEL RÉGIMEN

La clave de la permanencia y fecundidad de nuestro sistema sólo puede ser entendida si se tiene presente

la capacidad de Franco para conectar en cada momento con las aspiraciones más acusadas entre las

anchas mayorías de nuestro pueblo, haciendo de los Principios de nuestro Movimiento savia vivificadora

de una realidad dinámica y no letra muerta: punto de partida y firme cabeza de puente para abordar los

horizontes más ambiciosos y no anela en el pasado, íncitación y no lastre, estímulo y no freno.

COINCIDENCIA EN AFANES Y ESPERANZAS

Aspiramos a que el Movimiento, que fue en sus orígenes punto do coincidencia de afanes y esperanzas

por una patria renovada, siga hoy significando la potenciabilidad para la movilización y concurrencia de

las más limpias exigencias del pueblo español; el agora de diálogo y convivencia en la que, excluida

cualquier tentación de discordia civil, tengan presencia, representación y posibilidad de dejarse oír

cuantas plurales corrientes de opinión se registren en el seno de la vida española, siempre que estén

animadas por un inequívoco sentido nacional y una evidente identificación con los Principios

Fundamentales.

COLABORACIÓN ENTRE EL GOBIERNO Y EL CONSEJO NACIONAL Al Movimiento Nacional

corresponde, a tenor del artículo cuarto de la Ley Orgánica del Estado, promover la vida política para el

mejor servicio de la Patria. Por ello ha de ser permanente la colaboración entre el Gobierno y el Consejo

Nacional, representación colegiada del Movimiento. La singular misión que corresponde al Consejo

Nacional en el conjunto de nuestras instituciones y especialmente en la promoción de la vida política en

un orden de participación concurrente, encontrara siempre en el Gobierno el firme apoyo, pero al mismo

tiempo espera que el Consejo Nacional dé respuesta a sus cometidos específicos con una tarea intensa,

ininterrumpida y de puertas abiertas, esto le permitirá disponer su crédito y revelarnos, desde su actividad,

su exacta naturaleza y posibilidades.

INMOVILISMO, UN REPROCHE INJUSTO

Colocados ante la ancha perspectiva de hoy es lícito afirmar que nada conviene menos con la profunda

realidad histórica del régimen y con el perfil de estadista del Jefe del Estado, que el reproche de

inmovilismo. El nuevo Gobierno asume con honor todo el pasado de nuestro Régimen, desde sus heroicos

y dolorosos momentos augurales, hasta su ayer más inmediato, en un propósito de continuidad perfectiva.

En este empeño, el ejemplo y la guía de Francisco Franco constituirán para nosotros obligado y seguro

punto de referencia en las nuevas tareas.

Hoy podemos desvelar ilusionadamente nuevos proyectos y concebir más ambiciosos propósitos, por que

partimos de una realidad consolidada, a cuyo logro contribuyeron cuantos nos han precedido en la

honrosa servidumbre de las tareas del Gobierno. Estimamos que la lealtad que debemos a su esfuerzo nos

obliga a la innovación y no a la repetición. No hay más exacta forma de actuar la lealtad que con una

invocación audaz y resuelta a la imaginación creadora, en busca de las soluciones más idóneas para

afrontar los problemas de nuestro presente.

LIBERTADES INDIVIDUALES,PAZ SOCIAL Y ORDEN PUBLICO

Marco e inexcusable condicionamiento de estos propósitos y del ejercicio de las libertades básicas del

pueblo español es la conservación a ultranza y defensa activa de la paz. La tranquilidad pública que ha

presidido nuestra convivencia desde hace treinta y cinco años es un auténtico patrimonio nacional, regalo

y orgullo de todos los españoles y ejemplo atrayente para nuestros millones de visitantes. Comprenderéis

que con tanta ilusión como énfasis, os manifieste la firmísima decisión del Gobierno de constituirse en

enérgico guardián de la paz social y la convivencia ciudadana tan dolorosamente conseguidas.

Paz social y convivencia ciudadana no son conceptos asimilables al de orden público, pero sí partidas

importantes de un balance, ya que sin ellas será imposible obtener el saldo positivo de tranquilidad que

toda nación necesita para su pervivencia. Un reparto de cargas y una atribución de responsabilidades es

preciso hacer en este momento, distinguiendo entre aquellas que son exigibles a la sociedad y las que

corresponden al Estado, pues no es lícito cargarlas exclusivamente sobre los hombros de éste.

CAUSAS DEL DETERIORO DEL ORDEN PUBLICO

Sabemos que el terrorismo constituye un azote para todo el mundo occidental y que la lucha contra él

requiere enérgicas medidas de cooperación internacional. Sabemos que la invocación a la violencia

revolucionaria hunde sus raíces en la marginalidad de algunas minorías que, ante la solidez de las

sociedades establecidas, recurren a la intolerable dialéctica del crimen. Sabemos que el incremento de los

índices de delincuencia se presenta en evidente correlación con el crecimiento y complejidad de una

sociedad moderna. Sabemos que el telón de fondo de estos episodios es muchas veces la excitación de

una sociedad materializada que parece haber optado por degradar voluntariamente sus ideales y hacer del

lucro el motor básico de las conductas. Sabemos, en fin, hasta qué punto la falta de ejemplaridad de

quienes más vienen obligados a ella se convierte muchas veces en cómplice de esta realidad preocupante

Quede bien claro, sin embargo, que estas consideraciones se formulan sin el mínimo ánimo de justificación,

pretexto o pasiva aceptación de un deterioro del orden que pudiera ser irreversible. Pretendemos actuar

sobre causas y electos. Proclamamos que nuestro honor de gobernantes —y pienso que también la esperanza de

cuantos componemos la gran familia española— descansa sobre la garantía de que el pueblo español pueda disfrutar

dela misma tranquila seguridad que ha tenido durante más de treinta años. Quien atentare contra ese sagrado bien

público debe saber que la justicia hará recaer sobre él, con más rigor que benevolencia, todo el peso de lasleyes.

LA PAZ, PATRIMONIO Y DEBER DE LA SOCIEDAD

Pero también debe quedar bien explícito que, actuando el Gobierno en la creencia de que la paz es

patrimonio inalienable de toda la sociedad española, a toda la sociedad española alcanza el deber de

cooperar en su defensa y conservación. En este sentido, el Gobierno optará siempre por la acción

preventiva antes que por la represiva y se procurará crear una verdadera y responsable conciencia

nacional en torno a estos temas.

PROPOSITO DE ENERGÍA

Tal afirmación no supone desconocimiento de las obligaciones indeclinables, de las que el Gobierno no

puede dimitir, para garantizar el pacifico ejercicio de los derechos y libertades ciudadanas. Sin regatear

esfuerzos, con serenidad, pero con rigor, reiteramos el firme proposito de mantener el sagrado patrimonio

de nuestra paz social Quienes ante las nuevas formas de vida alcanzadas por el trabajo de tos españoles

traten de alterar el pulso del país, quienes propicien en nuestro suelo modos de delincuencia ensayados

más allá de nuestras fronteras, quienes pretendan quebrantar la unidad o el paso firme hacia el futuro,

quienes, con intención igualmente criminal, atenten contra la paz de España, sepan que el Gobierno está

en vigilia permanente y Mantendrá a ultranza el compromiso que tiene con el pueblo de asegurar, sin

vacilación, la tranquilidad y el orden social.

Desde su momento originario, el Régimen manifestó una voluntad fundacional y constituyente. De no

haber estado animado por ella, no hubiera sido posible superar las dificultades interiores y exteriores que

jalonaron su itinerario. Cuando todavía la geografía española se veía asolada por el fragor de la cruzada,

se promulgaba el Fuero del Trabajo, primer elemento del conjunto de normas de nuestra Constitución.

Además de la irrenunciable vocación social del nuevo régimen, esta norma avalaba el proposito de

construir una paz estable y duradera sobre los pilares de un orden constitucional innovador. Desde el 9 de

marzo de 1938 hasta el 10 de enero de 1967, fechas de la respectiva promulgación del fuero del Trabajo y

de la Ley Orgánica del Estado, discurren casi treinta años. A lo largo de los cuales, en prudente

acomodación al ritmo de las necesidades patrias, se fueron asentando las bases normativas del Estado,

FRANCO: SUS CIRCUNSTANCÍAS HISTÓRICAS Y PERSONALES DE EXCEPCIÓN

En aras de la Justicia y la sinceridad, proclamamos que ha sido la personalidad excepcional de Francisco

Franco la clave fundante del Régimen. Sobre su persona ha gravitado el consenso del pueblo español en

torno al sistema. Desde su "autoritas" se ha segregado, en un proceso de autolimitación, el conjunto de las

instituciones. En el respeto a su figura, han coincidido todas las tendencias concurrentes en el Régimen,

deponiendo ante su invocación cualquiera divergencia.

La conducción de una guerra victoriosa y la construcción de una larga paz fecunda han auroleado

justamente, a los ojos del pueblo español, la autoridad de Francisco Franco de claros componentes

carismáticos. Pero la visión de estadista de Franco trasciende de los limites de su propia biografía. El,

antes que nadie, comprendió que no eran repetibles las circunstancias históricas que concurrieron en su

exaltación a la Jefatura del Estado; que el depósito de confianza puesto en sus manos por el pueblo

español no podía tener como futuro destinatario a persona alguna y si, tan sólo, a un conjunto de

instituciones, culminadas por la Corona que conlleva en su propia naturaleza, trascendida de la persona

que la encarne, la vocación de perdurabilidad y que ha sido, con efímeras y desarraigadas excepciones, la

forma del Estado español desde la más remota memoria de nuestra Historia.

FUNDAMENTOS DE LA DECISIÓN SUCESORIA

Por ello, Franco, aun, en uno de los momentos de más aguda dificultad de la historia del Régimen,

promulgó la Ley de Sucesión, en virtud de la cual nuestro Estado, católico, social y representativo, se

constituía en Reino. Por ello estas Cortes, a propuesta de Franco, proclamaban el 20 de julio de 1968 a

don Juan Carlos de Borbón y Borbón sucesor, a titulo de Rey, en la Jefatura del Estado.

Al tiempo de su proclamación concurrían en favor del Principe don Juan Carlos, "con toda objetividad",

como el Caudillo dijo en aquella ocasión ante esta Cámara, cuatro condiciones decisivas:

1ª. La coincidencia en su persona de los requisitos señalados por el artículo 9.a de la Ley de Sucesión.

2.ª La probada lealtad a los Principios e Instituciones del Régimen y a la persona del Jefe del Estado.

3.ª Su pertenencia, en línea directa, a la dinastía reinante en España hasta el 14 de abril de 1831.

4ª Su rigurosa preparación, de la que formó parte principalísima la forja en las virtudes castrenses, a su

paso por las instituciones docentes de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire

EL PRINCIPE SEGURA ESPERANZA DEL PUEBLO ESPAÑOL

Hoy, transcurridos más de cuatro años desde aquella histórica ocasión, nos es dable añadir una quinta y

definitiva razón: la corroboración, en la práctica, del acierto de Franco. Desde entonces, la presencia

frecuente —llana, cálida y desprotocolizada— del Príncipe y la Princesa entre las, gentes de distintas

regiones españolas; el dignísimo y eficaz cumplimiento de altas misiones de representación en el exterior;

su puntual información de los problemas e inquietudes de la vida nacional; su abierta y sensible

comprensión hacia los grandes temas de nuestro tiempo, acreditada en sus pronunciamientos públicos; su

lógica capacidad de entendimiento con las más jóvenes generaciones... todo, en fin, contribuye a poder

afirmar —como el Jefe del Estado hizo en su memorable mensaje a los españoles al concluir el año 1972

y ha reiterado en el del pasado año— que don Juan Carlos de Borbón está sobradamente capacitado para

ejercer la magistratura soberana que habrá de desempeñar en el día, tan doloroso como inexorable, que

Franco falte de nuestro lado.

UNA MONARQUÍA MODERADORA

Las monarquías, en nuestro tiempo, ni pueden responder —ni de hecho responden las latitudes

occidentales— a obsoletos esquemas cortesanos. Cualquier actitud crítica que parta de imputar a

nuestra futura Monarquía tal naturaleza, responde al artificio de inventarse un enemigo a la medida. El

papel, las competencias y funciones del Rey están meridianamente definidos por las normas. En nuestro

sistema, el Rey no sólo es representante supremo de la nación y personificación de la soberanía nacional,

sino que tiene atribuidas funciones políticas legislativas, constituyentes y de defensa constitucional,

compendio de atribuciones que al necesitar siempre para su ejercicio el concurso de la voluntad de otro

órgano del Estado, configuran diáfanamente el carácter moderador y de equilibrio de la Monarquía.

DOBLE LEGITIMIDAD Desde esta correcta perspectiva es como cabe considerar el tema de la

legitimidad. El neologismo "reinstauración" que define el acto de 22 de julio, no es eufemistico ni

gratuito. No se trata, en efecto, de una restauración, puesto que el nuevo orden institucional no es el

mismo que el dramáticamente quebrado el 14 de abril de 1931. No es tampoco la instauración de una

Monarquía de nueva planta, porque tal pretensión no se conllevaría con el apelativo de "tradicional" que

los Principios del Movimiento atribuyen a la Monarquía y por la pertenencia, en línea directa, del

Príncipe don Juan Carlos a la dinastía reinante hasta aquella fecha. Las solemnes palabras del Principe en

esta Cámara eximen de cualquier glosa superflua: «Quiero expresar, en primer lugar, que recibo de Su

Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco la legitimidad política surgida el 18 de Julio de

1936». A esta afirmación, no susceptible de interpretación ni de debate, se yuxtapone —enriqueciéndola

aun mas—la venturosa circunstancia de que en el Príncipe don Juan Carlos recaerá también la titularidad

de la legitimidad histórica. En la voluntad siempre integradora y jamás excluyente de Franco, en su

desprendida visión nacional —por encima de torpes reticencias— pesó también, sin duda, tal

circunstancia a la hora de fijar su atención en el Príncipe don Juan Carlos.

DESARROLLO POLÍTICO

Culminada con la Ley Orgánica del Estado la conformación constitucional del Régimen; despejada con la

proclamación de don Juan Carlos la expectativa sucesoria, es tarea primordial del Gobierno acometer

todas las medidas de desarrollo político, tendentes a desenvolver en plenitud la virtualidad de aquella

norma. Y —lo que es lo mismo visto desde otra perspectiva— a asegurar que la Monarquía reinstaurada

gozará, desde el primer momento de la asistencia de la opinión pública de los españoles. En razón de

circunstancias históricas de excepción, el consenso nacional en torno a Franco se expresa en forma de

adhesión. El consenso nacional en torno al Régimen en el futuro habrá de expresarse en forma de

participación. Esto habrá de ser reflexiva, articulada, operativa y crítica. Tal evidencia es la que ha de

imprimir a nuestras tareas futuras en el campo de la participación política una nota de imperativo

apremio.

VOLUNTAD INTEGRADORA

Los españoles —y el Gobierno primero— tienen que acostumbrarse a entender que no nos es lícito —

como hemos venido haciendo hasta ahora—, no nos es licito por más tiempo —digo— continuar

transfiriendo, inconscientemente, sobre los nobles hombros del Jefe del Estado la responsabilidad de la

innovación política. El lo ha hecho todo y sostenido todo hasta aquí. Asumamos conscientemente nuestras

cuotas de responsabilidad comunitaria, cuotas que queremos invitar a que suscriban 34 millones de

españoles. No excluimos sino a aquellos que se autoexcluyan en maximalismos de uno u otro signo; por

la invocación a la violencia; por el resentimiento y el odio; por la pretensión bárbara de partir de cero; por

la elección de vías subversivas para postular la modificación de la legalidad.

CONFIANZA EN LA MADUREZ POLÍTICA DEL PUEBLO ESPAÑOL

Es deseo del Gobierno que estas, exclusiones resulten mínimas. Nuestro afán es sumar y no restar; aunar

voluntades y no excluir; respetar opiniones y no forzarlas. No se nos oculta que este empeño es arduo y

difícil; precisamente la historia contemporánea demuestra cuántas dificultades ha tenido que superar la

sociedad política española en su empeño por encontrar un sistema de participación adecuado. Pero el

momento es propicio, porque España cuenta en estos instantes con una sociedad mayoritariamente sana,

culta y desarrollada, sin prejuicios y con escasas minorías disolventes o perturbadoras, el Gobierno

proclama su confianza en la madurez del pueblo español para impedir que dichas minorías interrumpan el

proceso de participación que hay que culminar.

Esta pretensión supone una doble exigencia. Para los españoles todos; el deber de comparecer

activamente en todos los órdenes de la vida de la comunidad. Para el Gobierno, las Cortes y

especialmente el Consejo Nacional, la aplicación inmediata e ininterrumpida de todas las medidas

tendentes a posibilitar aquella comparecencia, mediante una clarificación y ensanchamiento decidido de

los cauces de participación existentes; mediante el incremento de la representatividad en todas las

instituciones de tal carácter; mediante la ordenación de nuevas fórmulas para dar proyección política al

pluralismo real de nuestra sociedad.

CRITERIOS DEL DESARROLLO POLÍTICO

Estimo que no procede ahora sino anticipar dos criterios que responden a convicciones firmemente

sostenidas sobre la madurez de nuestro pueblo y la virtualidad futura del Régimen: que creemos

firmemente que, con escrupuloso respeto al entorno de nuestros Principios, es posible la respuesta a las

necesidades contemporáneas; y que dentro de tal respeto, y creyendo actuarlo dinámicamente, estamos

dispuestos a llegar a soluciones más generosas e integradoras.

Al servicio de aquellos fines y siempre inspirados por los criterios citados, anunciamos:

ATENCIÓN A LOS PROBLEMAS DE LAS ENTIDADES LOCALES PRIMERO: La retirada del

proyecto de ley de Régimen Local y la remisión de un nuevo texto que tendrá entrada en estas Cortes

antes del próximo 31 de mayo. Estimamos que la peripecia sufrida por el proyecto actual abona

suficientemente la oportunidad de la decisión. El nuevo proyecto, que atribuirá a alcaldes y presidentes de

Diputación carácter electivo, responde al afán de contemplar, como un todo coherente, el conjunto de los

problemas de la vida local, desde sus aspectos específicamente políticos a los financieros, burocráticos y

funcionales, en consonancia con el especial relieve que el Gobierno atribuye a las entidades locales.

INCOMPATIBILIDADES

SEGUNDO: El desarrollo de la disposición transitoria quinta del Reglamento de las Cortes, que impone

al Gobierno la remisión a la Cámara de un proyecto de ley que contemple y regule el régimen de

incompatibilidades para el desempeño de la función parlamentaria. Dicha propuesta se elaborará antes del

30 junio próximo.

DESARROLLO DE LA LEY SINDICAL

TERCERO: La inmediata aceleración del desarrollo de la ley Sindical, que impone el estudio de los

decretos de reconocimiento de los Sindicatos Nacionales y la posterior elaboración autónoma por éstos de

sus respectivos estatutos, en los que deberá abordarse la regulación y funcionamiento de las agrupaciones

para la representación, gestión y defensa de los intereses comunes y de las Asociaciones Sindicales para

las actividades especificas con intereses peculiares. Las característica propias de los procedimientos de

elaboración de la normativa sindical no permiten el señalamiento de un plazo cierto, pero si desde luego

el anuncio de su proximidad.

DERECHO DE ASOCIACIÓN

CUARTO: E1 estudio y redacción de un estatuto del derecho de Asociación para promover la ordenada

concurrencia de criterios, conforme a los principios y normas de nuestras Leyes Fundamentales. Sin que

proceda aquí tampoco el señalamiento de un plazo, es deseo del Gobierno que las entidades asociativas

reconocidas y reguladas por aquel estatuto puedan comparecer sin tardanza, en la vida política nacional.

COHERENCIA Y SOLIDARIDAD DEL GOBIERNO

Nuestro ordenamiento Prescribe imperativamente el carácter solidario de los acuerdos de Gobierno.

Consecuentemente con dicho mandato, es absolutamente inexcusable que el Gobierno se produzca hacia

el exterior en una línea coherente de decisiones, elaborado explícita y colegiadamente por todos los

miembros del Gabinete, desde sus específicas esferas de actuación y competencia.

SIGNIFICACIÓN DE LAS V1CEPESIDENCIAS

En esta perspectiva de fines y cohesión, hay que situar la designación de tres vicepresidentes de

Gobierno. Se trata de reforzar, con su nombramiento, las instancias de jerarquización, colaboración y

coherencia interna del Gabinete. Pero no, en manera alguna, de crear compartimientos estancos por

grupos de Ministerios o de desconocer la esencial unidad de la acción, gubernamental. Las

vicepresidencías responden al propósito de ordenar mejor las tareas internas del Gobierno, asistir al

Presidente e instrumentar adecuadamente la coordinación; pero en ningún caso a la presunción de

desconocer la acción unitaria del Gobierno o difuminar los perfiles solidarios de su responsabilidad

colegial.

No es posible que misiones tan altas como la determinación de la política nacional, la exigencia del

cumplimiento de las leyes y la asistencia permanente al Jefe del estado en los asuntos políticos y

administrativos, puedan, ser satisfactoriamente cumplidas por el Gobierno, si éste no asegura, en todo

caso, su interna solidaridad y aquilatada coordinación.

RESPONSABILIDAD DEL PRESIDENTE

Esa solidaridad de la que los propios ministros quisieron anticipar un ejemplo elocuente dando unidad de

acto a su toma de posesión, subraya la especial responsabilidad del Presidente del Gobierno, toda vez que

los demás miembros sólo responden paternalmente de los actos de su Departamento. Acepto con plena

conciencia sin petulancia ni pesadumbre, tan onerosa e importante responsabilidad, porque es la

contrapartida inseparable de la autoridad que las leyes me confieren ejercer en toda su plenitud.

POLÍTICA, ADMINISTRACIÓN Y HONESTIDAD. REFORMA ADMINISTRATIVA

Fiel a las virtudes del pueblo español, el Gobierno asumirá la dirección de la política general del país,

bajo los principios de rectitud, honestidad, autenticidad, sencillez y firmeza. Sé que vivimos tiempos

difíciles en los fue toda insolidaridad, corrupción y egoísmo pueden ser posibles, pero también que con la

autoridad necesaria, que estoy obligado a ejercer, impediré que se contagie nuestro pueblo al que tanto

repugnan los vicios que minan a la sociedad en que vivimos.

El Gobierno no desea una política tecnificada y neutra. y mucho menos desea una Administración sujeta a

las contingencias de la política. Muy al contrario, la política del Gobierno se basara en los hombres y en

la pluralidad de sus opiniones, y la Administración se apoyará en la empresa anónima de los hechos y de

las cosas.

HAY QUE EVITAR INTERFERENCIAS

Estos objetivos se instrumentarán mediante una sana y meditada reforma administrativa de carácter

orgánico y funcional. Punto de partida de dicha reforma será una seria acotación de las distintas parcelas

de influencia extendida a toda la vida social de los españoles. De esta forma, el político no interferirá a la

Administración, ni el burócrata a la política.

Así, todos los círculos, instituciones e intereses concurrentes en la vida social del país podrán discurrir

por sus respectivos cauces, sin sombras, interferencias e incursiones en campos ajenos que podrían dar

lugar a confusiones que el Gobierno desea que no se produzcan jamás.

Adecuar la Administración a las exigencias del momento, dotándola de la máxima eficacia para que

cumpla, día a día las funciones que le están encomendadas, constituye la auténtica prueba de fuego Para

una concepción de la reforma administrativa afincada en la realidad y con vocación de futuro.

IMPORTANCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Junto a estos propósitos, finalmente, una consideración social: El Gobierno es consciente de la

importancia adquirida por los medios de comunicación en la vida actual, y confía en el nivel alcanzado

por los mismos durante la vigencia de la ley de Prensa e Imprenta, que ha contribuido a que la

información sea un instrumento de solidaridad y un medio responsable ante la sociedad.

LAS FUERZAS ARMADAS

Es precisa, y viene dictada por la Justicia, la reflexión de que en las Fuerzas Armadas tienen los españoles

la más firme garantía última de la independencia de la patria y de la tutela del orden constitucional. El

Ejército ha sido, es y será, espejo de virtudes, de pasión y amor patrio y escuela de disciplina, obediencia

y serenidad"

Es deber del Gobierno incrementar su potencial operativo, sujeto a un proceso de modernización al ritmo

impuesto por los avances de la tecnología y por la capacidad económica del país. Pero no podemos

olvidar que es el hombre —con sus cualidades morales probadas, su espíritu y su formación profesional

quien determina, en definitiva, el valor militar de las unidades que dota. Junto a la atención constante a

los valores humanos, la renovación del material impone la exigencia de una especialización creciente del

personal, requerida por la compleja variedad de equipos y armamento.

Los Ejércitos, con la elevada moral que reina en sus filas al saberse dirigidos por el Generalísimo y con la

profunda confianza en la continuidad encarnada en el Principe de España, son un bloque sin fisuras al que

da vida su entrega a España y su vocación de servirla.

RELACIONES CON LA IGLESIA

Por su inmediata incidencia en el orden interno, ya que afecta a la conciencia de millones de españoles y

por la fisonomía innegablemente conflictiva que ha venido presentando en los últimos años, merece una

consideración especialmente separada y cuidadosa el tema de las relaciones con la Iglesia. Una vez más,

el pensamiento del Jefe del Estado, explícitamente manifestado sobre esta materia en su mensaje al

finalizar el año 1972, constituye la más certera y esclarecedora guía para nuestra reflexión.

Estimamos que lo que realmente conviene y lo que en definitiva contribuye a la salud moral y política del

pueblo español es alcanzar un adecuado entendimiento, a todas luces factible, sin perdernos en lo

accesorio y encontrándonos en lo fundamental.

Las relaciones entre la Iglesia y el Estado han de continuar sobre la base de la mutua independencia y de

una sana cooperación manifestada en el respeto reciproco entre ambas potestades. El Gobierno mantendrá

las condiciones que permitan a aquélla desempeñar sin trabas su sagrada misión y el ejercicio de su

apostolado; pero rechazará con la misma firmeza cualquier interferencia en las cuestiones que, por estar

enmarcadas en el horizonte temporal de la comunidad, están reservadas al juicio y decisión de la

autoridad civil.

RELACIONES EXTERIORES

En un mundo tan interdependiente y globalizado como el que vivimos, en el que ha hecho estrepitosa

quiebra la concepción tradicional de la soberanía, el perfil de un país moderno se define tanto por sus

realidades nacionales como por la proyección externa de las mismas. Los hitos de la grandeza histórica de

España son expresión de una voluntad universalista y de su fecunda capacidad para alumbrar toda una

comunidad intercontinental, vinculada por esa "sangre del espíritu"´ que es la lengua. En objetiva

aceptación de las realidades de nuestro tiempo, España no renuncia, sin embargo, a que su voz y

presencia incidan en el concierto universal de los pueblos con su específico talante nacional y a través de

las múltiples vías en que tal presencia puede manifestarse en una sociedad tan interrelacionada como la

presente.

Reafirmamos nuestros sentimiento» de fraternidad con el pueblo portugués y con los pueblos de la

comunidad iberoamericana; nuestra voluntad de sostener la tradicional actitud amistosa de España hacía

los países árabes; nuestro afán de contribuir, dentro de nuestras posibilidades, al esfuerzo de los pueblos

en vías de desarrollo, y nuestra intención de intensificar y ampliar el cuadro de nuestras relaciones con

todos los países del mundo, partiendo del principio de que el diálogo y el acuerdo sobre cuestiones

especificas no suponen aceptación de las realidades políticas internas y de sus, concepciones ideológicas.

EUROPA

En el contexto europeo —del que geográfica, histórica y culturalmente España forma parte

inextinguible— reiteramos nuestra deseo de comparecer en el proceso integrador de Europa occidental

ESTADOS UNIDOS

También debemos inscribir en esta enunciación de prioridades la activa preocupación española por ,1a

seguridad en el área del Mediterráneo, tema al que atañe de forma importante el tratado de amistad y

cooperación con los Estados unidos, expresión jurídica de una sincera amistad que manifestamos, bajo los

principios de reciproco respeto y adecuada contraprestación, al servicio de la causa común de Occidente.

GIBRALTAR

Una vez más, ahora por el portavoz de su nuevo Gobierno España se ve en la precisión de denunciar que

el contencioso de Gibraltar constituye un obstáculo grave para el entendimiento, por lo demás lealmente

amistoso, con la Gran Bretaña, Las contundentes resoluciones de las Naciones Unidas sobre Gibraltar

constituyen la única doctrina válida a la que España se atiene en su tratamiento del problema. En tanto

dichos mandatos sean desoídos por parte británica, España se considera en libertad para hacer valer su

reivindicación permanente por todos los medios pacíficos a su alcance, No podemos actuar de otra

manera, porque la reivindicación gibraltareña no es cuestión de este o aquel Gobierno, ni siquiera de este

o anteriores regímenes políticos: es una herida abierta en la sensibilidad de todos los españoles, sin

distinción de ideologías, desde hace cerca de trescientos años.

SIGNIFICADO DE NUESTRO DESARROLLO

Hemos dibujado a grandes trazos nuestro panorama político e institucional, señalado las lineas de la

acción de Gobierno y afirmado las constantes que nos identifican en el contexto de una sociedad sujeta a

un incesante proceso de transformación. Nada hay ahora más apremiante ni más atrayente al propio

tiempo para el presidente que os habla que dirigir desde aquí una llamada para continuar, en un esfuerzo

renovado de superación, esta tarea, que tiene por objetivo el otorgar a los hombres de España la efectiva

posibilidad de ser soberanos ´de su propio destino individual, ponerles en condiciones de acceder a todos

los centros de decisión e integrarles en una empresa común, en la que los valores personales, familiares y

sociales resulten adecuadamente servidos por los bienes que ofrece el desarrollo.

OBJETIVO PRIMORDIAL DEL "DESARROLLO En una sociedad moderna—y en la española de esta

hora se identifican los signos de la modernidad— no es concebible un crecimiento firme y sostenido sin

hacer participar a todos en sus frutos mediante la planificación del desarrollo.

Tal afirmación nos conduce al sentido ultimo del desarrollo como instrumento para la persecución de

unos fines superiores de justicia, de promoción social, de libertad y de dignificación de la persona.

UNA ACTITUD RESUELTA

Una planificación de la actuación del Gobierno implica una actitud resuelta, no sólo ante el mundo en que

estamos, sino también ante el mundo al que deseamos llegar y que debe basarse en los siguientes perfiles:

DESARROLLO. SI, pero cuidando que los frutos del progreso se repartan con equidad, corrigiendo los

mecanismos del mercado mediante el presupuesto público y la aplicación de un sistema tributario que

aseguren una mejor distribución de la renta y la riqueza,

DESARROLLO, SI, pero con pleno empleo, con ocupación plena de los factores productivos nacionales

y mejorando la calidad de éstos para hacerles partícipes de una proporción creciente de la producción

total.

DESARROLLO, SI, pero con una distribución más equitativa de las oportunidades que en la

participación de ese proceso de expansión deben tener las distintas regiones, provincias y municipios.

DESARROLLO, SI, pero contribuyendo al mismo tiempo a la expansión de las áreas subdesarrolladas y

ganando en ellas la batalla a la pobreza con la aportación de nuestra técnica.

DESARROLLO CULTURAL

El Gobierno considera que la palanca de promoción social y de desarrollo de nuestro país, que es la

educación y la cultura, merecen una atención especial. En este sentido, nos ocuparemos de acentuar toda

nuestra capacidad creadora para la puesta en práctica de cuantos principios se contienen en la vigente ley

general de Educación. Con este firme compromiso quizá bastaría. Sin embargo, el Gobierno no sería

sensible a la hora del momento presente si no hiciese algunas consideraciones en torno a la Universidad y

a su conflictividad actual.

EL PROBLEMA UNIVERSITARIO

El carácter conflictivo de la Universidad deriva de su condición de encrucijada y rompeolas de las

distintas generaciones. Cada año, en una marea que crece sin conceder respiro, llegan a sus puertas miles

de estudiantes. Llegan con la ilusión propia de su juventud, pero también con su inexperiencia y con la

necesidad de afirmar la realidad de su propio yo y de su independencia recién estrenada.

El enorme incremento de la población estudiantil es un fenómeno que no precisa ser resaltado. En la

Universidad todo se ha vuelto insuficiente. Las inversiones se han multiplicado, pero la demanda

signe presionando.

RACIONAL SELECTIVIDAD

A la multiversidad de las técnicas y saberes ha sucedido la macromultitud estudiantil. El fenómeno es

positivo y esperanzador, pero el fantasma de la masificación es ya algo más que una amenaza. Los niveles

de la enseñanza empiezan a tambalearse y parece llegado el momento de instrumentar algún modo de

selectividad que, excluyendo todo clasísmo y privilegio, permita que aquellos que se esfuerzan en

estudiar y perfeccionarse puedan hacerlo realmente.

Pero los estudiantes plantean problemas, no solo por razón de su número, sino también, y principalmente,

por su juventud. Son muchos, ciertamente, pero, sobre todo, son distintos. Es preciso reconocer que el

país y los tiempos han cambiado, y con el cambio ha irrumpido otra generación. Tiene otro aire, otras

costumbres. Esta diferenciación no debe ser adulada, sí, reconocida. Debe ser aceptada como una

posibilidad de renovación.

CRITERIOS ANTE LA UNIVERSIDAD

El Gobierno, consciente de todos estos hechos y consciente igualmente del anquilosamiento y de las

deficiencias estructurales de la Universidad que piensa abordar resueltamente, está también dispuesto a

que no se sigan derrochando los recursos empleados en la Universidad, a que su rentabilidad intelectual

sea adecuada al esfuerzo del país, cuyo crecimiento exige de los futuros profesionales la competencia y la

capacitación suficientes y a que en las aulas se mantenga un clima de trabajo y de sosiego, aplicando sin

vacilación todas las medidas que demanden las circunstancias,

DESARROLLO SOCIAL

Al referirnos antes a nuestro sistema constitucional destacábamos que fue el Fuero del Trabajo la primera

de nuestras Leyes Fundamenta les, señal inequívoca del profundo sentido social del Régimen, que en línea

de continuidad ha de constituir nuestro objetivo esencial de la política del Gobierno.

Una reforma social auténtica que aspira a cubrir todas las necesidades y todas las aspiraciones del hombre

de hoy no puede inspirarse en ninguna clase de paternalismo. No podemos pretender que el Estado acuda

benéficamente a ayudar, con sus viviendas, sus escuelas, sus hospitales o sus asilos, a quienes menos

tienen, sin intentar antes, con todos los medios a nuestro alcance, evitar una menesterosidad y consolidar

una estructura social en la que los ciudadanos no impedidos tengan resueltos sus problemas y puedan

acceder a los bienes sociales merced a su propio trabajo y en justa correspondencia al esfuerzo que

prestan a la elevación económica del país. De aquí la necesaria intervención administrativa en sectores

como la vivienda, el urbanismo, la sanidad o la protección del ambiente, que se inscriben en la agenda de

prioridades de toda acción responsable de gobierno.

LAS RELACIONES LABORALES

Por eso, si toda la política del Gobierno y la vertiente económica de la misma han de servir a la justicia

social, nuestros deberes se agudizan e intensifican cuando abordamos el tema de las relaciones laborales,

pues no en vano quienes viven de su trabajo personal constituyen la inmensa mayoría del país v son

nuestro pueblo, en el más noble y genuino sentido de la palabra

EMPLEO Y FORMACIÓN PROFESIONAL

El primer gran objetivo del Gobierno en este orden es el de mantener y acrecentar el ritmo de creación de

puestos de trabajo, y paralelamente el de cuidar con toda atención la formación profesional de quienes los

demandan. Porque el empleo de los trabajadores es, sin duda, objetivo prioritario de la política, tanto en lo

económico como en lo social, ya que, de un lado, constituye la realización práctica del derecho y del

deber del trabajo y medio fundamental de promoción personal y familiar, y de otro es palanca de la

prosperidad de la patria, cuya primera y principal riqueza es el trabajo de sus hombres. La formación

profesional, como se ha dicho tantas veces y como se viene realizando ya con prometedores resultados no

debe terminar con la obtención del puesto de trabajo y con la incorporación del trabajador a la vida

laboral. Es forzoso, es ineludible que el trabajador tenga constantemente abiertas las puertas de su

perfeccionamiento, de su promoción profesional y, en definitiva, los peldaños de la elevación en la vida

social, en función de su trabajo, de su mérito y de su competencia.

PREOCUPACIÓN POR LOS EMIGRANTES La creciente creación de puestos de trabajo en la patria

constituye, por otra parte, la expresión primera de nuestra preocupación por los emigrantes, con cuyos

problemas todos los españoles debemos sentirnos solidarios, ayudándoles y protegiéndoles en su especial

situación y ni sus deseos de retorno y en el mantenimiento de sus víncu los con la comunidad nacional. El

Gobierno quiere comprometerse a amparar el tra bajo de nuestros compatriotas en su proyección

interna.cional el de los científicos, los escritores los artistas y tantas otras categorias de españoles que

enriquecen con su contenido valiosísimo a acción nacional en el exterior

LA SEGURIDAD SOCIAL

Está igualmente entre nuestros propósitos intensificar y perfeccionar las trascendentales realizaciones de

estos años en materia de seguridad social, porque ese es precisamente uno de los más fecundos medios de

incrementar la solidaridad y la paz que debe a presidir y queremos que presidan el orden, la libertad y la

paz de España.

POLÍTICA SALARIAL REALISTA

La justicia social exige la adecuada distribución de los beneficios sociales y los frutos del desarrollo entre

quienes los producen; y por ello es precisa una política laboral y salarial realista y progresiva, en la que la

actuación del Gobierno, garantizando condiciones mínimas, se complemente y desarrolle en la

negociación colectiva sindical. Para procurar una participación creciente de las rentas del trabajo en la

renta nacional y una mayor elevación de las rentas y niveles de vida de los sectores más retrasados en el

progreso nacional, en armonía con las circunstancias del propio desarrollo económico.

Una legislación laboral actualizada y perfeccionada y una representatividad sindical cada vez más viva y

potenciada han de ofrecer oportunidades a trabajadores y empresarios para resolver sus problemas y

encontrar soluciones justas a sus conflictos, dentro del Estado de derecho que con tanto esfuerzo hemos

ido construyendo, y que constituyen garantía de la convivencia nacional y del ejercicio de los derechos y

libertades de todos los españoles.

PARTICIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES EN EL COMPLEJO MUNDO DE LA EMPRESA

Facilitará este objetivo la mayor información y conocimiento de los trabajadores sobre la realidad de la

situación de la empresa o el sector donde trabajan, ya que ello contribuirá a incrementar su

responsabilidad a la hora de regociar sus condiciones de trabajo y participar en el proceso productivo. Los

conflictos laborales no benefician a nadie, y el mejor modo de reducirlos o evitarlos es incrementar la

integración y participación de los trabajadores en el complejo mundo que constitu ye la empresa. No

avanzar en esta línea equivale a potenciar a quienes utilizan el conflicto como instrumento subversivo,

planteando reclamaciones irrealizables con el fin de provocar el deterioro de la vida social y económica

del país; sin conseguirlo, a pesar de todo, porque en el afán de mantener la paz social pasada en la justicia,

está con nosotros lo más notable, responsable y numeroso del mundo laboral de España.

CONFLICTIVIDAD LABORAL

Por ello, con serenidad y con firmeza, defenderemos los cauces legales y las representaciones legítimas en

la negociación y en la vida laboral, evitaremos cualquier tipo de coacción o violencia y procuraremos la

mutua Apertura informativa de empresarios y trabajadores, así como la autenticidad y la fortaleza de las

representaciones de unas y otros. Como en el orden político, en el orden laboral y sindical debe caber

todo lo legítimo, y quien se coloque fuera de esos cauces demostrará con su propia conducta que está

pretendiendo algo ilegítimo.

UNIDAD SINDICAL

La Organización Sindical española, cuya unidad es un bien incalculable por el que luchan y hacia el que

se encaminan todos los sindicalismos del mundo, no va a poner en juego esa unidad para complacer a

quienes, desde el exterior, se empeñan en no valorar los beneficios que ha producido y tendrían gran

satisfacción en ver dividido y enfrentado al mundo laboral español. Pero esa misma unidad exige

garantizar en cada momento su interior autenticidad y la certeza de que constantemente recoge el sentir

verdadero de todos cuantos la integran. El Gobierno no espera del sindicalismo español servilismos ni

pasividad; espera sólo y está seguro de ello el máximo sentido de la responsabilidad, la clara exposición

de sus aspiraciones y el compromiso de que esas aspiraciones nunca estarán en contraposición con los

bienes supremos que la comunidad nacional ha conseguido y que tiene el deber de defender por encima y

al margen de intereses de grupo o de sector.

DESARROLLO ECONÓMICO

En un plano subordinado del desarrollo se encuentra la economía. El Gobierno proclama que la economía

no es un fin, sino un medio. Un medio que, por supuesto, debe estimarse y potenciarse, ya que sin medios

suficientes, esto es, sin una economía sana, capaz y debidamente articulada, no hay fines posibles, sino

aspiraciones utópicas. Pero es igualmente cierto que, aunque sea a veces, se olvide por muchas filosofías

materialistas de nuestro tiempo que, sin fines trascendentales a los que servir, los medios económicos

valen muy poco.

Es evidente que España ha sabido movilizar bajo la fecunda paz de Franco sus considerables

oportunidades de progreso. Partiendo del activo principal de sus hombres, la mejora del país se ha

convertido en una ardiente tarea nacional que ha fortificado las bases de su economía, colocando sus

producciones en ese pelotón de cabeza que forman las doce principales economías industriales del

mundo.

Tal mejora y fortalecimiento de la economía española debe continuar en los próximos años, ya que

constituye el capital preciso para asegurar el progreso social del país.

Lograr un progreso económico continuado, abierto a la participación de todos e internacionalmente

competitivo constituye por si mismo un programa ambicioso cuando se formula de cara a un futuro

económico que tantas incógnitas hacen indeterminado e incierto.

EL INCIERTO HORIZONTE DEL AÑO

Efectivamente, cua1quier referencia a los programas económicos de actuación del Gobierno en los

próximos años no puede olvidar las incertidumtares que envuelven a este primer ejercicio de su mandato.

El año 74 ha abierto un horizonte de datos y problemas inmediatos de tal entidad que sólo desde su

reconocimiento puede iniciarse la definición de una política económica realista para el próximo

quinquenio.

La crisis del sistema monetario internacional va acumulando dificultades a los intercambios sin recibir el

concertado remedio de todos los países que su gravedad pide; la inflación ha adquirido dimensiones

nuevas por su intensidad, su extensión y la compleja variedad de las causas que la originan o la acentúan;

las materias primas que alimentan la civilización industrial han iniciado una etapa de penuria que

encarece en tales proporciones y que conmociona la continuidad o la viabilidad de líneas enteras de la

producción; la angustia energética con la que el año se inició proclama, quizá más escandalosamente que

cualquier otro índice, la aguda crisis que puede afectar a la economía nacional en el año que hemos

comenzado a vivir. Son éstos, problemas a cuya presencia no puede sustraerse ninguna economía

nacional y cuyo reconocimiento debe inscribirse en el umbral de cualquier programa de Gobierno que

aspire a ser realista.

NUESTRA SITUACIÓN ECONÓMICA

Ciertamente, estas dificultades no asaltan, en el caso de España, a una economía debilitada, ni sorprenden

tampoco a nuestra política económica. La economía española cuenta a este respecto con un buen punto de

partida. Aunque las dificultades sean importantes, no es menos cierto que son superables, pues se dispone

de los medios necesarios para solventarlas con éxito. La política que debe desplegarse está preparada, y

los activos exteriores que requiere se hallan disponibles. Sobre esta base se articulará su contenido

técnico, y el Gobierno repartirá su coste inevitable con la debida justicia para hacerlo socialmente

aceptable, tratando de evitar radicalmente cualquier comportamiento especulativo o la obtención de

ventajas particulares. No toleraremos que en un año difícil grupos o intereses insolidarios se lucren del

esfuerzo general que de todos se pide.

EL SECTOR AGRARIO

La proyección de esta concepción global de nuestra política económica sobre sus grandes sectores de

actividad supondrá, en el sector agrario, la necesidad de sostener el esfuerzo por poder alcanzar la mayor

oferta de alimentos y materias primas agrarias. En la construcción de una agricultura competitiva y de

producción creciente no perderemos jamas de vista el objetivo último fundamentar el hombre, en este

caso el agricultor, que no puede ser por más tiempo el pariente pobre de una familia enriquecida.

LA POLÍTICA INDUSTRIAL

En materia de política industrial, la definición de una estrategia para el sector energético, la programación

a largo plazo del aprovisionamiento de materias primas, el impulso al desarrollo de sectores de avanzada

tecnología, el adecuado tratamiento de las relaciones entre la industria y el medio ambiente, la

contribución al desarrollo regional y la inversión extranjera, son las cuestiones más relevantes.

COMERCIO EXTERIOR

Para asegurar en el futuro una situación tan desahogada como la que actualmente nos permite afrontar sin

agobiante preocupación el previsible déficit con que se cerrará nuestra balanza de pagos, al término del

año, por el considerable encarecimiento de los crudos, estimamos necesario señalar el objetivo de

disminuir en lo posible el déficit potencial sin para ello tener que tomar medidas que restrinjan

artificialmente el flujo de la importación. Por ello si siempre ha sido necesario, en este momento es

especialmente apremiante que tanto los esfuerzos de los empresarios privados como los recursos y medios

de la Administración se centren con la mayor intensidad en la ampliación de nuestra presencia en los

mercados exteriores.

OBJETIVOS EN EL MERCADO INTERIOR

En el mercado interior son objetivos prioritarios el aseguramiento del abastecimiento suficiente en

materia de productos básicos y la vigilancia de precios, y la lucha contra los fraudes en la calidad. La

Administración, sin eximirse de sus irrenunciables responsabilidades y decidida a potenciar los servicios

y medios orgánicos y jurídicos que atiendan adecuadamente estas finalidades, recaba la colaboración de la

sociedad toda, de las Asociaciones de Consumidores, de las amas de casa, conscientes de que sin tal

colaboración pueden verse frustrados los más ambiciosos proyectos.

En la convocatoria a esa colaboración tenemos muy presente en este momento el espíritu de lucha y el

sentido de responsabilidad de los empresarios españoles, a los que corresponde una tarea insustituible en

el crecimiento ordenado del país.

LA JUVENTUD

Señores procuradores: No quiero abusar más de vuestra atención. Sólo añadir que entre nuestras

principales preocupaciones ha de inscribirse el horizonte de una política de Juventud resueltamente

imaginativa. Pero mejor que de una política de juventud, susceptible de articularse en medidas concretas,

cabría hablar de una deseable actitud política y social hacia el fenómeno de la juventud que cobra hoy,

por diversas razones, singular peculiaridad. Tenemos derecho a exigir que las nuevas generaciones

comprendan y valoren las significaciones de nuestro pasado reciente, pero debemos abandonar la

pretensión paternalista de que sientan como personales vivencias lo que ya son, para ellas, páginas de sus

textos de historia. Tenemos derecho a invocar la incorporación de los nuevos españoles —los españoles

cuya edad se cuenta por años de paz— al quehacer común, pero debemos aceptar que tal incorporación

responda a una voluntad renovadora y esté animada por una pretensión crítica y no repetitiva. Porque si

pretendiéramos una integración sumisa e incondicional, estaríamos esterilizando de antemano la

fantástica energía renovadora que esperarnos de su aportación.

Señores procuradores: Por obra del esfuerzo de todos, España dejó en la cuneta de su pasado la «carga de

siglos de congoja» bajo la que la viera agobiada un vasco universal. Franco ha limpiado el viejo solar y a

aquella España «vieja y tahúr, zaragatera y triste».

Ha habido a lo largo de estas palabras que termino más de proyecto que de recuento, más de exigencia

que de complacencia. No estará de más, pues, hacer balance. Aunque lo cifremos en cuatro únicas

palabras: la Paz de Franco. Nos basta, nos basta para saber de dónde partimos, a dónde hemos llegado y

para cerciorarnos, con serena convicción de que podemos llegar hasta donde nos proponemos, si

acertamos a no extraviar en la andadura los rumbos de la unidad, la concordia y la tolerancia. A todos,

insisto, se requiere. La fortaleza de la España de Franco permite pregonar, sin riesgo la convocatoria.

Requerimos el concurso de todas las tierras de España, de los distintos sectores sociales, de las viejas y

nuevas generaciones España y la alegría de servirla no son susceptibles de apropiación patrimonial. La

heredamos y la legaremos. Nos impulsa la limpia ambición de transmitirla más rica, más libre, más justa,

más alegre. En la lealtad a la Patria se resumen e identifican las lealtades a los Principios

Constitucionales, al Jefe del Estado, al Príncipe de España. Es una forma también de ser leales al futuro, a

nuestros herederos. A la España de ayer y a la definitivamente mejor de mañana. A la España

irrenunciable de siempre. La entendemos como empresa común, y el Gobierno que presido se dispone —

sencillamente, sin engolamiento ni pedantería— a intentar distribuir, con lo mejor de sus esfuerzos y

capacidades, a esta atractiva tarea de todos en la que todos y estas Cortes de forma principalisima. tienen

cabida.»

12 de febrero de 1974

INFORMACIONES

 

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