Autor: Urbano, Pilar. 
 Elecciones 82. 
 Guerra lee el futuro     
 
 ABC.    19/10/1982.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Hilo directo

Guerra lee el Muro

Pullover rojo, crecido el peto en melena breve y aún más delgado, por el trote electoral, ese terrible

quijote, caballero de la triste figura, del socialismo que es Alfonso Guerra, sacó la bola de cristal y nos

leyó el futuro de urnas del 28-O. Hay un 30 por 100 de españoles que aún no ha decidido la intención de

su voto. Un 5 por 100 que ya ha optado por no votar y un 65 que... «lo tienen claro». La intentona golpista

«Marte» apenas ha incidido en el ánimo de ios electores: sólo el 1,3 por 100 movió su decisión: de no

votar, a votar; o de votar a tales en vez de a cuales, aunque el 77,4 por 100 de la población consultada

acuse su rechazo frontal al golpismo.

La bola adivinatoria de Guerra —una encuesta, de reciente factura, de Emopública— sitúa vendedor por

amplio margen al PSOE: entre el 33 y el 34 por 100. Da un atea a AP hasta el 12 por 100; también al CDS

de Suá-rer, que se coloca así en el 2,3 y levemente por encima del PCE, con unos dos puntos. UCD

registra un escaso 5 por 100. «O sea, UCD está agónico y PCE, difunto».

Con todo, en esa encuesta siguen apareciendo, como en todas, dos incógnitas claves: el 30 por 100 que

aún no ha deshojado la margarita y que, sin duda, está en la perplejidad de centro a derecha o de centro a

izquierdas: ése es el barbecho que PSOE, AP, UCD y CDS remueven y abonan; ésa es la clientela que

llena un estadio para sentir la seducción de Felipe y vuelve a llenar una plaza de toros para oír, sin

entenderlo mucho, a Landelino o un frontón para acalorarse con la grandilocuencia de Fraga... Son los

mismos.

No llenar la plaza, el teatro o el polidepor-tivo es síntoma inicial de «pinchazo» del líder o de la opción

que da el mitin; pero llenarlo a rebosar no es indicio de nada, de nada tradutíbJe en esperanzas de voto. Si

acaso, en «animación electoral». La otra incógnita, que ni Guerra explicó ni yo me explico, es el 70 por

100 de españoles que, a diez días de la consulta, vaticinan «va a ganar el PSOE», aunque luego, ellos

mismos, marcan otra dirección para su propio voto. Algo tan desconcertante como el «chef» de un

restaurante inclinándose sobre el comensal que estudia la carta «se permite recomendarle la lubina, que es

fresca», pero que no figura en las «sugerencias del día» ni en las «especialidades de la casa». Yo traduzco

ese considerable 70 por 100 convencido de que va a ganar el socialismo sin que la victoria salga de sus

votos, como un comunicado de «temeroso presagio». Lo que me extraña es que Alfonso Guerra vaya al

juego peligroso de cantar esa partitura de triunfalismo ninchado, que hoy por hoy sólo puede

perjudicarles. ¡El sabrá!

Lo más sugerente de la reunión con Guerra, ayer, fue la distinción que hizo entre «enemigo» y

«adversario político». «Nuestro primer adversario electoral no es Fraga, aunque él lo diga, sino la UCD y

el CDS: porque en ese complejo, «ex UCD», que antes tenía el mayor número de votos, es donde nosotros

podemos aumentar electorado. Como también tenemos votos a dirimir entre antiguos electores del PCE.

Pero Fraga no es adversario nuestro más que de referencia: quiero decir que es obligado, en campaña,

referirnos a él porque sus posiciones políticas son antípodas a las nuestras; pero el tiene una gente y

nosotros otra muy distante. Fraga y Felipe González no pueden disputarse un solo voto común». Sin

embargo, precisamente entre esas dos fuerzas políticas circulan las más duras andanadas de agravios

verbales. Por algo será... Y es que en liza están, nada menos, dos modos distintos y contrapuestos de

concebir la democracia y la vida en socie•d— Pilar URBANO.

 

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