Autor: Dávila, Carlos. 
 Elecciones 82. El líder de AP insiste en sus mensajes más conservadores. 
 Fraga agudiza en Galicia sus críticas a UCD y el PSOE     
 
 ABC.    20/10/1982.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El líder de AP insiste en sus mensajes más conservadores

Fraga agudiza en Galicia sus críticas a UCD y el PSOE

PONTEVEDRA (Carlos Dávila, enviado especial). A estas alturas de campaña, no van a los

mítines más que los convencidos, de modo que podría decirse que son completamente inútiles.

Eso afirman al menos la mayoría de los periodistas extranjeros que, con rara unanimidad, están

siguiendo a dos políticos: Felipe González y Manuel Fraga. En otros países europeos, por lo

visto, las gentes se acercan a los actos públicos para responder, increpar y hasta discutir con

sus líderes o con los líderes de tos demás. Aquí, desde luego, no: los ciudadanos reciben una

buena ración de «fervorina» y se vuelven a sus casas tan convencidos de que su partido —

porque es su partido— es imparable. Luego, el día 28 vendrán las rebajas.

La encuesta que ya ha repartido el número dos del PSOE. Alfonso Guerra, ofrece unos

resultados prácticamente idénticos a los del comienzo de campaña. No era de esperar otra

cosa. Y no podía confiarse, sin embargo, en que el Partido Socialista publicara otros sondeos

distintos al que ha dado a la publicidad y que parece, en sustancia, distinto al que tienen otras

instituciones como son ¡os empresarios que anuncian para los próximos días, desde luego

antes del 23, una encuesta —monstruo de miles y miles de muestras que pueden arrojar unos

resultados muy aproximados a los que se producirán en las urnas. En AP niegan que el PSOE

pueda obtener la mayoría absoluta y lo hacen en un tono públicamente convincente. Quizá la

procesión va por dentro. Fraga, a medida que pasan los días, aumenta el tono agresivo de sus

discursos: sus ataques indirectos a UCD —a quién nunca nombra—, menudean, al tiempo que

se agudiza la denuncia de las incoherencias socialistas. Fraga, cuando interviene en los

mítines tiene al público caldeado y, como él sabe perfectamente a qué auditorio se dirige, utiliza

en cada uno un tono distinto. Aquí, en Galicia, ha vuelto a los mensajes conservadores que

tanto usó en lugares tan sigularmente derechistas como Valladolid o León.

OBSESIÓN DE UCD

Con todas las frases que llevo oídas en esta campaña algún día habrá que componer una

antología. En Alianza, los políticos gallegos tienen, no sé porqué, aún viva la obsesión de UCD

en un momento en que las relaciones entre los dos partidos son inexistentes. Hay quien

ofende, lo quiera o no lo quiera, con diatribas de dudoso gusto como lo ha hecho un aspirante a

senador, que en Pontevedra ha dicho ni más ni menos: «¡Atención, los burros al centro!». Y

para justificarse ha atribuido la frase nada menos que a Napoleón Bona-parte. En cualquier

caso, con toda seguridad, Napoleón no quiso referirse en su momento a UCD. Otro candidato,

esta vez un democristiano lucense introducido con calzador en las listas orensanas de AP,

asegura que «de ahora en adelante esto será como la mili: "derecha, izquierda, izquierda,

derecha"».

Ahora dicen que sí habrá debate. Guerra no lo niega, pero lo hace con la boca pequeña,

presignadamente. Vuelvo a apostar porque nos quedaremos sin ellos. Los únicos debates que

tendremos ocasión de oír en esta última fase de campaña forman parte del juego cruzado con

que se atizan unos y otros partidos. El Gobierno de UCD, con su política de mandar dineros en

tiempos de elecciones, ha ofrecido a Galicia más de 2.000 millones de pesetas en

subvenciones diversas para 46 Municipios. Yo creo, sin embargo, que la generosidad no se

corresponderá en las urnas. Lo más importante para mí en estas fechas es que las formaciones

políticas, por mucho disimulo con que hayan cubierto sus incoherencias, tienen ya que

responder a preguntas concretas.

LA TRACA FINAL

Así el PSOE debe hacer auténticos galimatías para explicar mal que bien su programa

económico; UCD se encuentra con dificultades diversas para convencer que lo que no ha

hecho hasta ahora lo hará, hipotéticamente, en los próximos cuatro años, y AP debe responder

a dos demandas fundamentales que, en puridad, no figuran inscritas en su programa electoral:

la pena de muerte y la reforma de la Constitución, En todas las conferencias de Prensa de

estos últimos días, Fraga que no hubiera querido sacar a colación tan importantes cuestiones,

afirma que se declara partidario del restablecimiento de la pena capital para casos muy graves,

y sobre la segunda, que aunque no tiene intención de plantearla en esta legislatura, no ha

renunciado ni mucho menos a ella.

Suárez juega menos comprometidamente. Su talante progresista de úitima hora le impele a

pedir, con humildad, respeto para las opciones que se oponen a él y apoyo para el Gobierno

que salga de la próxima confrontación. «Más respeto —dice— del que tuvieron conmigo.» El

PSOE, que es el principal beneficiario de estas palabras del duque, tendrá que recordar ahora

el acoso y derribo a que sometió al ex presidente en la primavera del 80. Antes, mucho antes

de que muchos dejáramos de creer en él.

Los partidos ya preparan su traca final. AP pretende el día 26 llenar la plaza Mayor de Madrid

durante todo el día con una fiesta electoral que quiere ser sonada. Habrá verbenas, bailes,

música, rifas, farolillos y hasta minué. Actuará el inevitable y cursi Jaime Morey. Sólo falta que

el alcalde, Tierno, dé su visto bueno. Manuel Fraga es optimista. UCD quiere echar la casa por

la ventana y traerse a ío más granado de las varietés mundiales. Por España actuará Juan

Pardo, que de un momento a otro comenzará a cantar en todas las emisoras españolas:

«¡Céntrate!» El PSOE culminará sus festivales de borrascas con los artistas de siempre. Todos

se las prometen muy felices para promover las voluntades de ese 50 por 100 de indecisos que

en todas las encuestas no dan su brazo a torcer y no hay manera de que proclamen su voto.

UCD, según me temo, no podrá contar con Julio Iglesias, cuyo padre se dejó ver

ostensiblemente en el mitin orensano de AP. El doctor Iglesias, en excedencia clínica forzosa,

se puso pegatinas, aplaudió, se dejó fotografiar con la mejor de sus sonrisas. Fraga le citó:

¡Qué más quería el hombre! Supongo que Rosón no estará tan contento.

 

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