Marques de Lozoya: Urge una catalogación del tesoro artístico de cada diócesis     
 
 Ya.    14/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MARQUES DE LOZOYA:

"Urge una catalogación del tesoro artístico de cada diócesis"

Consulta publicada en «Ecclesia» sobre la conservación del patrimonio artístico de la Iglesia

la revista "Ecclesia" pública esta semana un-a interesante consulta sobre la conservación del patrimonio

artístico de la Iglesia, a la que responden personalidades civiles y eclesiásticas relacionadas con el tema,

puesto de nuevo en primer plano de actualidad por el robo en la catedral de Oviedo.

Para Juan Contreras y López de Ayala, marqués de Lozoya, la principal dificultad para la conservación

del patrimonio artístico está en su enorme abundancia. Las obras se encuentran con frecuencia dispersas

en iglesias y ermitas abandonadas, Afirma que ni el Estado ni la Iglesia pueden atender adecuadamente a

la reparación de edificios que frecuentemente tienen gran interés artístico, no pudiendo extenderse está

atención ni aun a la de los varios millares que han alcanzado ¡a categoría de monumento nacional. Urge

una catalogación del tesoro artístico de cada diócesis y en todas ellas ha de haber un museo diocesano que

recoja ¡as obras de arte contenidas en santuarios abandonados y las exponga dignamente a la

contemplación y al estudio.

MONSEÑOR DELICADO BAEZA

Monseñor Delicado Baeza, arzobispo de Valladolid, señala la escasez de recursos de las diócesis.

Refiriéndose a la suyaj a modo de ejemplo, afirma que necesita. 70 millones de pesetas paya atender a las

restauraciones más imprescindibles. En cuanto a las medidas que habría que tornar para la mejor custodia,

conservación y administración. de¡ patrimonio artístico, responde: extender la importancia y e1 valor que

tiens para la vida del pueblo cristiano, a fin do provocar un movimiento de comprensión y colaboración;

crear perdonas y organismos especialmente responsabilizados; tomar medidas de seguridad frente a

laamenaza de los robos; concentración de las obras de arte en museos diocesanos e instalación de talleres

de restauración. Preguntado sobre el sentido que tienen hoy los "tesoros" de la Iglesia y la función qua se

lea podría dar, responde: "Muchos de estos objetos pueden y deben seguir teniendo ese verdadero sentido

religioso que se les dio en su origen; deben servir de incentivo y expresión plástica de la fe." Y añade:

"Hay otros aspectos de este, tesoro (lo referente a Joyas, suntuosidades, acumulaciones barrocas, etc.)

que, afortunadamente, ya no tienen aplicación según nuestra sensibilidad actual y que habría q«e

emplearlo más bien en restaurar y mantener los templos en un sentido de servicio más funcional y menos

ornamental" .

ES MUCHO MAS LO QUE SE HA SALVADO QUE LO PERDIDO

Por su parte, fray José Manuel Aguilar, dominico y director del departamento de arte sacro de la

Comisión Nacional de Liturgia, dice: "En los últimos años se ha aireado con exceso el tema de las

expoliaciones del arte religioso en manos de la Iglesia. Oreo que, aun habiendo torpezas de gestión, hubo

con todo exageraciones poco matizadas y serenas, ya que es mucho más lo que ha sido salvado por la

Iglesia que lo que se ha perdido. Las estructuras responsables de la Iglesia, a nivel nacional y diocesano,

vienen desarrollando una "misión callada y eficaz." Y añade: "Cuando la escasez del clero y disminución

de vocaciones obligan a un mayor dinamismo y dedicación pastoral del sacerdote se plantea con urgencia

la necesidad de que la sociedad provea esa custodia defensiva de robos y expolios, de los que no puede

responsabilizarse la Iglesia. En cuanto al destinó que podría, darse a los tesoros de la Iglesia, distingue

entre tesoros artísticos y económicos. En cuanto a los últimos, señala: "No tiene razón de ser en el

momento posconciliar ena acumulación e inmovilización de tesoros, generalmente más al servicio de una

ostentación desacreditada y estéril. A la Iglesia corresponde proveer a una liquidación justa de dichos

tesoros, para iniciativas de tipo social v benéficos".

Conservar los tesoros de la Iglesia

Antonio Niceas, creador del museo diocesano de Santularia del Mar, afirma que la Iglesia ha fallado al

poner el arte en manos de la jerarquía llana, que nunca, ni tan siquiera ahora, se ha visto preparada

culturalmente ni para entenderlo, ni apreciarlo, ni conservarlo. Ello produce el abandono de muchas obras

de arte de estilo y populares en manos del tiempo, insectos, robos, etc. Afirma como deber moral de la

Iglesia 61 conservar íntegramente, aunque sólo sea por su valor cultural, todas estas obras y entregarlas a

lag -generaciones venideras. Afirma la necesidad de crear unas: comisiones diocesanas de arte que den

entrada en ellas, a expertos civiles y que colaboren con la Dirección General del Patrimonio Artístico. En

segundo lugar, señala la posibilidad de crear museos diocesanos que centralicen las abras de arte religioso

que se encuentren fuera de culto, en régimen de depósito de ¿as parroquias e iglesias.

El arquitecto Miguel Fisac señala que las obras que sólo tengan valor material deberían venderse.

Jesús Gómez Sobrino, director del Museo y Archivo Diocesano, dice que es alentador el estado del

patrimonio artístico-religioso de la Iglesia, que es urgente el rescate de las piezas de valor que, por

razones sociológicas, han quedado abandonadas y sin ía presencia continua del sacerdote. En cuanto al

sentido de este "tesoro" hoy y la función que se le podría dar, afirma: "Sería un lamentable error

deshacerse de ellos por la sola razón de que su valor económico podría utilizarse en obras sociales cuando

existen otros medios que debemos promocionar, sin destruir este . extraordinario patrimonio

religiosoartístico-cultural y artístico qué celosamente nos han transmitido."

LOS TESOROS SON DEL PUEBLO

Para José M. Lemíñana de Alfaro, párroco de Roda de Isabena (Huesca), dice que es importante la mayor

cooperación entre Ja Iglesia y la Administración y hace hincapié en que los tesoros son bienes del pueblo

que deben ser administrados por el pueblo y que deben fructificar para el pueblo de Dios.

Santos San Cristóbal, director del Museo Diocesano de Mondoñedo, afirma que la situación del

patrimonio artístico es casi dramática y que log extranjeros han sabido aprovecharse de esta fatal

desguacé que han sufrido nuestras iglesias. Señala el dato de que los templos parroquiales sólo reciben del

Estado lo, cantidad anual de 968 pesetas para su conservación. En cuanto a las obras que se realizan en

los templos es urgente que se acabe con la anarquía existente. Señala que la doctrina de la promoción

social y de la Iglesia de los. pobres no está en oposición a la dé la conservación de este patrimonio

artístico. Finalmente dice:

"Los tesoros de la Iglesia son de todos y los rectores de templos sólo son administradores. Todo el mundo

debe poder tener acceso a su estudio y contemplación.

Deben rendir un fin social y de elevación de cultura y a los pueblos, no sólo se los levanta creando

fábricas y puestos de trabajo.

Deben rendir un fin pastoral y ser un elemento más en la formación catequística de los fieles.

Soy el primero en lamentar la falta de sentido pastoral y religioso que existe en muchos museos

catedralicios. La gente no ve en ellos sino un medio de sacar dinero. Y ese dinero tampoco se distribuye

muy bien.

Si ciertamente hay quien se escandaliza, de las riquezas artísticas de ía Iglesia es porque no se ha sabido

darles su verdadero sentido pastora! y educativo de la fe... Y quizá por eso corran por ahí muchas

ideologías equivocadas.

Para evitar que alguno murmure de la posesión por parte de la Iglesia de tesoros artísticos, no hay que

despilfarrar o malvender los mismos, sino hacer que se posean de tal forma que nadie pueda justamente

escandalizarse.

 

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