Elecciones 82. Tertulia electoral en ABC. Aunque la LOAPA sigue manteniendo un brecha profunda entre ellos. 
 Los partidos, dispuestos a un acuerdo para concluir el Estado autonómico     
 
 ABC.    22/10/1982.  Página: 29-30. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

Aunque la LOAPA sigue manteniendo una brecha profunda entre ellos

Los partidos, dispuestos a un acuerdo para concluir el Estado autonómico

La superación de uno de loa pleitos más importantes >le nuestra Historia, como es el reconocimiento de

la existencia de las nacionalidades y regiones, y que se plasma en la construcción de lo que se ha

convenido en llamar «el Estado de tas autonomías», fue el objeto de la penúltima tertulia electoral

organizada por ABC. Como se presumía, en un debate que no alcanzó grados de espectacularidad para el

público, dada la densidad del tema, la polémica surgió siempre en torno al proyecto de Lev Orgánica de

Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), prosiguiendo así en plena campaña la controversia

suscitada hace meses en el Parlamento y que ahora está en manos del Tribunal Constitucional.

Lógicamente, las posturas de apoyo al proyecto partieron siempre de UCD y PSOE. firmantes de tos

pactos autonómicos, mientras que el resto de los partidos, por unas u otras razones, seguían manteniendo

su oposición. En lo que sí hubo acuerdo casi unánime fue en la necesidad de un pacto o acuerdo

institucional para definir el nuevo modelo autonómico. Sobre el debate planeaba, mientras tanto, Uis

noticias que llegaban a ABC sobre las trágicas inundaciones que asolaban a una comunidad autónoma, la

valenciana, para quien el moderador. Antonio Garrigues, pidió la máxima solidaridad.

Perfilar el nuevo modelo de Estado autonómico y sus consecuencias fue la primera gran cuestión que se

planteó en el debate. El representante del Partido Nacionalista Vasco, Marcos Vizcaya, exigió que la

construcción cíe ese Estado no se homogeneizara desde arriba y que se respetara la voluntad de las

comunidades para alcanzar el grado de autonomía que en ellas se exige. Para «Chus» Viana, del CDS, la

unidad de España debe basarse en la incorporación de cada pueblo tal y como es, apuntando como el

método más favorable mantener el consenso y el diálogo, cosa que ha roto la LOAPA. En línea similar se

expresó María Antonia Calvo, del PCE, quien pidió un mapa autonómico que dé estabilidad al sistema y

se opuso frontal-mente a una reforma del títujo octavo de la Constitución.

La igualdad y la solidaridad fueron tos argumentos esgrimidos por el representante de AP-PDP, Alfonso

Osorio, pero en un Estado «basado en el principio de la unidad nacional, económica y cultural». Para ello

propuso profundizar en el desarrollo del artículo 149 de la Constitución referente a las competencias ex-

clusivas del Estado. Sobre la intención declarada más de una vez por el líder de su partido, Manuel Fraga,

de reformar el título 8 de la Constitución, Osorio afirmó que «es un mal título además de ambiguo. Y la

Constitución contiene los medios suficientes y necesarios para reformarse. Pero para abordar ese proceso

—añadió— hace falta una mayoría parlamentaria con la que no contaremos en la próxima legislatura. De

ahí que esta propuesta no se haya introducido en nuestro programa electoral».

PACTOS UCD-PSOE

Los firmantes de los pactos autonómicos mantuvieron entre sí posiciones similares. Para el socialista Joan

Prat, hasta la firma de esos acuerdos entre UCD v PSOE. había fallado el proceso autonómico. De ahí ia

necesidad de armonizar todo el proceso cuando las comunidades históricas —Cataluña y País Vasco—

habían quedado constituidas. Habtó de un nuevo consenso institucional para delimitar el Estado

autonómico y pidió a tos partidos nacionalistas que «además de defender sus derechos aporten su ayuda a

la construcción de una Esparta fuerte».

Para el representante de UCD, Martín Villa, la construcción de ese Estado requiere tres componentes:

generalidad para cubrir toda España con las comunidades autónomas que sus pueblos exigen;

homogeneidad en el proceso, pero reconociendo las diferencias de las distintas nacionalidades, y

solidaridad no sólo proclamada financiera, sino ejercida desde el Estado a cada comunidad autónoma y

desde éstas al Estado Propuso también la profundización de la autonomía local y que el Estado juegue

cada vez más un papel de organizador y no de gestor.

Ya en pleno debate, el tema se centró en los grados de satisfacción de las comunidades autónomas ante el

proceso descentralizador, la pervivencia de la unidad de España y la solidaridad ¡nterregional. Para el

representante del PNV, el grado de satisfacción en su comunidad se ha visto reducido por «las rebajas que

la LOAPA está ejerciendo en la» aspiraciones del Estatuto de Guerníca>-. Similar idea defendió María

Antonia Calvo, quien recalcó que el proyecto de ley atenta a los principios estatuíanos, modifica la

Constitución y no cubre las aspiraciones legítimas da las comunidades, punto este último en el qua

coincidió Alfonso Osorio. Para Joan Prat las aspiraciones autonómicas están satisfecha» con la

Constitución y los Estatutos, y la LOAPA es respetuosa con ellos. Acusó a las formaciones nacionalistas

de ser ellos ios insatisfechos por fines partidistas. Martín Villa,

Tertulia electoral ABC

en >-A\ LE/ v^üs´ en este sentido, dijo que ni CiU ni et PNV representaban el sentir de todos los catalanes

y vascos e insistió en que la LOAPA venía a cubrir una serie de irregularidades observadas en el proceso.

Respecto a la unidad de España, sólo el representante de AP-PDP mostró alguna reticencia. Según

Osorio, su esperanza se centra en que ninguna comunidad rompa esa unidad. «Pero a muchos españoles

—dijo— nos preocupa que no se utilice el nombre de España y que cuando se nace sea con retintín.» Los

demás políticos presentes insistieron en que la unidad de España está garantizada por la Constitución, y

sobre la utilización del nombre de España, la representante comunista denunció el uso que algunos grupos

hacen de los símbolos que son de tocios. Martín Villa apuntó que la Constitución tiene los mecanismos

necesarios paca evitar el desmembramiento de España y dijo que sólo podía ponerse en peligro la

funcionalidad del Estado.

SOLIDARIDAD INTERREGIONAL

En cuanto a la solidaridad entre tas regiones, Marcos Vizcaya argumentó que la LOAPA no la garantiza;

Alfonso Osorio señaló que no se está cumpliendo el principio de solidaridad y que las regiones más ricas

siguen siendo las más ricas, y los representantes de UCD y PSOE insistieron en que la LOAPA, junto a

otros mecanismos, entre ellos tos financieros (Fondo de Compensación In-terterritorial, etcétera), puede

otorgar los medios suficientes para equilibrar el mapa regional.

Aunque centristas y socialistas apuntaron que la LOAPA era un tema políticamente agotado y a la espera

de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el recurso presentado por el frente formado por varios

partidos, PNV y PCE rechazaron tal opinión al considerar que la presencia de¡ proyecto de ley ha abierto

una brecha considerable entre las relaciones de las comunidades autónomas históricas con el Estado. Y

María Antonia Calvo reflexionó en voz alta «que es lo que hacen ios socialistas defendiendo esta ley».

Osorio apuntó que su partido considera la LOAPA como técnicamente imperfecta y corta, producto de la

política desarrollada por anteriores Gobiernos (se refirió a la «tarta de quesos» del señor Clavero),

justificando así la postura abstencionista de su grupo en la votación parlamentaria del proyecto.

El miembro del Comité Nacional del CDS ptanteó a Osorio y Martín Villa la incoherencia de discrepar

radicalmente en un tema como la LOAPA y su presencia conjunta, en coalición, a las elecciones en

Euskadi. Martín Villa respondió que la situación en esa comunidad autónoma es distinta, «porque la

democracia está allí más amenazada por el fenómeno terrorista. Nos presentamos en coalición —dijo—

porque estamos más de acuerdo ios partidos de ámbito nacional, pese a nuestras diferencias, que los

nacionalistas, pese a que en algunas cosas estamos más cerca».

Zanjada, a vuela pluma, la cuestión, el socialista Joan Prat se asombró que en pleno período electoral

«nos ocupemos más del pasado que en hacer propuestas de futuro». Para Prat se ha concluido uno de los

problemas básicos de la Historia de España —(as comunidades catalana y vasca— y se ha encauzado ei

proceso autonómico. «A partir de ahora hay que afrontar una idea de España en que los derechos del

pueblo vasco, por ejemplo, se puedan sentir realizados dentro de España, cuya soberanía como nación es

indiscutible.» Se refirió al proyecto de Miguel Roca de que el catalanismo ayuda a la modernización de

España como una nación de nacionalidades y regiones. «Pero queremos que sea Cataluña una nación

dentro de la nación española. Y para ello hay que dialogar a fondo y dejarse de ambigüedades y descon-

fianzas.»

Frente a las críticas nacionalistas, Prat afirmó que no se puede tener en un Estado dos islotes autonómicos

y a las demás reglones facilitarlas una mera descentralización administrativa. «Se debe generalizar el pro-

ceso y llevar a todas hasta un mismo techo.»

BUSCAR UN ENTENDIMIENTO

Alfonso Osorio insistió en que el título octavo de la Constitución había salido mal por la necesidad de

resolver el problema catalán y vasco, y que las fuerzas políticas que salgan de las próximas elecciones

deberán plantearse el problema de la organización autonómica. «Con la LOAPA no podremos caminar

mucho —afirmó—. De ahí la necesidad de buscar un entendimiento.»

Frente a esa falta de acuerdo en la LOAPA, Marcos Vizcaya denunció que se les había excluido por los

partidos de impía.ita-ción nacional. «Nosotros no representamos a toda Euskadi —dijo—, pero somos la

primera fuerza política. Ahora querernos intervenir en un acuerdo. No nos digan que no queremos

participar. Ahora bien —dijo refiriéndose al representante del PSOE—, hay que tener en cuenta que

ustedes quieren un instrumento para gobernar desde Madrid sin tener en cuenta el poder de las

comunidades autónomas.» También acusó a los socialistas de propiciar una política más centralista que la

propia UCD.

Finalmente, y sobre el coste que puede originar la construcción del Estado autonómico, UCD y PSOE

coincidieron en señalar que si el proceso se realiza bien no tiene por qué incrementarse el gasto público,

coste que incluso se racionalizaría, siempre y cuando las competencias transferidas vayan dotadas con los

medios humanos que hoy figuran en la Administración central. Alfonso Osorio discrepó con esta opinión

y se refirió a una masiva contratación de personal en las comunidades ya con autogobierno, afirmación

que rechazaron tanto Marcos Vizcaya como Joan Prat. A modo de corolario, Martín Villa indicó que los

españoles debemos ser solidarios en la construcción del Estado autonómico y puso el ejemplo de la

enseñanza del «euskera», que debe ser sufragado por todos.

 

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