Autor: Heras, Raúl. 
 Perfiles de la Campaña-14. Enrique Curiel, treinta y cuatro años, número tres del PCE por Madrid. 
 El joven cachorro de Don Santiago     
 
 Diario 16.    23/10/1982.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

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NACIONAL

23-octubre-82/Diario 16

PERFILES DE LACAMPAÑA-14

Raúl Heras

LA era un «rojo oficial» en 1973 cuando el ministro Villar Palasí decide expulsarlo de la Universidad

Complutense y no dejarle que se matricule en ninguna otra Universidad del país. Le quedarán «colgadas»

las carreras de Políticas y Derecho durante dos años, hasta que Luis González Seara, decano de Políticas,

y Raúl Morodo descubren que el ministro y el rector se olvidaron de comunicarles oficialmente y por

escrito la medida y le dan >

Enrique Curiel se encierra «ocho meses y termino las asignaturas que me quedaban de Políticas y los dos

cursos de Derecho. Después Morodo me propone como PNN...» Tiene veintiocho años y lleva seis en el

PCE tras pertenecer al PSP y trabajar codo con codo con Tierno Calvan, Bobillo, Martínez Cuadrado. Es

la hora de la Junta Democrática, a la que pertenece por Madrid, de las reuniones de derecha a izquierda,

del primer Gobierno de la Monarquía con Arias Navarro, del primer Gabinete de Suárez, de la

legalización del PCE, justo cuando este gallego, de Vigo, cumple treinta años.

En las primeras elecciones democráticas, con la experiencia de haber pasado por Carabanchel gracias a

los oficios del entonces ministro de Gobernación, Manuel Fraga, Enrique Curiel encabeza la lista de los

comunistas por Teruel, una provincia «donde el PCE está muy débil y hacemos la campaña con cien mil

pesetas, un coche y dos altavoces. Conseguimos el 3 por 100 de los votos».

Este primer revolcón en las urnas no le desanima. Pasa a formar parte del equipo técnico del grupo

parlamentario comunista, del que en el 79 pasará a ser el secretario. Participa en la elaboración de la

Constitución y se convierte en uno de los habituales de la Carrera de San Jerónimo, de los pasillos del

Congreso, de las arduas sesiones de trabajo que acabarán por dar al país, a España, un texto legal

refrendado por todos.

El teniente coronel Tejero y sus hombres le pillan en el despacho de Ignacio Gallego varias horas después

de entrar con las armas en la mano en el Congreso. De las tribunas de prensa se ha pasado al teléfono con

línea directa desde el que habla con La Zarzuela, la Moncloa, la sede del PCE... Dice lo que ve y le

cuentan todo lo que pasa fuera. La SER le hace una entrevista en directo y los ocupantes del Parlamento

le escuchan por los transistores, con lo que comienza su búsqueda planta por planta y despacho por despa-

cho. El teniente Muñecas le echará con la metralleta por delante.

Todo es distinto. Calvo-Sotelo es presidente, el centro sigue soltando esquirlas a cualquier par de ojos que

se detengan a mirarlo. En el PCE crujen las cuadernas. En Euskadi saltan chispas que encienden el partido

de norte a sur, de este a oeste. Las críticas llueven sobre el equipo dirigente en general y contra Santiago

Carrillo en particular. Curiel, a quien muchos señalan como uno de los delfines del secretario general,

permanece fiel. Aunque se vaya Tamames, «que se ha quedado sin sitio. Es un hombre con influencias

ideológicas diversas. Saber si es o no comunista es muy difícil».

Medita Curiel en los abandonos y para él la explicación está en que «el 1 5 de junio, tras los resultados

electorales, se ve que la implantación del PCE va a ser una tarea larga, complicada. Por la que algunos

hemos apostado y permanecemos y otros, ante el proceso largo que se adivina, han creído que debían

estar en otras esferas».

La crisis del PCE

él, se responsabilizaba de la actividad del PCE en la Complutense.

«Ha sido motivada —afirma en su despacho de Santísima Trinidad, tras más de dos horas de mano a

mano con Santiago Carrillo— por una doble transición en el partido, que ya están bastante superadas.

Somos un partido que quiere convertirse en eurocomunista, no basta con que la dirección lo sea. Tiene

que ir mucho más allá de los propios militantes.»

¿Los que se han ¡do? El sosegado, frío, racional y europeo Curiel no les anatematiza. Cree que van a

volver. Que discrepa con ellos porque «no han comprendido que el colectivo de la organización, con sus

diferencias, mantiene una dinámica real que no coincide con la de las propias personalidades. Un ejemplo

puede ser Carlos Zaldívar. Ahora mismo están volviendo muchos».

Y si a Carrillo le ponen como el pim-pam-pum desde los dos lados, desde los muy eurocomunistas y

desde los muy pro-soviéticos, «no es casualidad. Soy de los convencidos de que Carrillo es necesario. Lo

que pasa es que hay gente interesada en que el PCE se parta, como los griegos, para impedir la renovación

política y generacional desde los dos sitios».

Los pactos

Es la «movida» internacional que afecta a todos los partidos comunistas. La crisis que se adentra en las

células de los organismos y de las personas dando bandazos por todos los sitios. ¿Dónde irá el PSOE tras

su victoria? ¿Será posible una alianza? Curiel juega a clarividente: «El PSOE se está deslizando hacia

posiciones centristas, por lo que se busca a un PCE debilitado. Pese a todo, estoy convencido de que

habrá colaboración e incluso alianza en el futuro, pese a la dirección socialista, a pesar de Felipe y de

Guerra.

El PSOE ha insistido en la bipolarización política y eso es un gran error. Ha participado en la voladura del

centro para poder ocupar ese espacio y e! principal beneficiario ha sido Fraga. Y no quiero pensar en lo

que va a ser que los ochenta diputados de AP se tiren todos los días en el Parlamento al cuello de los

socialistas.»

Quiere ser uno más en un equipo que funcione. Dice que es consciente de que su función «es contribuir a

la renovación del partido, hacer que el colectivo sea homogéneo». Y que hay que «desdramatizar la

sucesión de Santiago. El reto es lograr un equipo de dirección del partido que ofrezca una buena gestión

política».

Curiel, a sus treinta y cuatro años, parece, aparece, quiere, pretende y no logra —desde sus ojos— olvidar

que los triunviratos no han funcionado nunca. No lo consintió César, ni Breznev. Tampoco Carrillo. Ni el

futuro.

Enrique Curiel, treinta y cuatro años, número tres del PCE por Madrid

EL JOVEN CACHORRO DE DON SANTIAGO

La crisis del partido también encuentra razones en las neuronas de este descendiente de la Institución

Libre de Enseñanza, de la que su padre será uno de los miembros. De este cachorro de catedrático de

Instituto que en sus años universitarios rompía corazones entre las estudiantes, mientras muy serio él,

muy político

 

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