Autor: Urbano, Pilar. 
 Elecciones 82. Hilo directo. 
 Los líderes están "groggy"     
 
 ABC.    24/10/1982.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 32. 

DOMINGO 24-10-82

NACIONAL

A B C / 33

Hilo directo

Los líderes están «groggy»

«Si esto es León, hoy es domingo.» Cuando el candidato lleva galopados 24.000 kilómetros en coche, en

helicóptero, en avioneta, mitineando más o menos la misma partitura pueblo a pueblo, provincia a

provincia, de repente, cenando en una venta de carretera, te pregunta: «¿Dónde estoy..., y qué día es

hoy?» Miramos el programa de campaña: «Pues... si esto es León, hoy es domingo.»

Pero no era León. La pérdida de orientación, el desbrujulamiento en el espacio, en el espacio político, es

como un repentino «shock» de vértigo: el político no sabe si pierde o gana, si el esfuerzo sobrehumano

que aún le queda en la recta final de campaña es decisivo o... no vale la pena. Lande-lino Lavilla estaba

desconcertado, derrumbado, «groggy» por la fatiga acumulada. Por el agobio de «estar desempeñando un

papel de responsable ante la historia, que parece que sólo yo debo asumir», que a lo mejor llegaba ya a su

último acto (¿muerte? o ¿resurrección?). Por la descalificación artificial de las encuestas del miedo:

«¡Que vienen los rojos!»

—A mi —dice Landelino— no me coinciden con mis datos. Ni con los de Rosón... Aquí hay una

manipulación que no entiendo. ¿Para incentivar el voto al ganador socialista? ¿Para provocar el voto de

reacción hacia Fraga? ¿Para que se decidan por el centro los que temen tanto una derecha dura como una

izquierda inmadura? ¡Yo qué sé! Lo que si sé es que yo no me derrumbo. Yo no «pincho rueda». Estas

cosas me dan más brío. Y es que tengo la experiencia calcada: en el 79, el 28-F, las encuestas daban

ganador al PSOE también. Y el 29-F las urnas le dieron perdedor.

—Felipe González dice por ahí: «Si quieren ustedes votar a la derecha, voten a UCD...»

—iPues flaco servicio nos hace, porque intenta desvelar algo que no hay: un pacto inexistente PSOE-

UCD, y porque persigue confundir la derecha con el centro, y a mí me toca marcar cada día más y más las

distancias.

—Lande, ¿pero te vas a tomar un güisqui ahora? Lande, ¿cómo vas a cenar sólo una tortilla? ¡Tú

necesitas comer! Lande, cierra la boca al salir y abrígate, no vayas a enfriarte. (Es Juanita. Su sol. Y su

sombra.)

Se produce insensiblemente una infantilización doméstica del líder. Felipe González es como una

plastilina de goma moldeable en las manos de Julio Feo y de Moneo, su médico de cabecera, que le cuida

la faringitis, los males hepáticos y las depresiones. Fraga se somete mansamente a los consejos de

«silencio, don Manuel, en todo este trayecto... Luego —va de eucaliptus—, en cuanto lleguemos al hotel .

Ahiora debe usted ponerse la bufanda..."

Landelino Lavilla tiene a Juanita y a Ramón Gandarias y a Tomás Gaitán, una troica de «managers»

improvisados para una campaña desgalichada, mucho más esforzada que rentable. Se fue Gómez Acebo,

Paddy, y se llevó la fórmula...

—Aquí cada cual está haciendo la campaña como le sale de las narices... Teníais que haberla montado

más en sentido presi-dencialista: yo en todos los «posters», para no confundir más a la gente.

UCD no es, no tiene por qué ser un partido de masas, de militantes con disciplina férrea. «Pero tampoco

este desmadre —replica Landelino— esto, desde luego, lo arreglo yo a partir del mismo día 29.»

Y en otro momento dirá: «No voy a admitir lealtades personales, ni arniguismos; sino lealtad a la idea de

centro, centro de la disciplina del partido."

La sobremesa se prolonga. Fuera llueve to-rrencialmente. El avioncito de alquiler no pudo despegar de

Tarragona y la caravana de coches aguarda.

—No, no voy a dar carnaza de crítica ajena. ¡Y podría darla! Pero me traicionaría a mí mismo: yo tengo

otra ética y por muy tolerante que uno pueda ser al aceptar como legítimas las armas de bajeza de otros, a

mí no me van. Me repugnaría caer en eso. Estar así en la política me parece una degradación.

Le comento que Felipe González no atacó al PNV ni a Herri Batasuna en el País Vasco.

—¡Pues yo si lo hice! No a los hombres; sí a ciertos proyectos y actitudes... Alfonso Guerra, sobre

terrorismo, dijo el otro día públicamente que la forma de transferir las competencias autónomas se hacían

tan mal a veces desde el Gobierno que «daban pretextos para el terrorismo». Y ante el terrorismo yo digo

que no pueden aducirse ni razones ni pretextos que los justifiquen...

Pasó la noche y lució el sol del día nuevo. El helicóptero que conduce a Landelino Lavilla va deletreando

(os puertos de La Vera y El Madero, rumbo a Soria... Tarazona, hecha toda de barro cocido. El Moncayo

nevado, que enfria el soplo del Cierzo... En Soria le aguardan las bases de Gaby Cisneros, la rondalla del

Asilo de Ancianos, el «lunch» frío provinciano para los militantes, el cine rebosante.

—¿Por qué me traéis siempre a espacios pequeños...?

—Felipe González estuvo ayer también aquí, en Clara. Y Suárez, en otro. El gobernador civil no alquila a

nadie el polideportivo. Estos son votos muy reñidos.

Soria, Palencia, Valladold. León, «e! gran pez de Rodolfo Martín Villa», ha comentado, con malignidad,

Juanita

Lavilla quiere estar el domingo en su casa para preparar a solas su intervención televisiva «que, por

cierto, será muy singular... Y si me decido, inesperada».

Seguimos en ruta. Su obsesión es el «gana-pierde».

—Esos dos partidos, PSOE y AP tienen curiosas coincidencias: pívotan ambos en torno a un líder

carismático. Y eso no es indicio de democracia, antes bien, de todo lo contrario. En uno y otro modulan

sus programas y proyectos ante las percepcions que reciben de lo que la situación actual demanda: uno y

otro se adaptan por estrategia electorera. .

Al cabo de un rato, como quebrando una reflexión que le ensimisma.

—Felipe González es un hombre formidable en muchos aspectos, pero... como político no está cuajado.

Si alcanza el poder ahora será un fruto demasiado temprano para él.

—Landelino, ¿qué deserción te dolió más?

—No es cuestión de dolor. Ya estoy curtido. Es cuestión de «impudicia política». Aunque te asombre,

Pilar, la que más me afectó fue la de Suárez.

He sabido, viajando en la estela de Lavilla, que Suárez le invitaba a irse con él, pero Landelino no quiso.

Que fue Lavilla quien decidió la disolución de las Cortes, «para evitar más erosión del partido y del

Gobierno..., aunque yo necesitaba tiempo para poner orden, claridad y limpieza en UCD... Y el tiempo

]ugaba a mi contra».

Que la operación «ahora», de reconstruir el Centro, «puede costarle un reguero de nuevas fugas... ¡y bien

idos sean!, porque la UCD de después del 29-O ya no va a ser feudo de nadie, ru va a estar hipotecada por

"barones" con supuestos poderes de bases o de grupos».

Y, al fin, le planteo mi pregunta guardada:

—¿Has aprendido a salir del Poder?

Cuando Juanita la preguntaba este verano: «¿¡Por qué aceptas este muerto" de UCD!?, Landelino Lavilla

respondía. «¿Tú quemas vivir el resto de tu vida con un hombre sin paz de conciencia, que por comodidad

o por temor, o por egoismo. se negase a aceptar la responsabilidad política. histórica. de defender algo en

lo que firmemente cree y que, adsmás, cree necesario para España? Soy creyente. Y aunque aquí, en la

tierra, no tenga pago, sé que he de responder de mis talentos y de mis decisiones, también como político,

allá arriba."

Me sirve esta respuesta. Puedo completarla; «donde yo enmendaré la plana a Felipa González y a Fraga y

a quien tenga en mi oposición será en el Parlamento. Mi discurso no es de mitin, es de oratoria de loro. Y

me lo pide el cuerpo: ser una firme oposición»

Le dejo predicando que «la grandeza de UCD es la servidumbre de defender electoralmente su propia

oferta de centro, y de hacer entender que ese centro es necesario». ¿Lo llegarán a entender?—Pilar

URBANO.

 

< Volver