Autor: Palma, Luisa. 
 Elecciones 82. Posteriormente pronunció un mitín en Castellón. 
 Fraga recorrio ayer la zona afectada por las inundaciones     
 
 ABC.    25/10/1982.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Posteriormente pronunció un mitin en Castellón

Fraga recorrió ayer la zona afectada por las inundaciones

VALENCIA (Luisa Palma, enviada especial). Cubierto de barro en ios zapatos, en el traje, en

las manos, en la cara, Manuel Fraga Iribarne recorrió ayer hasta e) último pueblo de la zona

afectada por (as inundaciones, algo verdaderamente difícil de describir dada la magnitud de la

catástrofe, que ha dejado a miles de familias sin hogar y 20 muertos, a los que podría añadirse

algunos de los desaparecidos. Viendo a la gente llorar con desesperación, Fraga, dolorido, no

podía a veces articular palabra. «¡Qué golpe éste!», decía.

Fraga ya anunció por la mañana que «hoy no voy a hacer la política normal de partido». Y así

fue.

Alcanzamos Alcira a primera hora de la tarde en un Land-Rover y provistos de botas de agua.

En medio de un barrizal de fango, agua y casas destrozadas, Fraga saltó del jeep para entrar

en la fábrica de Avidesa en donde encontró a un Luis Súñer destrozado y anonadado. El agua

llegaba hasta las rodillas, lo que no impidió a Fraga penetrar hasta el fondo de la fábrica, en un

mar de fango. El abrazo de. Súñer, en silencio, conmovió a Fraga. «¡Qué desastre!,¡Qué

desastre!», repetía.

El aire que se respira en Carcaixerrt es un aire viciado, de miseria. El peligro de epidemias aún

no ha desaparecido e incluso aumenta con el paso de las horas. El pueblo está semidestruido.

«-Quieren vene por la calle, don Manuel», (e decían. «No, no queremos molestar.» Un señor

saltó de repente en medio del Land-Rover, gritando: «¡Fraga!, vamos a ganar, te lo dice uno de

UCD, que era de UCD.» Una señora se acercó a darte la mano y no pudo contener las

lagrimas. Fraga, con un nudo en la garganta, casi llegó a llorar también. A Carcaixent llego el

Ejército ayer, con apenas medios para combatir las condiciones infrahumanas y de miseria por

las que atraviesan esas familias. En Benegida pedían a gritos que les enviasen vacunas. Los

soldados y la Cruz Roja se ven desbordados, sin agua, sin luz, sin teléfono; sin apenas techo

bajo el que estar, se mueven con equipos autóctonos de luz. Fraga atravesó ayer el caldo

marrón de fango hasta la iglesia de Benegida, invadida por las aguas. Este pueblo sera

destruido en su totalidad, ya que los destrozos son irrecuperables. La desesperación domina el

ambiente, aunque algunos hacen gala de esa especie de sarcasmo que caracteriza a los

valencianos para decir amargamente: «Don Manuel, creo que han solicitado el premio Nobel

para el ingeniero que hizo la presa.»

Los Land-Rover en donde viajábamos tuvieron innumerables dificultades para abandonar la

zona afactada y Fraga volvió a escape a Castellón, donde debía pronunciar un mitin. Por la

mañana pronunció otro en Alicante, rebosante de público. En la zona del cauce del río Júcar,

los árboles son esperpentos cubiertos de barro y las casas fantasmas de lo pue fueron. La

situación de Benegida y Cárcer no ha sido conocida hasta ayer. Fraga ha sido e) único de los

líderes hasta el momento que ha podido comprobar «in situ» la gravedad de la situación. El

líder de AP había estado por la mañana en Alicante y en los pueblos de la vega baja del

Segura. En Alicante, Fraga bajó hasta e) mar y, cubriéndose de barro, saludó al presidente

nacional de la Cruz Roja. En el barrio de San Gabriel, todavía anegado, el Ejército intenta

habilitar un puente para las comunicaciones. «Nosotros no queremos molestar —dijo—; nos

volvemos.» Luego comentaría que mientras se habla todos los días del Ejército, «etlos están

attf trabajando».

 

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