Autor: Martínez Ibáñez, José Luis. 
 El 28 de octubre, elecciones legislativas. Masiva capacidad de convocatoria del PSC y la formación de Pujol. 
 La mayoría de los votos de Cataluña puede repartirse entre socialistas y Convergència     
 
 El País.    26/10/1982.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

POLÍTICA

El 28 de octubre, elecciones legislativas

Masiva capacidad de convocatoria del PSC y la formación de Pujol

La mayoría de los votos de Cataluña puede repartirse entre socialistas y Convergencia

J. L. MARTÍNEZ IBañez, Barcelona

La capacidad de convocatoria que han demostrado tener en esta recta final de la campaña electoral el

Partit dels Socialistes de Catalunya y Convergencia Democrática abona todavía más la teoría de que,

fundamentalmente, unos y otros se van a repartir el voto del electorado catalán. La plaza de toros

Monumental fue testigo este pasado fin de semana del poder de convocatoria de ambos, unas 50.000

personas atraídas por Felipe González, en el mitin de clausura del Partit dels Socialistes de Catalunya, y

alrededor de 30.000 bajo la convocatoria de Jordi Pujol y Miquel Roca Junyent, principales líderes de la

coalición Convergencia i Unió (CiU).

Contrastaban estas cifras con la escasa afluencia de gente al acto que paralelamente protagonizó Heribert

Barrera, presidente del Parlamento de Cataluña y máximo dirigente de Esquerra Republicana (ERC);

poco más de mil personas, que pusieron las caras largas a los responsables de este grupo haciéndoles

temer por sus resultados y por la validez de una política, de corte catalanista y radical, emprendida hace

ahora cuatro años.

Sí el desarrollo de la campaña va a ser como opinan los expertos trascendental para lo que decidan las

urnas esta vez, el bipartidismo en Cataluña puede ser más acusado de lo que en principio se preveía. A los

ciudadanos de a pie les ha llegado básicamente la propaganda electoral de las formaciones socialista y

convergente. La campaña de Jordi Pujol ha sido de las más duras e intensas que se recuerdan por el lugar,

hasta el extremo de que los dirigentes del PSC llegaron a criticar su coste, que dijeron era superior a la

suma de los millones gastados por todos los demás partidos. Convergencia, en efecto, ha pasado con

mucho los 500 millones presupuestados oficialmente, es decir, se ha volcado respondiendo a una

imperiosa necesidad política: la de ganar al PSC o, en su defecto, conseguir que el triunfo socialista sea

mínimo.

Las razones de esta avalancha de recursos están en las elecciones municipales y autonómicas que deben

celebrarse a partir de estas legislativas y en la necesidad de protección que tiene el Gobierno Pujol ante el

previsible triunfo mayoritario de los socialistas españoles. Ganando Convergencia i unió ahora, es casi

seguro que ganaría después la alcaldía de Barcelona (ahora en manos del PSC), y que se transformaría en

la fuerza hegemóni-ca en Cataluña cuando, en 1984, se celebren las elecciones al Parlamento.

Ganando Convergencia ahora, Pujol adquiere en este ámbito geográfico la fuerza moral que necesita

indefectiblemente para seguir con su Gobierno monocolor en la Generalitat, o alterarlo mínimamente

regalando una cartera a la formación de centro (los representantes de Landelino La-villa o los de Adolfo

Suárez) que consiga convencer para que le preste apoyo parlamentario.

Mirando a Madrid

Aún queda una tercera razón para gastarse tanto dinero y bombardear al catalán con esa intensa campaña

propagandística; cuantos más diputados saque Convergencia en Madrid, en mejores condiciones estará

para estas dos hipótesis políticas: a) pactar en buenas condiciones con el PSOE para entrar en el Gobierno

de la nación, si es que Felipe González necesita esos diputados para poder gobernar; b) poder ofrecer un

pacto parlamentario al PSOE, es decir, sin entrar en el Gobierno de Madrid, a cambio de que se desarrolle

la autonomía catalana, en el caso de que el triunfo de los socialistas sea mayoritario y Felipe González no

necesite los votos convergentes.

Los continuos ataques que socialistas y CiU se han dirigido en esta campaña ha dejado bien claro que no

existía ningún pacto previo entre ambas formaciones. Ahora, en las últimas horas previas a la emisión del

voto el elector ya se ha empapado de que los socialistas temen una actitud nu-mantina de Pujol y de que

el enemigo de Convergencia i unió es el PSOE, aspecto éste que el presidente de la Generalitat ha puesto

de manifiesto al participar en los mítines centrales de su partido y pedir "el voto útil para Convergencia,

única forma de impedir el triunfo del socialismo".

En esta fuerte pugna, los convergentes se han amparado en la no menos intensa campaña que contra el

PSC ha desarrollado la patronal catalana: Fomento del Trabajo ha buscado derivar cuantos más diputados

mejor, especialmente a las formaciones de Jordi Pujol y de Miquel Ángel Planas, el representante de

Manuel Fraga en Cataluña, pero sin especificar que se decanta por ninguna de las dos, ambigüedad que ha

intentado aprovechar Convergencia para captar voto fuera de su espacio nacionalista natural.

Alli les espera, además de AP, el Partit Socialista Unificat (los comunistas catalanes), que ayer, con su

mitin central en Barcelona, proyectando la figura de Santiago Carrillo, intentarán evitar que socialistas y

convergentes se repartan Cataluña.

 

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