Autor: Jáuregui, Fernando. 
 El 28 de octubre, elecciones legislativas. El líder del CDS ignora si asistirá al acto final en Madrid. 
 Suárez concluyó su campaña en Cataluña con un mitin de escasa asistencia en el Palau Blaugrana     
 
 El País.    26/10/1982.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL PAÍS, martes 26 de octubre de 1982

POLÍTICA

El 28 de octubre, elecciones legislativas

El líder del CDS ignora si asistirá al acto final en Madrid

Suárez concluyó su campaña en Cataluña con un mitin de escasa asistencia en el Palau Blaugrana

FERNANDO JAUREGUI, ENVIADO ESPECIAL, Barcelona

El líder del Centro Democrático y Social concluyó ayer su campaña electoral en Cataluña con un cierto

sabor amargo: Adolfo Suárez no logró llenar el Palau Blaugrana de Barcelona en el último mitin

importante que celebra antes de las elecciones. Algo más de 4.000 personas asistieron al acto, animado

con majorettes y reparto de encendedores, cuando los organizadores esperaban reunir, al menos, el doble.

En ciudades como Las Palmas, Salamanca o Zaragoza el ex presidente había logrado congregar mayores

cantidades de gente.

Suárez, que hoy viaja a Valencia para recorrer las zonas afectadas por las inundaciones, se muestra aún

indeciso sobre si asistirá o no al acto minoritario que el CDS ha organizado para hoy en un cine madrileño

de escasa capacidad, planteamiento que ha disgustado al líder del partido.

El ex presidente del Gobierno continuó, hasta el último momento, con la línea argumental que ha

mantenido durante toda la campaña. Pero ayer por la mañana, en Gerona, manifestó, por primera vez, sus

dudas ante la viabilidad de un gobierno socilista en solitario. "Ni si quiera con mayoría absoluta puede el

PSOE enfrentarse con eficacia a los problemas que se plantean en este país. Un Gobierno socialista con

mayoría absoluta no daría la suficiente tranquilidad a la vida política española y encontraría dificultades

no en el Parlamento, sino en el contraste con la realidad de toda la nación".

Pese a estos augurios, el lider del CDS reiteró su oferta de colaboración a los socialistas para facilitar la

gobernabilidad de la nación. "El pacto de Estado entre todas las fuerzas políticas que nosotros

propugnamos sería la única manera de enfrentarse con eficacia a los grandes temas que todos tenemos

planteados".

En la jornada que, de hecho, significó el cierre de su campaña electoral, calificada por él mismo de "casi

institucional", Suárez repitió una y otra vez que el CDS no quiere formar parte de un Gobierno de

coalición con el PSOE, sino ayudar "de manera desinteresada" a que el Estado sea gobernable. En estas

últimas horas de campaña dedicadas a Cataluña, el presidente del CDS reiteró sus recelos hacia las

posiciones de Fraga: "Los planteamientos electorales de Alianza Popular distan mucho de la realidad del

país. Con la victoria de AP, la gobernabilidad aquí sería muy difícil. La tolerancia, tan vital para la paz en

España, no es precisamente el patrimonio de Manuel Fraga". Admitió que él preferiría, si tuviera fuerza

parlamentaria suficiente, ayudar a la izquierda socialista que a la derecha.

Pese a no haber llenado el Palau Blaugrana, la acogida que Suárez ha encontrado en Cataluña ha sido

relativamente calurosa. Cierto es que se considera al CDS un partido algo sucursatista, como se muestra

en los comentarios de los observadores locales; pero Suárez sale del paso criticando la LO APA y

subrayando que a él "no le preocupa nada que Cataluña se llame a sí misma nación". La posición oficial

de los suaristas consiste en señalar, como ayer hizo el parlamentario Planas en Gerona, que "Suárez nos

trajo el Estatuto de Autonomía y Calvo Sotelo, en cambio, nos trae la LOAPA".

Por lo demás Suárez ha procurado no apartarse nunca de su línea argumental. Los periodistas, en cada

región visitada —aquí no ha sido una excepción—, le preguntan siempre por el tema del golpe. El

expresidente reiteró ayer en Barcelona que "las Fuerzas Armadas no pueden ser nunca jueces de la

evolución política". "No creo", dijo, "que los militares tengan por principio instintos golpistas, aunque

algunos tienen concepciones sobre temas como la unidad de España, el honor o la soberanía nacional, que

son diamentralmente opuestas a las que imperan en los sistemas democráticos. Lo peor es que además

tratan de imponer por las armas tales concepciones.

Suárez puso ayer el acento en otros varios de los temas que le obsesionan, como la necesidad de acabar

con los privilegios: "Viviendo los españoles en libertad, 34 o 35 familias no podrán, naturalmente, vivir

como están viviendo". En sus conversaciones privadas, el ex presidente reconoce que, con estos

conceptos, se convierte de alguna manera en el blanco favorito de las iras de muchos de los llamados

poderes fácticos, pero ello parece animarle.

Con el viaje de hoy a Valencia, Suárez habrá completado algo más de sesenta mil kilómetros en su

recorrido electoral, predicando siempre la idea de pacto de Estado, la necesidad de reconvertir la industria

hacia sectores "de futuro" y la consolidación de un centro "progresista y reformista".

 

< Volver