Elecciones 82. Miles de personas acudieron en Madrid al cierre de la campaña socialista. 
 Felipe González: "Hay que arrimar el hombro para sacar adelante a España"     
 
 ABC.    27/10/1982.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

22, ABC

Miles de personas acudieron en Madrid al cierre de la campaña socialista

Felipe González: «Hay que arrimar el hombro para sacar adelante a España»

MADRID. «Hay que recuperar la moral de trabajo, arrimar hombro con hombro para sacar adelante la

España que la mayoría de nuestro pueblo quiere.» Felipe González cerró anoche en Madrid la campaña

electoral del PSOE con un discurso en el que los continuos llamamientos a la solidaridad y a la

colaboración de todos estuvieron entreverados de ataques a la derecha, más insistentes y duros que en los

mítines de los últimos días.

En la explanada de la universitaria que se abre entre las Facultades de Medicina y Biológicas, miles de

personas recibieron al líder socialista con gritos de «¡Presidente!, ¡presidente!», y subrayaron con

aplausos sus críticas a las formaciones de derecha. La audiencia contaba con el no escaso aliciente de un

programa musical festivalero en el que grupos musicales y cantantes de la categoría de la Orquesta

Platería, Miguel Ríos, Georges Moustaki y Juan Manuel Serrat arroparon el acto político, en el que

intervinieron, junto a Felipe González, el alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, y el secretario

genera! de la FSM, Joaquín Leguina. Un escenario enorme y múltiple, coronado por una gran pantalla de

video, dio cabida a las actuaciones mitineras y musicales presentadas por los humoristas José Luis Coll y

Josele. Vallas iluminadas con la propaganda electora! del PSOE definían con cierta aproximación las

dimensiones de la espaciosa «campa» electoral.

Felipe González (traje gris marengo, corbata roja) cofnenzó su intervención definiendo su mensaje, en

términos genéricos, como «de esperanza, de cambio, de lucha contra el miedo y la intoxicación». Y casi a

renglón seguido inició una tanda de críticas dirigidas a la derecha, que dividió en una «derecha dividida y

frágil y una derecha ultramontana y amenazante, que practica la insidia y la calumnia». Felipe González

no utilizó nombres concretos en ningún momento de su discurso, aunque los sobreentendidos eran,

obviamente, muy directos. Opinó que la torpeza de la-derecha ha convertido el proceso electoral en un

plebiscito: decir que si a un Gobierno socialista, o nada, porque el resto es un vacío en el que no existe

una alternativa seria. A juicio del secretario general del PSOE, estos pa/tidos no han sabido ofrecer nada

en la campaña: sólo han dicho que no.

UN PROYECTO HISTÓRICO

Felipe interpretó varias veces a lo largo de su intervención lo que considera el sentir mayoritario de tos

españoles: «Nuestra sociedad —vino a decir— quiere un Gobierno capaz de gobernar mirando hacia su

pueblo y no hipotecado por los intereses de un grupo insolidario, un Gobierno capaz de respetar y hacer

respetar la Constitución.» Eí líder socialista insistiría varias veces en esta última idea: «Hay que construir

un Estado democrático que nos defienda de los golpistas y de los terroristas, de la "goma-2", y de las

metralletas y de los que quisieran asaltar Madrid.»

Recordó la actitud solidaria de la sociedad española con los afectados por las recientes inundaciones y

subrayó que los socialistas no quieren que se quede en solidaridad de un día, «sino que sea un esfuerzo

colectivo para construir la España que queremos».

Retomaría luego el hilo de sus críticas a la derecha, afirmando que «se apoderan del Quijote, de las

catedrales, de los monumentos y eso no tes pertenece a ellos, sino a este pueblo; a ellos les pertenece la

obra mal hecha, la destrucción de las ciudades,... No dejan de hablar de la Patria y, luego no tienen rebozo

en llevar sus capitales a Suiza».

Hizo más tarde una defensa de la necesidad del socialismo y calificó el programa del PSOE de «valiente y

realista». Pero enfa-tizó que los socialistas no ofrecen sólo un programa de Gobierno, sino «un proyecto

histórico, algo que trasciende un mero programa de Gobierno; un proyecto histórico que sólo con el

apoyo de la mayoría podremos poner en marcha». Felipe González aludió a las dificultades con las que se

va a encontrar un eventual Gobierno socialista. «Os ofrezco —dijo— un compromiso y os pido vuestro

compromiso. Yo estaré el primero, uno entre todos, para garantizar ese compromiso.»

En la explanada ondeaban estratégicamente numerosas banderas españolas y antes de concluir Felipe

González se referió a ellas. «La paz y la libertad de los españoles son un bien necesario. Gracias por

levantar la bandera de la Constitución, que hemos conquistado para todos.» El acto se cerró con el himno

del PSOE y ninguno de los oradores levantó el puño.

 

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