Repentino relevo en el alto Estado Mayor     
 
 Blanco y Negro.     Página: 32-33. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

REPENTINO RELEVO EN EL ALTO ESTADO MAYOR

CUALQUIER lector atento a las informaciones periodísticas de la semana pasada habrá

advertido la insistencia de aquéllas en torno a lo que sólo era un rumor y se confirmó

finalmente: el cese del jefe del Alto Estado Mayor, teniente general don Manuel Díez-Alegría, el

cual fue sustituido en dicho cargo por el teniente general don Carlos Fernández Vallespín.

Normalmente los cambios de titular en la jefatura del Alto Estado Mayor despiertan

menos comentarios, originan menor cantidad de cabalas y quedan incluidas en el capítulo de

las decisiones que introducen una cierta rotación de nombres por decisión del Jefe del Estado.

Pero en esta ocasión la figura del teniente general Díez-Alegría aparece revestida de

características especiales, ingeniero, abogado, conferenciante, viajero, autor de libros que

relacionan estrechamente la evolución de la sociedad con los nuevos conceptos de

lo que deben ser los ejércitos modernos, tan diferentes en su formación y responsabilidades de

lo que eran hace nada más que cuarenta o cincuenta años; sus intervenciones en las Cortes

para mantener en plena eficacia el proyecto de ley sobre objetores de conciencia fueron poco a

poco tallando la personalidad de don Manuel Díez-Alegría como figura de alto relieve. Y ello

hasta tal punto, que en la opinión pública se había asentado, con mayor o menor fundamento,

la convicción de que el jefe del Alto Estado Mayor era personalidad en auge.

La ley orgánica de Defensa Nacional, que en estado de proyecto se encuentra ahora en la

correspondiente Comisión de las Cortes, respondía en cierta importante medida a los

propósitos reformistas de la política militar que el señor Díez-Alegría había expresado

reiteradamente. Según dicho proyecto, al Alto Estado Mayor hubiera correspondido al estudio y

proposición de los objetivos de la política de defensa, armonizar las actividades de los

ministerios civiles en cuanto se relacionen con la política de defensa, y coordinar la acción de

los Estados Mayores de los tres ejércitos. Con lo cual queda esbozado un plan de

coordinación, acaso más necesario en España, puesto que como el propio señor Díez-Alegría

declaró más de una vez, somos uno de los pocos países occidentales que no tienen un

ministerio de Defensa Nacional, sino tres ministerios, uno para cada ejército. Pero el Alto

Estado Mayor asesoraría al jefe del Gobierno, como es preceptivo a tenor de lo que señala la

ley orgánica del Estado. Y esto es lo que ha hecho decir, acaso con precipitación, que el Alto

Estado Mayor se convertiría en un «superministerio».

En cualquier caso, había dos tendencias opuestas. El rumor de que el señor Díez-Alegría iba a

ser relevado de su cargo saltó a los periódicos mientras el interesado se encontraba de viaje en

Túnez, donde había sido recibido y

honrado por el presidente Burguiba. Como viajero que gusta de informarse de cuanto ocurre,

había estado anteriormente en Rumania, a título privado, y a título privado se entrevistó con el

primer mandatario rumano, noticia que dieron los periódicos. Estaba también invitado

oficialmente a visitar Guatemala.

En las informaciones oficiosas sobre el relevo del teniente general DíezAlegría se ha deslizado

la explicación de que la visita del jefe del Alto Estado Mayor a Rumania —viaje «autorizado»,

según declaró el interesado— era la causa de aquella decisión. Algunos cronistas han

señalado también la hipótesis de que las numerosas enmiendas y oposiciones suscitadas por

el proyecto de Ley Orgánica de Defensa es lo que en realidad ha determinado el relevo.

Cuando el señor DíezAlegría llegó a Barajas procedente de Túnez no sabía nada. El rumor de

su cese fue probablemente el que llevó a nuestro aeródromo a cámaras de la BBC y de la TV.

sueca.

Una biografía de urgencia de tan relevante personalidad militar y política ha de contener por lo

menos los siguientes datos:

Sesenta y ocho años. Procurador en Cortes. Jefe del Alto Estado Mayor y consejero del Reino.

Profesor y director de la Academia de Ingenieros. Jefe de Estudios de la Escuela de Altos

Estudios militares del CESEDEN. Director de este mismo CESEDEN (Centro Superior de

Estudios de la Defensa Nacional).

FOTOGRAFÍAS DE JAIME PATO

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